El Viper quedará libre hasta el año 2048

De los 59 años de cárcel, Cristhian Mendoza, alias el Viper solo cumplirá 30 según las leyes nicaragüenses

El sentenciado Cristhian Josué Mendoza Fernández, alias Viper, desde que inició el proceso en su contra fue asistido por tres abogados defensores; su último abogado es Ricardo Ramírez. Archivo

Managua
De los 59 años de prisión a los que fue sentenciado Cristhian Josué Mendoza Fernández, alias Viper, la mayores penas que recayeron en su contra fueron los 27 años de cárcel por el asesinato agravado del estudiante universitario Keller Steven Pérez Duarte, de 22 años, quien apareció muerto y con signos de tortura en la Cuesta El Plomo, en Managua.

El Viper también fue condenado a 16 años de cárcel por el delito de terrorismo, por crimen organizado fue purgado a otros seis años de encierro, 5 años más de cárcel por robo agravado en perjuicio de la cooperativa de buses Omar Torrijos Baca, 3 años por posesión o tenencia de estupefacientes y 2 años de cárcel como autor intelectual de secuestro.

Todas las penas contra el Viper suman 59 años de prisión, pero la legislación nicaragüense estipula la pena máxima de 30 años de cárcel, por lo que la sentencia contra el Viper expirará el 5 de junio de 2048, según la sentencia que dio a conocer el juez Noveno Distrito Penal de Juicio de Managua, Edgard Orlando Altamirano López.

Seguimiento al Viper

Un oficial encubierto encargado de darle seguimiento a la banda del Viper dijo en juicio que la agrupación criminal operaba desde marzo de 2018 y que cuando comenzaron las protestas contra el régimen Ortega-Murillo, el Viper y parte de su grupo se atrincheraron en la Universidad Politécnica (Upoli), desde donde operaba para cometer varias fechorías, pero fue expulsado por estudiantes por considerar que era infiltrado.

Según la Fiscalía, el Viper y sus compinches detallaron la ejecución de sus acciones en un documento impreso, manual de instrucciones para el proceso de desestabilización y alteración del orden constitucional por métodos violentos en la ejecución del crimen organizado, asesinato, secuestro, terrorismo, tráfico de droga, robo de armas, daños a la propiedad, entre otros ilícitos.

Sin embargo la familia del Viper sostuvo desde la detención de este que no era ningún delincuente y que era trabajador del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) hasta el 17 de abril de 2018, un día antes de iniciar las protestas contra el régimen.

30
años de cárcel es lo que deberá cumplir el
Viper y otros dos jóvenes, sanción máxima en nuestro país.

Emmanuel Dávila también es acusado en otro caso por atrincherarse en la UNAN-Managua.
Archivo

Compinche del Viper

A otro que le fue notificada la sentencia fue a Emmanuel Antonio Dávila Largaespada, de 22 años, a quien el juez Altamirano le impuso 27 años de cárcel por el asesinato en perjuicio del universitario Keller Steven Pérez Duarte, 16 años de prisión por terrorismo, 6 años por crimen organizado, para un total de 49 años de encierro.

Dávila Largaespada deberá cumplir la pena hasta el 7 de agosto de 2048.

Un tercer sentenciado es Alejandro Moisés Aráuz Cáceres, alias Águila y/o TT, quien también fue condenado a 27 años de prisión por el asesinato agravado del universitario Pérez Duarte, 16 años de encierro por terrorismo, seis años de cárcel por crimen organizado, más 5 años por robo agravado en perjuicio de la cooperativa de buses Omar Torrijos; la penas totalizan 54 años de encierro, pero al igual que los otros procesados solo cumplirá la pena de 30 años de cárcel que expirará el 5 de junio de 2048.

Los que siguen prófugos son: Humberto José Arias Romero, de 29 años, alias H; Kennett Israel Romero Aburto, de 24, alias Rasta; Juan Ramón Mena, alias Satán, de 25; José Alberto Montoya, de 32; Jorge Javier Marenco Rojas, de 19, y Gerald Espinales, de 24.

En el caso de Néstor Emmanuel Molina Tiffer, alias Tiffer, a quien señalaban de pertenecer a la banda del Viper, fue asesinado. Ezequiel Gamaliel Leiva García, alias el Ocho, de 26 años, también aparecía en la acusación pero un grupo de policías y paramilitares le disparó en una manifestación el pasado 31 de mayo. El joven se mantuvo en coma por cuatro meses y falleció el pasado 17 de septiembre.

