El nacimiento de Jesús

“El portal de Belén”: representa el evento más importante de la historia humana, el nacimiento de Jesús

Christmas Nativity Scene

HOY
“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón… Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido”. (Mateo 1.18-25).

Así empezó la historia de Jesús en la tierra, su nacimiento es por siempre el acontecimiento más importante que hemos vivido los seres humanos. Ese momento ha sido grabado en pinturas, textos, películas y esculturas, y en las festividades de diciembre siempre lo recordamos poniendo nuestros respectivos adornos del “nacimiento”.

Rodrigo Urbina Vivas, párroco de la Basílica Inmaculada Concepción de El Viejo, Chinandega, señala que el nacimiento de Jesús es tan importante porque es el momento de la encarnación del Verbo, cuando el hijo de Dios en la plenitud de los tiempos se hizo hombre.

“Esto sucedió en el seno purísimo de María Santísima. El 25 de diciembre se conmemora el hecho que Jesús aparece visible ante los ojos de la humanidad como redentor. La razón de la encarnación es la redención del género humano, Jesucristo al hacerse niño y luego hombre viene a pagar la deuda del antiguo Adán, porque Jesús es el nuevo Adán, quien nos dejó a todos nosotros sin poder tener acceso al paraíso en los cielos”, explica el párroco.

En cuanto a los adornos que año con año ponemos en nuestras salas y que representan este evento, el padre Urbina dice que es una herencia franciscana como la misma Purísima y el Viacrucis.

“A través de estas imágenes que nos recuerdan este hecho histórico, nosotros nos transportamos a esos momentos narrados en las Sagradas Escrituras. Cuando el niños Dios vino al mundo, que es un Dios y hombre, un misterio para nosotros en esta Navidad”, expresa el padre Urbina.

Representación
En un artículo publicado en la página web de catholic.com, se señala que a estas imágenes o adornos del nacimiento se les conoce como “El portal de Belén” y que provienen de la veneración a las reliquias del pesebre de Jesús llevadas a Roma desde Belén, eso sí, se hace hincapié en que las características de algunos personajes como los pastores, los magos o Herodes provienen de las representaciones teatrales navideñas.

“A esto se añade la presencia de los signos que señalan el cumplimiento de las profecías sobre el nacimiento del Mesías o Salvador de los judíos (“el buey”, “la mula”, la estrella, etc.), y las indicaciones derivadas de algunas visiones místicas”, indica el artículo.

Lo interesante del escrito es que asegura que expertos han mencionado que las primeras expresiones gráficas de nacimientos se hallan en las catacumbas romanas de Priscila, que datan del siglo II.

“Hay una en la que se hace referencia al nacimiento de Jesús de forma directa, y muestra pintada una escena de la Virgen María sosteniendo en brazos al niño Jesús. Incluso en otras catacumbas, de los siglos III y IV, se puede observar escenas de la Epifanía, con los Reyes Magos”, continúa.

Confirma también que San Francisco de Asís fue quien inició la tradición con una representación en Greccio, una localidad italiana. Luego Santa Clara fue la encargada en difundirla en los conventos franciscanos en la misma Italia y posteriormente la extensión de la tradición hizo que el pesebre fuera representado también por seres vivos o figuras.

Sin embargo, estas representaciones quedaron prácticamente limitadas al público desde el siglo XIII hasta el XVI, pues solo se podían ver dentro de los conventos, y así tomaron mayor valor religioso. Pero luego en el siglo XVIII vuelven a surgir entre las familias y aún continúan siendo muy populares entre los creyentes.

Lo importante
El padre Urbina, señala que estas figuras ayudan a las familias a recordar lo realmente importante en estas fiestas.

“La Navidad debe tener como centro al cumpleañero, Jesús. Pero con el crecimiento del capitalismo y el mercantilismo, ha podido robar el verdadero sentido de la Navidad, creando imágenes que no tienen nada que ver con lo que cristianamente celebramos”, expresa el párroco.

Agrega que celebrar la Navidad no puede significar poner grandes banquetes, ni celebrar entre borracheras, sino que el verdadero sentido de la Navidad es reunirse en familia. “Vivir la Navidad unidos en familia, así como Jesús al reencarnarse quiso nacer en una familia”, insiste el padre.

No importa que no sean banquetes espléndidos, lo que importante es que aunque se coma frijoles bien hechos que se puedan disfrutar en paz, armonía y serenidad.

Las primeras figuras

El belén tradicional se parece muy poco al actual, pues es simbólico en vez de realista. Tiene las figuras a distintas escalas, según su importancia, y dos planos, el celeste y el terrestre. Se acompañaba por aparatos diversos de iluminación, velas y candiles, y podía contener elementos que hoy resultan extraños como conchas y caracoles, animales salvajes, ermitaños, Adán y Eva, símbolos de la pasión, la cuna-catafalco, etc., todo ello de acuerdo con las ideas que se querían transmitir, ideas que indicaban el comienzo de una nueva era, la de la Redención, y que Jesús Niño había nacido para morir por todos. Por ello, el belén recibía ofrendas y era el eje de una intensa vida espiritual, de canciones, danzas y representaciones.

En Andalucía, España, aún pueden verse hermosas imágenes que sirvieron a los grandes belenes del barroco, cuya complejidad era enorme y se manifiesta en belenes fijos como el del coro alto del monasterio de Santa Paula, en Sevilla, similar a otros españoles, portugueses y de la América hispana. En Nicaragua la tradición de poner un nacimiento está arraigada en la propia cultura. Años con año desempolvamos el nacimiento o belén y lo ubicamos en el mejor sitio del hogar.

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