Secuestran a dos primos en Diriamba

Jack Josué Castillo fue secuestrado el pasado miércoles por policías y parapolicías. Un día antes su primo Flavio Castillo, corrió la misma suerte.

Ligia Castillo Blanco muestra un moretón en su brazo izquierdo, supuestamente ocasionado por policías. HOY/Mynor García

Jack Josué Castillo, de 18 años, fue secuestrado el pasado miércoles por policías y parapolicías en la ciudad de Diriamba, Carazo. Un día antes su primo Flavio Castillo, de 20 años, corrió la misma suerte.

La tía de ambos jóvenes, Ligia Castillo Blanco, narró cómo los secuestradores entraron a la casa, cuando su hija Alison Gabriela, de 21 años, se dirigía al trabajo.

“A mi hija le apuntaron con un arma, le iban a disparar, pero ella forcejeó con ellos (dos hombres encapuchados) que la golpearon. Le lastimaron un dedo, luego ella empezó a pedir auxilio, porque creía que le querían robar”, dijo Castillo.

Al escuchar los gritos donde pedía ayuda, doña Ligia, junto a su sobrino Jack, salieron de la vivienda y la socorrieron. Una perra pitbull intentó morder a los oficiales.

Con sus ojos tristes y cargados de lágrimas, la mujer relató: “Ellos intentaron dispararle a la perra, a mí me agarraron del cuello, porque tenía agarrado a mi sobrino que se lo querían llevar, pero no pude hacer nada”.

Video

Mientras los armados se llevaban a su pariente, su hija aprovechó para grabar un video que circula en las redes sociales. Un policía vestido de civil le llamó la atención. “El hombre de camisa negra que sale en el video la amenazó y le dijo que, si lo compartía, regresaba por el resto de la familia”, contó la diriambina.

Ligia explicó que la Policía trata de involucrar a sus sobrinos en la desaparición del militante sandinista Bismarck Martínez Sánchez, trabajador del área de ornato de la Alcaldía de Managua. Martínez desapareció en junio pasado, mientras se dirigía a visitar a su familia en la ciudad de Jinotepe. El Gobierno y el partido Frente Sandinista culpan a los autoconvocados caraceños.

“Yo fui a las oficinas y me dijeron que si no les mostraba unas pruebas de Bismarck o que donde estaba su cadáver, me iban a detener y a acusar de vender droga, yo no tengo que ver nada, por tanto pido protección para toda mi familia”, refirió Castillo. A sus sobrinos, hasta el momento no los ha podido ver.

Jack estudiaba el cuarto año de secundaria en el Instituto Público Juan José Rodríguez de Jinotepe, dejó de asistir clases, porque temía que lo echaran preso, tras haber participado en diferentes marchas contra el régimen de Daniel Ortega. Su familia antes de verlo en una cárcel, prefirió que perdiera el año lectivo, pero aparentemente no sirvió de nada.

Su primo Flavio fue secuestrado la tarde del martes en la terminal Santiago de Jinotepe, sitio donde laboraba. Él se desempeña como cobrador en los microbuses interlocales que viajan a Managua por Carretera Sur. En varias ocasiones se le vio cargar la bandera azul y blanco en las protestas contra el gobierno.

Doña María Ursulina Blanco, abuela de los dos jóvenes, señaló que se siente bien golpeada por el arresto ilegal de sus nietos. Ella refiere que es sandinista, pero no orteguista, sin embargo todo el tiempo le ha dado su voto a Daniel Ortega. Cambió de pensamiento desde que inició la represión contra el pueblo.

Mal pagada

“Ahora con esta moneda me pagan, volvemos al pasado, seguiré siendo sandinista, pero no estoy de acuerdo con todos los atropellos”, dijo María Ursulina Blanco, abuela de los dos jóvenes.

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