Entre tumbas

Limpiar tumbas en el cementerios es una labor heredada por varias generaciones

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HOY/ Yaosca Reyes Centeno
Vivir de la muerte no es fácil. Eso lo saben muy bien los trabajadores que buscan el pan de cada día en los cementerios de la capital. El sol, la lluvia y el polvo se vuelven tan cotidianos en la labor, que pronto son parte del cuerpo. ¿Y el miedo? No existe, solo hay lugar para las grandes ganas de llevar unos cuantos centavos al hogar.

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Trabajador ambulante lava tumba, mantenimiento por el que le pagan diario. HOY/ Yaosca Reyes C.

Las ocupaciones de estos trabajadores se reducen a la limpieza total o parcial de tumbas y lápidas, además de cavar hoyos para los nuevos difuntos que llegan al cementerio y podar jardines de ciertos sepulcros.

Un carretón, baldes con agua, panas, escoba y pala son las herramientas que utilizan estos trabajadores.

Quien ya tiene clientes fijos sabe qué tumbas visitará en el día, cuáles de ellas necesitan limpiarse. Pero quien no posee clientela, tiene que “rebuscar” con las personas que llegan a enterrar a sus familiares a diario.

Herencia
Un detalle importante de recalcar de estos trabajadores es que la labor de “sepulturero” o de limpiadores de tumbas la han aprendido de sus familiares, es casi como una herencia.

La mayoría de las personas que laboran en el cementerio lo han hecho desde niños, porque sus padres y abuelos también se dedicaron a lo mismo.

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Don Pablo, con 70 años aún sigue ganandose la vida limpiando tumbas en el Cementerio Central. HOY/ Yaosca Reyes

Tal es el caso de don Pablo Antonio Morales, de 70 años de edad, quien aprendió a trabajar en el cementerio junto con su madre. Cree que tiene poco más de seis décadas laborando en el Cementerio Central de Managua.

“Nosotros somos de León, de ahí nos venimos a la capital, y la señora que nos dio posada nos trajo a trabajar al cementerio. Nos quedamos acá desde entonces. Mis hermanos, sobrinos, todos trabajan acá. Por decirlo así, aquí nos hemos criado”, cuenta don Pablo.

Según este señor, la persona que decide trabajar de sepulturero tiene que saber hacer de todo, porque como obreros por cuenta propia no pueden darse el lujo de negarse a realizar tareas de construcción, limpieza, lavado, pintado, entre otras actividades.

“Aquí no hay trabajo fijo, yo trabajo en el jardín, hago entierros, excavo… hago de todo. Lo malo de esto es que hoy se gana y mañana no, porque aquí no hay nada fijo”, refiere don Pablo.

Para Francisco Gaitán, el cementerio es su fuente principal de trabajo. No recuerda con exactitud a qué edad comenzó a acompañar a su madre a limpiar tumbas, pero aún estaba niño.

Si saca bien la cuenta, no llega a los 40 años de trabajo en dicho lugar. Asegura que no es nada difícil dedicarse a la limpieza de tumbas.

Esta afirmación la contradice Jenny Rodríguez Noguera, una joven trabajadora ambulante del Cementerio Central, de 24 años de edad.

“Aquí la vida es difícil. Es duro andar bajo el sol todo el día. La piel se mancha, a veces no se aguanta el polvo, y peor cuando uno anda con niños acá”, dice la joven.

Criando el futuro
Al igual que los demás, Jenny, siempre ha trabajado en el cementerio. Dice que prácticamente ella y sus hermanos se criaron ahí y aprendieron a ganarse la comida junto con sus padres.

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Los trabajadores ambulantes de los cementerios, aprendieron la labor de sus padres y abuelos. HOY/ Yaosca Reyes C.

Aunque no realiza trabajo de albañilería, se dedica a limpiar tumbas y en ocasiones buenas a cuidar carros dentro y fuera de las instalaciones del cementerio.

