Unidad opositora repudia campaña de desestimación contra obispo nicaragüense

El obispo Báez denunció la semana pasada ser "víctima de una campaña de desprestigio" que incluye la difusión de audios "manipulados" que contienen mensajes contra el Gobierno y el presidente Ortega

Monseñor Silvio Báez. HOY/Archivo

La opositora Unidad Nacional Azul y Blanco de Nicaragua condenó hoy los ataques contra el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, en medio de la crisis sociopolítica que atraviesa el país y que ha dejado cientos de muertos desde abril.

“Repudiamos la campaña de desestimación contra monseñor Silvio Báez y otros integrantes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua”, señaló Brenda Gutiérrez, madre de uno de los detenidos por protestar contra el Gobierno de Daniel Ortega, al leer una declaración pública en nombre de esa Unidad.

Denuncia

El obispo Báez denunció la semana pasada ser “víctima de una campaña de desprestigio” que incluye la difusión de audios “manipulados” que contienen mensajes contra el Gobierno y el presidente Ortega, y que se le atribuyen al sacerdote.

“Denuncio que soy víctima de una campaña de represión, desprestigio y acoso, que consta no sólo de audios manipulados, sino también de cientos de mensajes a mi WhatsApp con insultos y amenazas, además de motorizados rodeando mi vivienda”, dijo Báez el jueves pasado en sus redes sociales.

El martes pasado medios oficialistas de Nicaragua emitieron un primer audio en el que supuestamente Báez plantea “presionar nuevamente al Gobierno para que vuelva a pedir a la Conferencia Episcopal la reanudación del diálogo” y valora “volver a poner tranques” en las vías del país.

Un día después los medios oficialistas emitieron un nuevo audio, esta vez sin cortes ni ruido, en el que supuestamente Báez califica al presidente Ortega de “imbécil”.

Diversos sectores nicaragüenses han puesto en duda la autenticidad de las grabaciones y han mostrado su apoyo al obispo, entre ellos el cardenal Leopoldo Brenes y otros miembros del clero, el sector privado, organizaciones de la sociedad civil y defensoras de los derechos humanos.

La popularidad de Báez creció durante la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde abril pasado, ya que en diversas ocasiones arriesgó su vida para salvar a manifestantes que eran atacados por las “fuerzas combinadas” del Gobierno, integradas por policías, “parapolicías”, paramilitares y grupos de choque oficialistas, según organizaciones humanitarias.

En julio pasado miembros del Episcopado, entre ellos Báez, fueron agredidos físicamente por grupos oficialistas, y varias iglesias fueron profanadas incluso con disparos de agentes policiales, lo que fue interpretado por el cardenal Brenes como una “persecución”.

La agresión ocurrió días después de que el Episcopado, como mediador en el diálogo nacional que se instauró para superar la crisis, propuso un adelanto de las elecciones generales de 2021, lo que el Gobierno tildó de “golpe de Estado”.

“Me dolió que los señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas”, explicó Ortega el 19 de julio, durante la celebración del aniversario 39 de la revolución sandinista de Nicaragua.

El diálogo entre una gran alianza opositora y el Gobierno, con la mediación de los obispos, está suspendido desde julio pasado.

La crisis ha dejado entre 325 y 528 muertos en Nicaragua, según datos de organismos humanitarios internacionales y locales, que cifran 558 los “presos políticos” y denuncian graves abusos del gobierno contra los manifestantes opositores.

El Gobierno de Ortega reconoce 199 fallecidos y que hay más de 200 personadas detenidas y consideradas como “terroristas” y “golpistas”.

Las protestas callejeras contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron el 18 de abril por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, debido al saldo mortal en las manifestaciones.

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