¿Estoy haciendo algo mal?

Actitudes que destruyen tu relación de pareja sin darte cuenta

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No es ninguna novedad que las relaciones de pareja son cada vez más difíciles de mantener. Muchos factores sociales, culturales y personales están detrás de estos cambios, pero al margen de esta cuestión todos nos hemos preguntado alguna vez: ¿Estoy haciendo algo mal para que mi relación no funcione? ¿Por qué unas relaciones van bien y otras no? ¿Por qué ninguna relación me funciona?Puede que la respuesta a todas estas preguntas tengan un factor común: actitudes que sin darte cuenta son una trampa para la relación.

Atenta

1. Pensar que tu relación es para siempre: Dar por hecho que ya “has conseguido” a esa persona y que serán felices para el resto de la vida es un auténtico error. La idea de que ya está todo hecho nos lleva a la dejadez con nuestra pareja: ya no expresamos tanto nuestros sentimientos, no reservamos tiempo de calidad juntos, no flexibilizamos como cuando estábamos empezando, no hacemos tantos esfuerzos por agradar a la otra parte, etc. En resumen, esta idea nos hace relajarnos y dar por sentado que todo irá bien por pura inercia.

¿Qué actitud debo tomar entonces respecto a este punto? Mi relación puede terminar en cualquier momento. Por mucho tiempo que llevemos juntos, por muchos puntos en común que tengamos. Desde este enfoque vivirás tu relación día a día, cuidando de manera más consciente a la otra persona y a la propia relación. Con ganas, motivación y esfuerzo para sacar lo mejor de ti y exponerlo en la relación: cariño, mimos, atención, tolerancia, flexibilidad…

2. Centrar tu vida (demasiado) en tu pareja: Tu vida es tuya. Tú eres el/la único/a responsable de lo que te pasa, de lo que consigues y del estilo de vida que llevas. Muchas personas cambian demasiado cuando inician y formalizan una relación de pareja. Interiorizan una especie de fusión con su chico/a y se remodela por completo a sus horarios, salidas, contactos, inquietudes, etc. De alguna manera dejan que esa persona les cambien su vida y esto antes o después se vuelve en contra. Por otro lado creemos que esto es una visión anticuada de las relaciones. Los millennials cada vez menos caemos en esta trampa.

¿Qué cambios se deben dar en esta cuestión? No perder tu individualidad. Llevas muchos años de tu vida haciendo muchos esfuerzos para hacerte a ti mismo. Para ser maduro, para tener una formación y cultura, para ser independiente, para establecer tus propios valores de vida, para poner al mundo tus normas y límites… ¿y todo esto lo tiramos por la borda por compartir nuestra vida con una persona?

Afortunadamente existen relaciones de personas a nuestro alrededor que nos demuestran que esto es posible. Puedes mantener una relación perfecta con una pareja y a la misma vez tener tu espacio, tu independencia, tus ilusiones, tus metas laborales y profesionales… De hecho creemos que estos factores contribuyen a crear admiración dentro de la relación, a sentirnos libres y a crear “vida” entre la pareja.

3. Perder las formas entre ustedes: Volviendo al punto anterior, se pierden las formas. ¿Por qué? Porque como decíamos, ya nos sentimos libres de mostrar al 100% nuestro propio “yo”. Como ya lo tenemos todo hecho, cuidamos menos nuestro tono y nuestra forma al expresarnos con la pareja. Yo le llamaría: hablarnos con la emoción. Es decir, anteponer lo que sentimos como medio de expresar mi opinión, mi punto de vida.

Un ejemplo: si tu pareja no ha colaborado en casa como habían quedado, la emoción de enfado se apodera de ti y tu forma de decírselo va a ser: ¿otra vez igual?, es que pasas de todo… Si aprendemos a manejar las emociones, lo que haríamos es: aunque estoy muy enfadado/a esto es la emoción de lo que acaba de ocurrir, pero como funciono con la razón voy a decir: estoy bastante enfadado/a porque quedamos en que harías esto y no se ha hecho.
¿Cambios en esta cuestión? Aprender a ser asertivos. Tener la capacidad de expresar tu punto de vista y defender tus derechos respetando siempre a la otra parte, con un tono y una forma constructiva.

4. Desconfiar de tu pareja: Otra de las grandes trampas en una relación. ¿Dónde estará? ¿Y si me engaña? ¿Y si en el fondo no está enamorado/a de mí? ¿Y si me deja?… Una lista infinita de preguntas que solo consiguen crear inseguridad e inestabilidad dentro de la relación. Desde nuestro punto de vista, este enfoque es errático.

En el fondo, lo que ocurre es que se pretende controlar todo, queremos manejar el futuro, saber cómo irá nuestra relación y qué probabilidades hay de fracasar, y esto, obviamente es imposible. Como ya sabemos, esta actitud empuja a la persona a ser dependiente, absorbente y a tener comportamientos de control sobre su chico/a. Como no podía ser de otra forma, estás cavando tu propia tumba, así es seguro que tu relación irá mal y que seguramente la persona no aguante mucho tiempo en esta situación.

¿Actitud a tomar? Si quiero tener pareja tengo que asumir el riesgo. Es decir, tengo que aceptar la idea de que todos estamos expuestos a la infidelidad, al engaño y a la traición. Si no quieres asumir este riesgo debes quedarte soltero/a. Sin duda lo importante en este punto es saber que tu pareja de momento es lo que buscas, es lo que quieres y es lo que se adapta a tus necesidades, sin valorar continuamente si esto será así en un futuro o no.

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