Marcados por el dolor que dejó la represión gubernamental

Madres y padres de asesinados y reos políticos toman la palabra en la entrega del Informe: "Graves violaciones de derechos humanos perpetrados por el Estado de Nicaragua" entregado por el Cenidh

Managua
Desde el 16 de mayo de este año, la vida no ha sido igual para Iris Magaly Lagos y su familia. El dolor de recordar que su hijo Noel Calderón Lagos (19 años) y su esposo Humberto Antonio Parrales Reyes (41 años) no estarán más a su lado, la sigue atormentando.

“Aún no lo asimilo, aún siento aquí en mi pecho que algún día ellos van a llegar… aunque eso no sea cierto”, dice Lagos mientras llora.
La versión que Lagos maneja del asesinato de sus seres queridos, es que ambos fueron perseguidos al salir a bordo de una motocicleta de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), la noche del 16 de mayo. Los dos iban a buscar unas pastillas porque Noel se sentía mal.

Cerca de la rotonda de Bello Horizonte, unos sujetos que se movilizaban en una camioneta, los emboscaron y atropellaron. A Parrales le dispararon y además le propinaron una cuchillada que le perforó el pulmón. Mientras que su hijo Noel Calderón tenía signos de descargas eléctricas.

Parrales fue trasladado a la Upoli, iba con signos vitales, pero murió en el recinto universitario. Calderón fue llevado al Hospital Vivian Pellas en un vehículo particular, pero falleció al llegar. Lagos llegó a retirar los cuerpos en la madrugada y tuvo que pagar para que prepararan los cadáveres porque en el Instituto de Medicina Legal (IML) no quisieron atenderlos sin una orden de la Policía Nacional.
Parrales trabajaba en el Ministerio de Salud (Minsa) y era originario del municipio de Tipitapa.

“Mi hijo murió entrando al Vivian Pellas. Fueron demasiadas descargas eléctricas que recibió, que su corazón no resistió”, afirma Lagos.

Señales de tortura

Noel tenía marcas en dos pies, eran de tortura. Y Humberto tenía golpes en su rostro, quebrada la pelvis y marcas de un disparo que entró por su brazo izquierdo, entró y quebró sus huesos y salió por la espalda.

Lagos expresa que su hijo aún seguía estudiando en la secundaria cuando decidió unirse a la lucha dentro de la Upoli. Antes de la crisis, Noel soñaba con ser veterinario.

“Él tenía toda su vida por delante. A como me los mataron no era justo”, dice Lagos.

Noel también demostró comprometerse con las causas sociales de su país, tanto así que a pesar de las peticiones de su mamá de salir de la Upoli y volver a casa, él no quiso.

“Desde que ellos fallecieron yo no he visto ni el mínimo de justicia. No he visto nada. Me llamaron de la Fiscalía pero de ahí no supe más, a mí me duele porque no he visto que nadie esté pagando por lo que me les hicieron a ellos. Porque me los asesinaron como si no fueran seres humanos”, relata la señora.

El sufrimiento y el miedo de otra muerte más en la familia, la hicieron decidir sacar a dos de sus hijos menores fuera del país. De hecho, ella estuvo varios meses en el extranjero por temor a represalias.

Ahora vive en compañía de una hija, nieta y su mamá. “Mi nieta le teme a los policías. Siempre que los ve me dice que ellos mataron a su tío Noel… y solo tiene dos añitos, ¿cómo cree que eso me hace sentir?”, expresa Iris.

Unión

Parte de la historia de Iris Lagos fue compartida en la conferencia organizada por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) este lunes, cuando se dio a conocer el informe “Graves violaciones de derechos humanos perpetrados por el Estado de Nicaragua”.

En el espacio abierto para padres de familia de asesinados y reos políticos habló también José Gabriel López Vega, padre de Moroni Jacob López, quien era estudiante de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y murió luego que le dispararan en el sector de Metrocentro el 21 de abril.

“Quiero dar un aliento a todos los padres que a pesar del inmenso dolor que sentimos en nuestro pecho, por no tener a nuestros hijos esta Navidad, sinceramente sentimos un enorme vacío en nuestros hogares y familias, en el país… A pesar de nuestro dolor, sigamos con la frente en alto, con el puño en alto. No nos dejemos amedrentar por el Gobierno… Es duro pensar que tendremos que guardar el plato donde comía mi hijo en la cena de Navidad”, dijo el señor con voz entrecortada y llorando.

