Policía secuestra a hermanos que pedían libertad de su padre

Los universitarios Kevin y Kitzel Pérez Valdivia fueron llevados por una patrulla a patadas y golpes cuando se encontraban en un plantón en Estelí

Familiares de jóvenes detenidos esperan conocer detalles de sus parientes. HOY/Roberto Mora

Entre el llanto y la ira, doña Delia Valdivia informó ayer al finalizar la tarde que sus dos hijos, Kitzel y Kevin Pérez Valdivia, fueron trasladados a las celdas del Chipote, en Managua. Con Kitzel y Kevin detenidos por el régimen de Daniel Ortega, doña Delia pasa a la lista de nicaragüenses que tienen más de un miembro de su familia bajo la bota de la represión.

Kitzel Pérez Valdivia, uno de los hermanos arrestados por manifestarse en Estelí. HOY/Cortesía
Kitzel Pérez Valdivia, uno de los hermanos arrestados por manifestarse en Estelí. HOY/Cortesía

El 14 de agosto pasado, el padre de sus hijos, el abogado Mathil Alexander Pérez Amador, fue también detenido cuando se movilizaba con su hijo Kevin. El valiente muchacho no espero ni un solo segundo —una vez que fue liberado—, hizo circular un video en redes sociales donde denunció las ilegales detenciones. Dijo entonces que su padre no tuvo su misma suerte y que según conoció sería trasladado a Managua, a las celdas del Chipote, como en efecto ocurrió.

Kévin Pérez Valdivia otro de los hermanos detenidos por exigir en un plantón la libertad de su padre. HOY/Archivo

El abogado era muy conocido en Estelí, pues además de ser un líder político de un partido opositor, ejercía la defensa de varios jóvenes universitarios y ciudadanos perseguidos judicialmente. La familia denunció que desde su detención no les fue permitido verlo, ni hablar con él, sino hasta casi un mes después cuando fue presentado en los juzgados de Managua.

En esa ocasión, su hijo Kevin (ahora detenido) pudo estar con él tan solo 11 minutos.  El padre de Kevin deberá comparecer el próximo 26 de octubre ante el juez, pues la Fiscalía lo acusa de crimen organizado, tenencia y uso de armas restringidas, portación ilegal de armas de fuego, asociación para delinquir y entorpecimiento de servicios públicos. Junto a él fueron acusados Denis Antonio Blandón Navarro y Carlos Enrique Mejía Zeledón.

Por exigir libertad
del padre

Los hermanos Pérez Valdivia, además de declararse autoconvocados por identificarse con las marchas universitarias, el sábado se plantaron junto a otros ciudadanos para exigir el cese de la represión orteguista y la liberación de su padre y los demás presos políticos. Y en eso estaban, cuando la Policía llegó a las cercanías de la Facultad Regional Multidisciplinaria (Farem-Estelí) para disolver con violencia el plantón y capturar a los jóvenes.

Muchos huyeron del lugar y fueron cazados por los uniformados. En los videos que ayer circularon en redes sociales, se aprecia la violencia con que los capturaron y los lanzaron a las patrullas a algunos y a camionetas civiles a otros.

Los hermanos Pérez Valdivia formaron parte del grupo de cinco jóvenes que fueron trasladados al Chipote, de cerca de diez detenidos que amanecieron todavía ayer en las celdas de la policía esteliana. Ante de ser sacados de las instalaciones y llevados a Managua, sus familiares reclamaban por la detención ilegal, puesto que no habían cometido ningún delito para estar bajo custodia.

Rowan Ruiz, Wiston Oporta y Tobías Gadea son los jóvenes que también fueron trasladados este lunes a las celdas del Chipote. Todos —según los testigos que vieron la detención— fueron secuestrados con ofensas verbales, patadas y golpes, incluidos. Los muchachos pensaban marchar contra el régimen, cuando los uniformados llegaron a reprimirlos.

