La abuelita de los delantales que vende en el Oriental

Doña Carmen Vásquez tiene 60 años de ser comerciante del Oriental

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La abuelita Carmen planea seguir trabajando hasta donde pueda. Eso sí, asegura que si otro incendio le quita su tramo, deja el mercado. HOY / Manuel Esquivel

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Sentadita, con las manitos entrelazadas y rostro pasivo, así espera a la clientela doña Carmen Vásquez, mejor conocida en el galerón de las artesanías como la “abuelita de los delantales y las gabachas”. Esta señora lleva al menos 60 años trabajando en el mercado Oriental, y de todo ese tiempo, lo más duro que ha vivido es ver arder en dos ocasiones sus tramos en un mismo año.

El dolor de doña Carmen se ha apaciguado con la resignación. Dice que al menos conserva su vida, perdió todo en esas dos ocasiones, pero ha resurgido de esas mismas cenizas como un ave fénix, ha empezado de nuevo. Y con sus 80 años, afirma tener las fuerzas suficientes para seguir trabajando.
Claro, no puede negar que perder su “machete de trabajo” en dos ocasiones sea algo fácil de aceptar. En el incendio ocurrido el 14 de mayo 2017, que consumió 208 tramos en el galerón de los abarrotes, ella perdió dos locales y aproximadamente cuatro mil dólares en mercadería.

Luego, cuando todo parecía que estaba mejorando, terminó el año 2017 (27 de diciembre) con otro incendio en el sector de las carnes. Ahí perdió un tramito que había reconstruido, tuvo pérdidas de unos dos mil dólares.

“No tengo palabras para describir lo que sentí. Eran esfuerzos de toda una vida”, cuenta entre lágrimas doña Carmen, mientras se las seca con una toallita que anda guardada en su delantal.
Sus siete hijos le han ayudado en este proceso de reconstrucción de los tramos. No la han dejado sola y tras el último incendio ellos fueron quienes pagaron la construcción del local.

Dice que ahora solo está esperando que le entreguen sus tramos nuevos, los que desde hace meses están construyendo en la antigua zona de los abarrotes.

Ventas variadas

De vuelta en el tiempo, la abuelita Carmen recuerda que tan solo con 20 años llegó al mercado Oriental a trabajar. Aunque desde los 12 años empezó a laborar con su madre en el antiguo mercado Central.

Siendo joven, se casó y tuvo hijos, así que se vio obligada a trabajar, buscó oportunidades en este centro de compras.

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La abuelita Carmen planea seguir trabajando hasta donde pueda. Eso sí, asegura que si otro incendio le quita su tramo, deja el mercado.
HOY / Manuel Esquivel

Compró su primer tramo en el Oriental y empezó a vender productos perecederos. Pero como eran más las pérdidas que ganancias decidió cambiar y empezó a vender ropa usada.

“Pero ese trabajo no es para cualquiera. No se vendía mucho. Así que me puse a vender zapatos”, relata la señora.

Los zapatos que vendía se los traían de Masaya. Considera que la venta de calzado era mejor antes, ya que ahora entra mucho producto extranjero que bota la venta nacional.

Fue así que empezó a vender delantales y gabachas. Además de algunas artesanías. Comenta que ella compra a costureras o artesanos de Masaya los productos.

“Son delantales finos, bonitos, con varios precios, baratos”, aclara la señora.

Lo bueno de esta venta, destaca doña Carmen, es que no hay marchanta que no los use. Por años es la prenda que acompaña las jornadas de las comerciantes, así que siempre hay demanda de este producto.

Le hace falta el mercado
“El mercado siempre me hace falta, por eso siempre vengo. Como aquí, por decirlo así, nos hemos criado por eso me hace falta venir, me hace falta trabajar y sentirme útil y no estar solo comiendo”, dice doña Carmen.

El Oriental es la segunda casa de esta señora, donde ha forjado amistades, donde ha ganado el pan de cada día, donde ha sacado adelante a su familia.

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