Un año complicado para el mercado más grande de Centroamérica

El centro de compras sigue en la lucha por levantarse

Durante el incendio de abril, los comerciantes del Oriental no sabían cómo iban a hacer para levantar sus negocios nuevamente en medio de tanto dolor y sufrimiento en el país, muchos se tuvieron que volver a endeudar. Archivo

HOY

Desde abril, cuando iniciaron las protestas en el país, el mercado Oriental —conocido por ser el más grande de Centroamérica— “bajó la guardia”. Para los comerciantes del centro de compras este año ha sido de mucha tristeza, sufrimiento, angustia, frustración y pérdida económica.

“Todos los días vivimos una zozobra, las deudas solo aumentan y nuestras ganancias van de caída, el mercado puede lucir lleno pero no vendemos como antes, la fuerza de este ‘Titanic’ se debilita cada vez más, mientras la crisis continúe, la gente siga perdiendo empleo y las cosas se pongan más caras, no vamos a lograr recuperarnos”, dice en tono triste Azucena Morales, comerciante de ropa desde hace 20 años.

Durante todos estos ocho meses de crisis en el país, el centro de compras —conformado por 140 manzanas de tierra aproximadamente— ha atravesado varios procesos. En medio de las fuertes protestas, un incendio ocurrido el 29 de abril arrasó con más de 60 tramos, donde vendían ropa usada, vestidos de novia, quinceaños, comunión y otro tipo de accesorios para eventos especiales.

Los marchantes afectados se llevaron varios meses para poder levantarlos y así empezar de nuevo. La Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema) del Oriental, en coordinación con la Alcaldía de Managua (Alma), solo les colaboró con 20 láminas de zinc.

“Fue algo espantoso, un momento de mucho dolor. Nos fuimos del mercado a nuestras casas sin imaginar lo que nos esperaba y enterarte de repente que los tramos se están incendiando es un fuerte impacto, sobre todo porque estábamos tratando de digerir cada cosa que pasaba en el país, los muertos que se anunciaban a cada rato, me da escalofrío solo recordarlo”, señala Ana Salmerón, comerciante.

A pesar que el sector se logró levantar en infraestructura, económicamente no ha podido. Los marchantes reportan que las ventas se mantienen frías. Confían que en esta temporada se iban a mejorar, pero no ha sido así.

En apoyo

Los comerciantes se reunieron en el sector de Ropa Usame para declararse en desobediencia civil. Muchos cerraron sus tramos para asistir a la convocatoria, el lugar lucía lleno y todos estaban comprometidos con la lucha.
Archivo

Otro de los acontecimientos que marcó al mercado Oriental fue en junio, cuando la mayoría de comerciantes se declararon en “desobediencia civil”, en respuesta a los actos de represión que ejercía en esos momentos el presidente Daniel Ortega contra los manifestantes que exigían su salida del poder.
La comerciante Irlanda Jerez, quien se convirtió en una presa política desde julio pasado, fue quien estuvo al frente del llamado.

“Ella demostró tener carácter, todavía recuerdo sus palabras, las decía donde sea que iba: ‘el mercado Oriental está y estará siempre al lado de pueblo, a la par de todas esas mujeres que les asesinaron a sus hijos, el titán despertó, nosotros podemos’. Su voz era estremecedora, no merece estar en un cárcel solo por decir la verdad, por querer ver el país libre, es triste la realidad en la que estamos”, dijo una marchante que pidió se omitiera su nombre.

En el mismo mes de junio, después que los trabajadores del mercado más grande se declarara en desobediencia civil, empezaron a levantar barricadas en todas las entradas principales como una forma de protegerse de los saqueos.

“Todos colaboramos con dinero para comprar las piedras, nos ayudaron bastante (las barricadas), sobre todo en la noche, también hicimos grupos nocturnos por sector, recuerdo que esos meses fueron bien cansados, no quisiera volverlos a vivir, estábamos entregados, porque no queríamos que se nos robaran lo que tanto nos ha costado”, indica Roberto Jara, comerciante.

Jara señala que después de un tiempo tuvieron que quitar las barricadas en el día, para evitar que las ventas siguieran cayendo.

“La gente tenía miedo y pensaba que tal vez nosotros no estábamos trabajando, o que algo les podía pasar, las dejamos solo de noche hasta que las quitamos definitivamente, pero siempre estamos alerta”, señala un marchante.

Cierre de tramos

Después del incendio de mayo 2017, la Alcaldía entregó algunos tramos a los afectados; estos fueron ocupados como bodega.
Uriel Molina

Las ventas en el Oriental se volvieron tan frías, que muchos vendedores que alquilaban tramos y pagaban hasta 350 dólares al mes tuvieron que entregar el local. Solo en el sector de donde fue la Jabonería América permanecieron cerrados más de 20 tramos, que después sus dueños pusieron en alquiler a un costo más barato.

“No estuvimos vendiendo nada durante varios meses, la mercadería permaneció estancada, a veces con mucha dificultad sacábamos para el pan diario, tuvimos que despedir a los colaboradores, esto estaba feo para todos”, menciona Alfonso Zamora, comerciante.

Después de varios meses de calvario, los comerciantes del Oriental aseguran que la situación ha mejorado un poco, pero todavía hay mucha zozobra en el ambiente. Todos los días le piden a Dios que les vaya bien, que les provea el alimento y que les ayude en el año 2019.

“Escucho decir por todos lados que la cosa viene peor el próximo año, pero no podemos ser negativos. Nuestro padre Dios no nos ha dejado hasta el día de hoy, entonces tenemos que ser agradecidos, pedir sabiduría para quienes están al mando de este país y rogar para que la paz vuelva. La voluntad de Dios es la que debe de reinar el próximo año”, dice Josefina Gaitán, comerciante.

Agrega que uno de sus deseos de Fin de Año será “que cada comerciante que vende en este mercado salga de sus deudas, mejore su estilo de vida y no se canse de luchar, porque no sabemos hasta dónde vamos a llegar”, subraya la marchante, quien tiene más de 30 años de vender en el centro de compras.

Otros de los acontecimientos que dio mucho de que hablar en el mercado Oriental fue el intento de suicidio que hizo Juan Caldera, el pasado mes de noviembre. Para este varón, que se ha dado a conocer como el Rey del Pollo en el centro de compras, tampoco ha sido fácil asimilar los problemas que ha traído este año.

“Me iba a suicidar, pero no lo hice y volví a nacer”, dice Caldera, quien asegura que lo único que pide es “paz, venga de donde venga”.

Proyecto sin terminar
El año está a punto de finalizar y los comerciantes afectados durante el incendio del 14 de mayo del 2017 todavía siguen a la espera que les entreguen el edificio de dos pisos que lleva más de un año en construcción.

El secretario general de la Alcaldía, Fidel Moreno, dio a conocer el pasado 9 de noviembre durante un recorrido que realizó por el edificio que estaría listo antes que finalizara diciembre, pues la obra tenía avances de un 90 por ciento, sin embargo, esa promesa no ha sido cumplida.

Los comerciantes afectados se muestran decepcionados.

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