Libre, pero golpeada

La joven Gresley Blandón Olivas, de 23 años, otra de las detenidas el fin de semana, fue liberada este lunes. Algunos familiares bajo el anonimato manifestaron que la joven salió de las celdas con señales de golpes y tiene heridas en su rodilla, en su mano y en una pierna.

“No respetan que seas mujer, que seas anciano, que seas niño. Esta Policía que estamos viendo es peor que la Guardia Nacional. Increíble que repitieran la historia y que la repitieran peor”, dijo uno de los familiares. Agregaron que es frecuente que los detenidos denuncien que dentro de las celdas preventivas también están recibiendo golpes y maltratos. Antes se creía que solo era en el Chipote.

Por su lado, Delia Valdivia manifestó su impotencia ante tantos abusos que comete la policía orteguista, ya que el mismo jefe de esa agrupación, comisionado mayor Alejandro Ruiz Martínez, también la amenazó con meterla presa si continuaba insistiendo en pedir información sobre sus hijos.

“Este secuestro de mis hijos es otra forma de represalias, se los llevaron por ejercer su derecho a la protesta”, expresó la madre, quien recordó que el padre de los chavalos también sufre una injusta cárcel. Valdivia dijo desconocer en qué condiciones estaban sus hijos, que al igual que con su padre, la policía orteguista viola su derecho a conocer su estado y poder comunicarse con un familiar.

“Ahora todo el mundo es terrorista, aunque uno solo ande una bandera y una pancarta. Eso no puede ser”, manifestó la madre. Valdivia relató entre lágrimas que vio cuando sus hijos eran trasladados en una camioneta de la policía orteguista y logró ver que uno de ellos iba visiblemente golpeado.

El nieto de un guerrillero

Para muchos el nombre de Tobías Gadea Medina no dice mucho, pero en Estelí es uno que se respeta.  El hombre, fallecido hace algunos años, fue considerado un héroe esteliano.  “De andanzas valientes en la lucha armada contra la dictadura somocista”, se lee en el obituario que un esteliano le dedicó el 8 de marzo del 2002 en un diario nacional.

En el capítulo 18, página 233 del libro “La montaña es más que una estepa verde”, de Omar Cabezas, su autor cuenta un encuentro con Tobías Gadea en Estelí.  Según el relato, el hombre que era un guerrillero clandestino lo recibió a él y a otros guerrilleros del Frente Sandinista cuando huían de una muerte segura.

El universitario Tobías Gadea Fonseca, nieto del legandario guerillero esteliano, Tobías Gadea Medina. HOY/Cortesía

Pese a que su vida y la de su familia entró en grave peligro, Gadea no pensó dos veces en ocultarlos y darles apoyo. Ya había empuñado el arma contra los esbirros de aquel dictador y Gadea lo seguía haciendo. Después de 1979, Gadea y un hijo con su mismo nombre, se mantuvieron fieles al FSLN.

El guerrillero legendario trabajó en la comandancia del Ministerio del Interior, hoy Policía Nacional, y como militante sandinista llegó a ser miembro de la Asamblea Sandinista. Hoy su nieto del mismo nombre sufre cárcel, golpes y abusos de manos de la misma institución que ayudó a construir en su ciudad.

Tobías Rafael Gadea Fonseca, su nieto, fue apresado y llevado al Chipote por pensar diferente. “El derecho de Tobías fue por el que su abuelo luchó toda su vida, fue por eso que se arriesgó a morir, fue contra una dictadura que no creímos volvería”, comentó un familiar.

Nada Normal
322 fallecidos registra la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el marco de las protestas contra el régimen de Daniel Ortega, que no acepta sentarse a dialogar una alternativa pacífica. Los organismos de derechos humanos locales aseguran que las muertes son 512. 168 días se cumplen hoy y las manifestaciones y los plantones contra el régimen no paran, pese a la orden de mantener en los espacios públicos a policías, parapolicías y fanáticos del orteguismo. 137 personas han sido acusadas por terrorismo y otros delitos desde abril hasta el 8 de septiembre. Hoy la cifra puede ser mayor, porque las detenciones son todos los días y hay pocas liberaciones.

 

 

 

 

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