Seis nuevos integrantes en el Salón de la Fama del Beisbol

Cooperstown, el pequeño poblado de Nueva York, donde tiene sus raíces el beisbol, dio la bienvenida a Chipper Jones, Vladimir Guerrero, Jim Thome, Trevor Hoffman, Jack Morris y Allan Trammell, quienes saltaron a la inmortalidad tras brillantes trayectorias.

Vladimir Guerrero, Trevor Hoffman, Chipper Jones, Jack Morris, Alan Trammell y Jim Thome en la ceremonia de exaltación al Salón de la Fama en Cooperstown, New York. AFP

HOY

Precedidos por leyendas vivientes como Hank Aaron o Brook Robinson, Cal Ripken o Greg Maddux, uno a uno se fueron incorporando a esa gran constelación de estrellas los nuevos integrantes del Salón de la Fama del beisbol, durante una emotiva ceremonia.

Cooperstown, el pequeño poblado de Nueva York, donde tiene sus raíces el beisbol, dio la bienvenida a Chipper Jones, Vladimir Guerrero, Jim Thome, Trevor Hoffman, Jack Morris y Allan Trammell, quienes saltaron a la inmortalidad tras brillantes trayectorias.

Aaron, quien se mueve a paso lento y sostenido por un bastón, recibió la más estruendosa ovación por un público que se puso de pie para aplaudirlo. Uno a uno se agregaron Dennis Eckersley, Gaylord Perry, Joe Torre, Bobby Cox y muchas otras celebridades.

“Cuando jugaba hablaba poco. Siempre dije que mi bate hablaba por mí, pero ahora como no juego, tengo que hablar”, dijo con su sencillez habitual Vladimir Guerrero, el cañonero dominicano, que fue vitoreado incesantemente mientras daba su discurso.

Asistido por el cronista quisqueyano de la cadena Fox, José Mota, Guerrero dijo estar muy feliz “porque me están metiendo al Salón de la Fama. Agradezco a mi familia y a todos los coaches y mánagers que me ayudaron en mi carrera”, dijo el feroz bateador.

Uno de los discursos más emotivos fue el de Jack Morris, quien esperó mucho tiempo para ser exaltado al Salón de la Fama, tras negársele la oportunidad a través de la Asociación de Escritores de Beisbol, pero ingresó por el Comité de la Era Moderna.

“Hola Cooperstown”, dijo el “Gato” Morris, un intenso lanzador que hizo historia con los Tigres, Mellizos y Azulejos, mientras ganaba tres Series Mundiales y capturaba 254 éxitos durante su carrera, que tuvo su esplendor en la década de los ochenta.

Jones, quien abrió tanda con los discursos, reveló que su esposa está a punto de dar a luz a un nuevo hijo, al que le pondrán Cooper, por Cooperstown, en homenaje a su ingreso al campo santo del beisbol, tras impactar con los Bravos de Atlanta.

Más figuras

Muy agradecido por el reconocimiento se mostró igualmente Allan Trammell, quien igual que todos los oradores, hizo un recorrido por todas las personas que lo ayudaron a través de una carrera que resultó impactante con los Tigres de Detroit.

Jim Thome agradeció a su familia, entrenadores y especialmente a Charlie Manuel, quizá la persona más influyente a través de su exitosa trayectoria. “El beisbol es bello”, agregó Thome, mientras batalla por sujetar lágrimas que esmaltaban sus ojos.

La actividad fue presidida además por Jane Forbes Clark, presidente de la junta directiva del Salón de la Fama de Cooperstown y el comisionado del beisbol de Grandes Ligas, Rob Manfred, quien daba lectura a las inscripciones en las placas.

 

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