Época de envenenamientos

En el caso de envenenamiento por fumigaciones, lo más recomendable antes de salir corriendo, es darle un baño de enjuague con agua a su mascota

HOY/Istockphotos.com

Llegan los vientos frescos de fin de año, aliviando un poco el calor achaparrante de la época, niño mediante, y con este comienzan a recrudecer las garrapatas y a proliferar ratas, ratones, y por que no, las tan aborrecidas cucarachas y los tan molestos jelepates. Lógico, la gente se desespera, tantas son las cosas que debemos aguantar y callar en estos momentos, que, en una catarsis desesperada, comienzan las fumigaciones y reparto de veneno en lugares escondidos sin ton ni son, con la esperanza de librarnos mal que bien de las plagas.

Contratamos la empresa fumigadora antiplagas, o a un vecino, o un sobrino voluntario, verificamos que tenga la mochila bomba y el veneno, que se cuide usando lentes y una bandana para protegerse la respiración, y nos retiramos con nuestras mascotas por el día a la espera que el veneno asiente y se evapore.

Pero, o nos olvidamos de dar vuelta las panitas de comida y agua de los animales, o no recordamos que el veneno asienta, queda en el piso o en la grama, y cuando entramos a la casa, salen los perros desesperados a revolcarse en piso o grama, con el resultado de la intoxicación y el quemado de los tejidos blandos, como el escroto o la piel del vientre.

Con los roedores es otra historia, escondemos veneno en lugares estratégicos, sin recordar que nuestro tamaño no es el de nuestras mascotas, las que acceden fácilmente al atractivo veneno ya sea de color rosado, rojo o azul, siempre llamativo, jugando con él a través de la oralidad donde terminan tragándose el mismo. Ahí los sustos, las corridas, las llamadas desesperadas fuera de hora al veterinario.

En una intoxicación, corremos contra el tiempo, y siempre es bueno tomar medidas de urgencia antes de llevar al animal a la clínica veterinaria.

En el caso de envenenamiento por fumigaciones, lo más recomendable antes de salir corriendo, es darle un baño de enjuague con agua para quitar la mayor cantidad posible de veneno y ahí sí, salir a la veterinaria con prisa, para que le den los antídotos correspondientes.

En el caso de los raticidas y rodenticidas, hay que hacer vomitar al perro, lanzándole garganta abajo abundante sal, con lo que se elimina gran parte del veneno, y ahí correr a la clínica veterinaria para comenzar el tratamiento.

Por todo y todo, extremen los cuidados, y antes de colocar veneno o fumigar, repasen con su veterinario de confianza las medidas de seguridad a adoptar, ninguna de estas enfermedades es transmisible al ser humano.

Decano Facultad de Ciencias Agrarias (UCC),
presidente Fundación A.Mar.Te.
Doctor en Medicina y Tecnología Veterinarias
Cel. 88521488 (Claro)
Correo: enrique.rimbaud@ucc.edu.ni

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