Conductor de rastra trató de evitar accidente en la cuesta El Plomo

Mario Alberto Cortez fue la víctima mortal del accidente

Agentes de la Policía Nacional realizaron la reconstrucción del accidente en horas de la mañana de este jueves. HOY/Jader Flores

Managua
En cuestión de minutos un furgón al que le fallaron los frenos en plena pendiente de la cuesta El Plomo, dejó ocho heridos, varios vehículos con daños y un muerto. El accidente se registró a eso de las 6:30 p.m. del miércoles.

El conductor del furgón, Eddy Raymundo Téllez Jiménez, de 56 años, originario de Managua, viajaba con una carga de 640 bolsas de cemento. Su trabajo es acarrear materiales de construcción.

Según cuenta su hijo Danfer González, Eddy Téllez viajaba en el carril derecho cuando le fallaron los tres frenos del furgón y en un impulso de salvar el cargamento y evitar un accidente se pegó a la orilla de la carretera, pero aún así no pudo evitar impactar con los vehículos.

La cuesta El Plomo es una zona de Managua, donde constantemente ocurren accidentes. HOY/Jader Flores

“Me dijo que la válvula dejó de funcionar. Que hizo todo lo posible por evitar la tragedia pero le fue imposible. Él está bastante consternado”, dijo González.

En la tragedia murió —casi al instante— Mario Alberto Cortez Manzanares, de 34 años, soldador de oficio. Su hermano, Jorge Cortés expresó que Mario iba entrando a Managua a bordo de su motocicleta después de haber visitado a dos de sus hijos que viven en Ciudad Sandino.

El fallecido era hermano de Juan Cortez, periodista de Canal 4.

“Él deja a tres niños, uno de tres años, otro de seis y el mayor que tiene 10. Él en gran manera era el sustento de su hogar, apoyaba en la economía de su casa y de sus hijos que viven en Ciudad Sandino, que les daba pensión de alimentos. Nosotros como familia estamos unidos en este dolor”, expresó Jorge.

Oró a Dios por su vida

César Padilla, habitante del Anexo Valle Bravo, relata que estaba en un culto cuando sucedió la tragedia. Pero fue al sitio para ayudar a los heridos.

“Yo fuí a bucar al muchacho que venía en la moto. Lo primero que hice fue sentir el pulso, pero estaba muy bajito, casi no se sentía. Entonces empecé a orar por él, por su vida. Luego miré sus ojos y lo vi morir. Fue rápido, no tardó ni 10 minutos para que falleciera”, contó apesarado don César.

César Padilla, vecino de la cuesta El Plomo oró por la vida del motociclista. HOY/Jader Flores

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