Aprovechó para denunciar que su casa sigue siendo vigilada por personas que no conoce.

Miriam del Socorro Matus, conocida como doña Coquito, también se expresó durante la conferencia: “¡Qué triste es saber que una Navidad no es una Navidad normal!… Aún yo no tengo pérdidas, pero a todos los muertos, madres y presos los llevo en mi corazón. ¿De qué sirve ver Nicaragua iluminada, si nuestros ojos se apagan de tristeza?”.
Víctimas de la represión
Susana Gómez, madre de Gerald Vásquez, joven asesinado en la Iglesia Divina Misericordia el 14 de julio, también habló ante los medios sobre su deseo de justicia por la muerte de su hijo.

“De la justicia divina nadie se escapará. Los cuatro pilares en los que queremos que se construya nuestro país es en verdad, justicia, libertad y democracia”, dijo la señora.

Si la muerte hubiera sido de un policía, ya hubieran encontrado culpables. Pero la muerte de mi hijo no ha encontrado justicia… y reclamo justicia por él, para que su muerte no quede impune… Con una bala de un AK me le desbarataron el rostro”
María Ramona Vílchez, madre de Ismael Josué Pérez
María Ramona Vílchez, madre de Ismael Josué Pérez
Seguiremos en resistencia
Padres de familia pidiendo justicia por los asesinados y presos políticos. HOY/ Jader Flores

“Seguiremos en resistencia”

Vilma Núñez reitera compromiso del Cenidh Managua

“¡Justicia, justicia, justicia…!”, pidieron a gritos los familiares de asesinados y reos políticos, mientras se realizaba la presentación del informe “Graves violaciones de los derechos humanos perpetrados por el Estado de Nicaragua”, extendido por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) este lunes.

Vilma Núñez de Escorcia, presidente del Cenidh, dio un discurso por la entrega del informe que coincidió con el Día Internacional de los Derechos Humanos y el 70 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos.

“Este es un día diferente a los demás años en que hemos celebrado el Día Internacional de los Derechos Humanos… Esta es un fecha que no puede pasar desapercibida porque ahora tenemos más instrumentos para defender de mejor forma los derechos humanos. Siempre recordarán la marcha simbólica que convocaba el Cenidh, pero esta es y será la marcha que todo mundo había adquirido como propia, como los mismos derechos humanos”, expresó Núñez.

Agregó que vivimos tiempos graves en cuanto a justicia se refiere “porque las bestias cuando agonizan, son más peligrosas”, dijo Vilma en referencia al actuar del gobierno de Ortega, que sigue cortando espacios de expresión y pretende amarrarse aún más al poder. Recordar, no olvidar Núñez instó en su discurso a no olvidar a los muertos y seguir luchando por la liberación de los reos políticos.

“Seis personas del Movimiento Campesino están presos… No matarán con eso la semilla de ansias de progreso de los campesinos, quienes hace cinco años iniciaron la lucha contra la construcción del canal. ¿Cómo no tener aquí presente la sonrisa desafiante de Edwin Carcache y Amaya Coppens? Los jóvenes de la eterna sonrisa de esperanza”, expresó la presidente del Cenidh.

Aseguró también que el Cenidh no es solo una oficina donde trabajan defensores de derechos humanos: “El Cenidh ha sido un instrumento de lucha de ustedes, por ustedes… el Cenidh seguirá en resistencia pase lo que pase para que llegue pronto el cambio que anhelamos”.

Núñez afirmó que los arrebatos de violencia por parte del gobierno de Ortega son solo muestras del miedo que tienen al ver que el espíritu de la población consciente no cambia y que, por el contrario, sus deseos se fortalecen, como el compromiso por seguir insistiendo en un verdadero cambio.

“Seguiremos luchando por la vigencia de los derechos humanos, que significa la búsqueda de justicia por los asesinados y castigo a los criminales que han privado de la vida y ¡libertad para nuestros presos políticos”, finalizó Núñez.

“Hoy estamos en una situación grave en el país y conmemoramos este día recordando a nuestros muertos sacrificados en su juventud. Tantos niños que no vieron sus padres crecer. También recordamos a los presos políticos del régimen”.
Vilma Núñez de Escorcia, presidente del Cenidh
Vilma Núñez de Escorcia, presidente del Cenidh

 

 

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