Cárcel a hijos de familia en Estelí por exigir la libertad del padre

Otra madre que sufre el drama de los secuestros policiales en el país como parte de la represión del gobierno de Daniel Ortega

Doña Delia Valdivia lamenta que sus hijos estén detenidos, solo por protestar por la liberación de su padre. HOY/Roberto Mora

Delia Valdivia enfrenta una situación que jamás se imaginó vivir, después de que sus hijos fueran secuestrados por la Policía hace ocho días y luego fueran trasladados a Managua, donde también se encuentra el padre de estos dos jóvenes.

Delia Valdivia se divorció hace algún tiempo de Alexander Pérez Amador, un activista de derechos humanos de Estelí, pero lo considera una buena persona, además muy apegado a sus hijos, lo que explica por qué ellos no dejaron de exigir su libertad en las calles de Estelí.  Pérez Amador fue secuestrado por la Policía hace más de dos meses por su participación en las marchas y por ser opositor al régimen de Daniel Ortega.

Secuestro y golpes

El sistema judicial al servicio del gobernante, acusa a Pérez de varios delitos, entre ellos terrorismo.  Desde entonces, doña Delia Valdivia ha vivido el sufrimiento de sus hijos Kevin y Kitzel Pérez Valdivia, quienes se manifestaban en las calles por la libertad de su padre y por la democracia en nuestro país.

La Policía, que ilegalmente ha prohibido en Nicaragua las protestas contra el régimen, secuestró el sábado 29 de septiembre a Kevin y Kitzel, junto a otros 6 jóvenes y adolescentes. Del grupo de chavalos, solo tres fueron puestos en libertad 48 horas después. “Pude ver que Kevin iba golpeado y muy triste. Solo Kitzel me gritó que los llevaban al Chipote”, expresó Delia Valdivia refiriéndose al día que vio que sus hijos eran trasladados en una camioneta de la fuerza pública orteguista.

Alexander Pérez cuando era un hombre libre  y protestaba contra los abusos del gobierno de Ortega. Hoy lo tienen bajo juicio. HOY/ROBERTO MORA
Alexander Pérez cuando era un hombre libre y protestaba contra los abusos del gobierno de Ortega. Hoy lo tienen bajo juicio. HOY/ROBERTO MORA

Abuso policial

“Culatazos, puñetazos y patadas, es lo que los policías le daban a jóvenes incluyendo a adolescentes que fueron secuestrados después que iniciaran una marcha ese fin de semana”, dijo uno de los muchachos liberados. Según contó, la Policía golpeaba a los jóvenes con odio, y se ensañaban más contra Kevin a quien le reclamaban que era su culpa que ellos (los policías) no descansaran.

“Les amenazaban con enseñarles lo que era bueno y que no debían andar la bandera azul y blanco. Uno de los adolescentes les pidió no más golpes por piedad, pero no pararon”, denunció el testigo.

Kitzel Pérez Valdivia  un joven que apenas comienza la vida,  hoy es un prisionero político. HOY/Roberto Mora
Kitzel Pérez Valdivia un joven que apenas comienza la vida, hoy es un prisionero político. HOY/Roberto Mora

La lluvia de golpes solo fue el comienzo de los abusos policiales. Contó otro de los liberados, que al llegar a las celdas de la delegación les ordenaron que se quitaran la ropa y los mandaron a bañarse. “No paraban los gritos y ofensas, no pararon los maltratos y golpes. De nada servía que alegáramos que no habíamos cometido ningún delito, más se arrechaban”, dijo el liberado.

“Lucharé por mis niños”

“Por mis hijos soy una leona para pelear. Yo voy a luchar en las calles, voy a pedir ayuda aquí, a toda Nicaragua y a nivel internacional. Haré lo que sea, pero no me rendiré”, dice doña Delia Valdivia, madre de los hermanos Pérez Valdivia.

La mujer se quebranta, pero respira, toma aire y añade que sus hijos merecen cualquier sacrificio que ella haga por su libertad. “A veces me desespero, no sé qué hacer, pero también mi corazón de madre me fortalece. Lucharé por mis niños”, dice.

Doña Delia asegura que sus hijos son jóvenes de bien, estudiantes universitarios que si ahora están en prisión “no es por malhechores, son los malhechores los que los tienen a ellos allá”.  Kevin Pérez Valdivia, de 24 años, es estudiante de Ingeniería Civil, está casado y tiene una niña de un año y medio. Pero su esposa espera su segundo hijo para el próximo mes. Es una persona que siempre estuvo al lado de su padre en la lucha por la democracia, ello pese a que según su madre es callado y muy tímido.

 

Kevin se rehusó a volver a las aulas de clases cuando supo de la detención de su padre. Se dedicó a buscar ayuda, a denunciarlo a organizar piquetes y plantones para exigir su libertad. Tanto él como su hermano son los únicos hijos del abogado. “El (Kevin) decía que era su obligación, que es su padre y merecía la lucha”, explica doña Delia.

Kitzel, de 22 años, tiene una niña de apenas un mes de nacida, lo cual también aumenta el sufrimiento de su familia, quienes lloran porque saben que él estaba muy entusiasmado con su hija con quien quería permanecer mucho tiempo. Este joven estaba estudiando Diseño y Construcción en la Universidad Popular de Nicaragua (Uponic).

“No me han permitido verlos. Es injusto”, señala la madre.

La amenazaron
Cuando doña Delia levantó la voz para exigir la justa libertad de sus hijos en la delegación policial de esta ciudad, el jefe de la Policía de Estelí, Alejandro Ruiz Martínez, la amenazó con prisión para ella por terrorismo. Esa fue la primera vez que doña Delia escuchó “la bendita palabra” con que el gobierno de Ortega les ha quitado la libertad a decenas de ciudadanos en Nicaragua. Ella dice que no cree cometer ningún delito solo por preguntar sobre el paradero de sus hijos. “Entiendo que es un derecho”, señaló. Los presos de Estelí En Estelí hay nueve personas en su mayoría jóvenes que están siendo procesadas en Managua por ocho delitos, incluyendo terrorismo. Igual fue secuestrado días después Alexander Pérez y otras cuatro personas de La Trinidad. }El fin de semana pasado, ocho jóvenes más que participaban en una marcha en el barrio El Rosario fueron secuestrados. La Policía liberó a tres, incluyendo una mujer, un menor edad y un adolescente, mientras otros cinco fueron trasladados a Managua para enfrentar el proceso político del orteguismo. Los organismos internacionales de derechos humanos, como la ONU y la CIDH, han llamado al gobierno de Ortega a cesar la represión y a liberar a las personas que no piensan igual que él. En el país no debería haber presos políticos.

 

 

 

 

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