Intimidad desenfrenada: ninfomanía, satiriasis o hipersexualidad

La adicción al sexo puede afectar y transformar toda una vida, lea los detalles sobre la ninfomanía, satiriasis e hipersexualdad

HOY

En la antigüedad las mujeres que tendían a presentar adicción al sexo se conocía como ninfómanas y eran “diagnosticadas” por doctores expertos en la materia. Se intentaba “curar” la ninfomanía quitando el clítoris y los ovarios a la mujer, se recetaban baños de agua helada o mucho descanso. Cosas que en la actualidad no pasan de ser situaciones ridículas y repletas de machismo, y en el peor de los casos actitudes que violentan el derecho de la mujer.

¿Y en el caso de los hombres con obsesiones sexuales? En ellos se le conocía como satiriasis, y normalmente no se hace mayor alusión a esta condición en los hombres porque la sociedad pone mayor atención a la sexualidad femenina, siempre se pone atención en la cantidad de veces que lo hace. Y con los hombres ocurre todo lo contrario, siempre hay presión porque lo haga con mayor frecuencia.

Hoy día el concepto que sustituye a ninfomanía y satiriasis es hipersexualidad. Aunque los términos antiguos siguen apareciendo en la Clasificación Internacional de Enfermedades.

El psicólogo clínico Róger Martínez expresa que la hipersexualidad está contemplada en la literatura de psiquiatría y psicología como una conducta patológica de múltiples factores que generan su aparición en las personas.

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Sin embargo, el especialista afirma que en la nomenclatura internacionalmente aceptada de los trastornos de la conducta no está totalmente aceptada, por falta de evidencia científica o al menos así lo han mantenido.

“La parte biológica de esta condición consiste en una búsqueda de las sensaciones asociadas a la dopamina, aquella sustancia que genera la sensación de placer. Está el aspecto psicológico que lo condiciona a que sea repetitivo y la creencia consciente o inconsciente de que es la única forma para la obtención de dicho placer. Y es que una conducta que genera placer es más probable que se repita y de tanto repetirse se instala un hábito, una programación mental que se dispara, una ideación errónea de la realidad con respecto al sexo”, apunta el psicólogo.

Agrega que no hay criterios exactos para poder definir esta conducta en hombres o mujeres, pero se han identificado algunos signos y síntomas característicos de la misma.

Por ejemplo, la masturbación excesiva, búsqueda excesiva de gratificación a través del sexo, pornografía, desvalorización del cuerpo de los demás y del propio, entre otras.

“Entonces como no sabemos realmente si el origen es biológico, conductual, aprendido, psicológico como una manía pues no se engloba como una enfermedad como típicamente se conocen otras entidades diagnósticas. Es simplemente una condición humana desbordada que debe trabajarse para encausarla en una normalidad”, afirma Martínez.

Factores
Hay factores internos y externos que pueden propiciar esta condición. En las causas físicas un tumor en las glándulas suprarrenales pueden generar un impulsivo deseo sexual. Estas glándulas se encuentran ubicadas encima de los riñones y su principal función es de regular las respuestas al estrés.

Esta conducta de obsesión sexual también puede ser impulsada por consumo de fármacos como por ejemplo las utilizadas en el tratamiento contra el Parkinson.

“Otra de las causas podría ser un trastorno psicológico como la ansiedad, bipolaridad que generan desórdenes en la personalidad de un individuo… Entre los factores externos podemos encontrar abusos de tipo físico o sexual en la infancia que crearon una sensación de inseguridad y de estar incompletos para lo cual inconscientemente necesitan del sexo para solucionar sus carencias”, explica el psicólogo.

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Hay personas en las que se genera la conducta cuando tuvieron las primeras experiencias sexuales muy intensas y placenteras, lo que hace que quieran repetirlas. Pero como no la encuentran se acrecientan las repeticiones de la misma lo cual termina generando un hábito o patrón de conducta.

Por otro lado, la hipersexualidad también se genera en la búsqueda incesante de afecto a través del sexo.
Es importante aclarar que el hecho de disfrutar de las relaciones sexuales no hace de una persona un hipersexual. El sexo solo es problema cuando se convierte en una obsesión que no te deja ser funcional.

¿Qué se puede hacer?

”Como en toda adicción lo primordial es admitir que se tiene una dificultad y que se necesita recibir ayuda. Además estar dispuesto a luchar con la buena voluntad para resistir el proceso de cambio de patrones de conducta”, considera el psicólogo consultado.

Agrega que existen tratamientos farmacológicos para regular la recaptación de la dopamina a nivel neurológico que, acompañado del apoyo psicoterapéutico ayuda a un individuo a frenar el comportamiento compulsivo, a realizar una reestructuración cognitiva de los patrones y hábitos de conducta atacándolos desde su origen en la psiquis, trabajar sus miedos, sus carencias afectivas, las relaciones interpersonales y consigo mismo.

Afectaciones

Si se pudiera comparar el comportamiento hipersexual con otras adicciones como el alcoholismo o drogadicción, las afectaciones más tangibles son casi las mismas.

Tal como sucede en adicciones antes mencionadas, hay afectaciones de todo tipo en la hipersexualidad, las que golpean las áreas del goce vital de las personas, como la familia, trabajo, social, emocional y económicos.

“Esta insatisfacción impulsiva sexual puede llegar a la aparición de parafilias que son conductas del individuo donde para conseguir el placer llega a usar medios, instrumentos e incluso niños para conseguir una explosión de placer. Entonces sí genera afectaciones quLeae lo sacan de su normalidad y lo llevan a sufrir consecuencias muy graves. Se les encuentra masturbándose, viendo pornografía, visitando prostíbulos, utilizando servicios de llamadas calientes donde los cobros son exorbitantes… todo esto merma a un matrimonio, a una familia y su economía”, puntualiza el psicólogo Róger Martínez.

Además de consecuencias psicológicas como permanente insatisfacción con la propia vida, culpa, depresión, síndrome de abstinencia, sin olvidar el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y perder la vida, no solo por una enfermedad sino por que como el hipersexual no se detiene ante una posible relación sexual puede ser encontrado con una persona comprometida y ser lastimado por la pareja de esta.

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Fuentes

Fuentes Lic. Róger Alfredo Martínez, psicólogo clínico. Teléfonos: 85849784/ 86089934 www.psicologomartinez.wordpress.com/ psicologomartinez@aol.com

http://www.actitudfem.com/amor-y-pareja/tu-cuerpo/cuidate/10-cosas-que-no-sabias-de-la-ninfomania https://es.wikipedia.org/wiki/Hipersexualidad

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