Abogado apelará

El sentenciado Cristhian Josué Mendoza Fernández, alias Viper, fue absuelto del robo con intimidación agravado en perjuicio de una empresa de seguridad, de robo a un ciudadano; también fue declarado no culpable del asesinato de un vigilante en el sector de Altamira y del delito de tenencia y uso de armas restringidas.

Pero el abogado Ricardo Ramírez, defensa del Viper, manifestó que también debió ser absuelto de los delitos por los que fue sentenciado. Ramírez dijo que apelará la sentencia del juez Altamirano por considerarla carente de argumentos legales y de penas exageradas.

Después que el Viper incriminara a Félix Maradiaga, director del Ieepp, y Luciano García —de Hagamos Democracia— la Fiscalía sostiene acusaciones legales contra ambos, radicadas en el Juzgado Quinto Distrito Penal de Audiencia de Managua, ante el juez Julio César Arias.

Las confesiones del Viper, ¿delincuente o infiltrado?
Cristhian Mendoza, alias el Viper, acusó en julio de forma directa a Félix Maradiaga de organizar actos delictivos en la Upoli.
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Cristhian Mendoza se convirtió en el testigo favorito del Gobierno

Managua
Yaosca reyes Centeno

Detrás de esos ojos oscuros penetrantes y rostro mal encarado de Cristhian Mendoza Fernández, alias el Viper, hay historias que quizás nunca conoceremos. Para su familia es una víctima más de la opresión del gobierno de Ortega, pero otros piensan que solo es un actor más dentro de una historia inventada por la Policía.

La versión oficial señala que el Viper era el cabecilla de una estructura “delincuencial” que cometió varios delitos dentro y fuera de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) en los períodos de protestas, en los meses de abril y mayo. En mayo, luego de la detención de Mendoza, una de sus primas —Denisse Carrillo— habló en nombre de la familia, aseguró que su pariente era inocente de todo lo que se le acusaba y que los operadores de justicia estaban actuando de una forma injusta.

“Él obviamente está siendo amenazado, por eso dijo todas esas cosas. Es una crueldad lo que están haciendo con estos muchachos. Mi primo es un chavalo trabajador, estudioso… apoyó la lucha contra el Gobierno, ese es todo el problema, por eso lo incriminan”, dijo Carrillo en esa ocasión al Periódico HOY.

En esos días también se reveló que Mendoza fue trabajador del Ministerio de Transporte e Infraestructura hasta mediados de abril del presente año. Pertenecía al área de transporte de dicho ministerio. Exactamente trabajó hasta el 17 de ese mes; inmediatamente al iniciarse la crisis —el día 18—, él buscó como unirse e ingresar a la Upoli. Su familia hasta mostró el carnet de trabajador de esa institución del Estado.

Lo que dijeron los estudiantes

El Viper estuvo atrincherado en la Upoli durante los meses más duros de protesta, los estudiantes dieron a conocer a mediados de mayo que habían descubierto que era un infiltrado del Gobierno y que supuestamente ordenaba robos en los barrios ubicados en los alrededores, asimismo avisaba de las posiciones de los estudiantes para que los paramilitares atacaran el recinto universitario.

Con el tiempo se convirtió en el testigo favorito del orteguismo y sus medios de comunicación, al ser usado para incriminar a autoconvocados y representantes de la sociedad civil en supuestos crímenes.

Incrimina

El 11 de julio, en una audiencia simple de cambio de defensa, Mendoza tomó la palabra y señaló a varias personalidades de supuestamente financiar las protestas. La casualidad es que lo hizo ante varios medios de comunicación que estaban convocados para ese día.

El Viper dijo que supuestamente estas personas se presentaban a la Upoli a financiar al grupo delincuencial 8 de Marzo, que se encargó supuestamente de quemar la Alcaldía y causar otros daños.

“Quiero confesar algo que me faltó decir en mi declaración. Que en la Upoli se presentó Moisés Hassan, Hugo Torres, apoyando a la protesta, más adelante se presentó Félix Maradiaga y Pío Arellano… ellos estuvieron financiando económicamente a un grupo de personas dirigidas por Ezequiel Gamaliel, del grupo 8 de Marzo, quienes utilizaron el dinero para comprar drogas, armas y municiones”, dijo en esa ocasión.

En un camión con queso
Néstor Enmanuel Molina Tiffer (q.e.p.d.) fue otros de los acusados por la Policía Nacional de supuestamente pertenecer al grupo del Viper. Huyó de la capital cuando tuvo la oportunidad, pero murió en extrañas circunstancias en la clandestinidad.
Su cuerpo fue trasladado en un camión cargado de queso, procedente de Chontales, y el ataúd fue encontrado por agentes de la Policía en un retén policial en el kilómetro 140 de la salida Juigalpa-El Rama.

 

 

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