Conozca un poco de la historia del Cementerio de los Extranjeros en Matagalpa

Ahí también reposan los restos de al menos 35 caídos durante la guerra de los 80

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Algunas tumbas de extranjeros, como la del estadounidense Alejo Sullivan, están en franco deterioro en el Cementerio de los Extranjeros, patrimonio histórico cultural en Matagalpa. HOY / Luis Eduardo Martínez

HOY / Matagalpa

Acercándose el 2 de noviembre, Día de Difuntos, la Alcaldía de Matagalpa ha emprendido la jornada de limpieza y mantenimiento de los cementerios, incluyendo el llamado Cementerio de los Extranjeros, un patrimonio histórico-cultural en la también llamada Perla del Septentrión.

Las obras incluyen la pintura a los cercos perimetrales y a un poco más de 200 tumbas de caídos durante las guerras en las décadas de los 70 y 80, madres de estos y también de algunas “celebridades” como Bartolomé Martínez, quien fue presidente de Nicaragua entre 1923 y 1925, entre otros.

Al menos 35 de los caídos en guerra están sepultados en el Cementerio de los Extranjeros y sus tumbas han sido también pintadas en blanco y verde claro, los colores que está empleando la municipalidad en el remozamiento. Ahí apenas quedan unas 30 tumbas de emigrantes de distintas nacionalidades que llegaron a Matagalpa, principalmente a finales del siglo XIX, pero varias están en franco deterioro.

Ingleses, escoceses, italianos, alemanes, estadounidenses y de otras nacionalidades, incluso chinos, están sepultados ahí. Varios de ellos fueron pioneros en el establecimiento de la caficultura en Matagalpa, destaca el historiador matagalpino Eddy Kühl Aráuz en su libro Matagalpa y sus gentes.

Historia

El Cementerio de los Extranjeros es un lote reducido a aproximadamente media manzana de extensión, frente al costado oeste del portal del cementerio general. Fue creado antes de 1893, cuando a los foráneos que profesaban otras religiones distintas al catolicismo, les impedían ser sepultados en el “campo santo”.

Kühl cuenta en su libro que los ingleses James Haslam y Adela Burton llegaron con sus cinco hijos en 1856 al puerto de Greytown, donde establecieron un hotel para quienes viajaban hacia las minas de oro en California, Estados Unidos. Pero, con la intervención de William Walker en Nicaragua, el negocio fue afectado y la pareja emigró a Granada. En el viaje, enfermó y murió la mayor de sus hijas: Nary.

Las autoridades eclesiásticas les impidieron enterrar a su hija en el cementerio porque no eran católicos, sino anglicanos, (y) la niña fue enterrada en un lugar apartado del cementerio”, relata el historiador, agregando que Haslam y su familia se trasladaron a Matagalpa cerca de 1885, y “fueron los principales promotores para construir un cementerio para extranjeros, donde pudieran enterrarse católicos y no católicos”, refiere el libro de Kühl.

Muchas lápidas y tumbas en el Cementerio de los Extranjeros fueron hechas por Jesús Gutiérrez, un artesano local que tallaba la “piedra gradilla Matagalpa”, muy característica en la zona. Durante la administración edilicia de Jaime Castro Navarro (alcalde entre 1997 y 2001), fue restaurado el cerco perimetral, manteniendo la base de piedra gradilla y las barras de hierro forjado.

Aunque hay espacios disponibles para nuevas sepulturas, la municipalidad ya no vende los terrenos en esa localidad en virtud de la declaratoria como patrimonio histórico y cultural, para conservar la infraestructura, explica Verónica Margot Calero Morgan, responsable del cementerio general de Matagalpa.

El muro perimetral del Cementerio de los Extranjeros también ha sido pintado estos días en verde claro y blanco.

En ambos cementerios, trabajadores del Ministerio de Salud han hecho jornadas de fumigación y abatización, mientras que algunos pobladores, como Antonio Terán, han llegado estos días para buscar empleo por cuenta propia, pintando y brindando mantenimiento a las tumbas de particulares que lo contraten.

Los precios varían dependiendo del tamaño y diseño de la tumba, explica Terán, mientras pinta junto a dos vecinos una tumba con una imagen alta de Cristo Crucificado. Ese trabajo en particular cuesta dos mil córdobas, dice.

A partir de este lunes 29 de octubre, la municipalidad espera la mayor afluencia de particulares visitando a sus deudos, señaló Calero Morgan.

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