Su papá, quien desde joven también laboró en el camposanto, murió hace un año y está enterrado donde trabajó toda su vida.

“Prácticamente está descansando en su segunda casa, porque aquí estuvimos siempre”, cuenta la joven que es madre de un niño y una niña, ambos la acompañan diario en la faena, al igual que su pareja.

“No me gustaría que mis hijos se dedicaran a esto cuando crezcan, que hagan algo diferente. Cuando tengan edad los vamos a poner a estudiar, que aprovechen como uno no pudo hacerlo”, dice la joven quien llegó a sexto grado de primaria.

Su hermano Jimmy Rodríguez dice que en los cementerios ya no se encuentra trabajo como hace algunos años y tampoco mira futuro para las siguientes generaciones de su familia.

“No hay trabajo en los panteones, yo creo que aquí se está cerrando la oportunidad de ganar dinero, la gente no viene a ver a sus difuntos, esto está abandonado siempre. Nosotros deseamos tener más trabajo acá, mantener a nuestros hijos y tenerlos lejos de esto”, reitera Jimmy.

Ganancias
No hay datos concretos de cuántos trabajadores por cuenta propia se mantienen en los cementerios de Managua, pues no todos trabajan en el año, algunos eventualmente regresan, o se acercan para fechas importantes, como el Día de los Muertos.

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Francisco Gaitán, trabajador ambulante del Cementerio Central de Managua. HOY/ Yaosca Reyes C.

Lo que sí es seguro, según don Pablo Morales, son los precios. La mayoría mantiene un valor monetario para ciertas tareas. Por ejemplo para los trabajos de limpieza y lavado, existe una tarifa propuesta de entre 20 y 50 córdobas, dependiendo del grado de dificultad y de suciedad que presente la tumba.

Empastar las tumbas tiene un precio que puede sobrepasar los 100 córdobas. En este caso también el tamaño del sepulcro dictará el acuerdo final.

Otro punto a resaltar es que los trabajadores ambulantes laboran de la mano de contratistas que forman parte de cooperativas de trabajadores de los cementerios. Según explicaciones de don Antonio, todo obrero del cementerio tiene que estar afiliado a la Confederación de Trabajadores por Cuenta Propia (CTCP-FNT) y debe ser avalado por un carnet.

“Ellos nos buscan para cuando hay trabajos grandes, ya sea construcciones o excavar”, afirma don Pablo.
La CTCP coordina reuniones y los sindicatos de trabajadores. También es por ellos que se han llegado a los acuerdos de los precios. “Lo malo es que ahora hay más trabajadores que trabajos en el cementerio”, recalca este sepulturero.

Análisis laboral

Para la especialista en Desarrollo Económico, Elizabeth Membreño, los puntos de análisis en el tema de los trabajadores por cuenta propia se concentra en los beneficios laborales que esta fuerza laboral carece, tales como seguridad social, prestaciones como aguinaldo y vacaciones.

“Llueva o esté soleado, este grupo de trabajadores subsiste en la precariedad laboral”, manifiesta la economista. Ante ello, Membreño cree que una propuesta viable es el empoderamiento de estos trabajadores en temas de negocios, tomando en cuenta que ellos ya han desarrollado una serie de habilidades de negociación “y si a ello le sumamos conocimiento técnico en contabilidad o bien en planes de negocios tendrán otra perspectiva”, aseguró.

”Y en dependencia de las edades de esas personas se pueden crear condiciones de apoyo para madres solteras, viudas, jóvenes, hombres adultos que permita extraer el conocimiento empírico, darles herramientas de orientación y emprendan algo nuevo y que les sea más rentable”, explicó la especialista en Desarrollo Económico.

Otros detalles

El agua que utilizan para lavar las tumbas la compran a abastecedores que llegan al cementerio.

Algunos trabajadores mantienen especie de contratos con familias que pagan diario una cuota por la limpieza consecutiva de los sepulcros de sus deudos.

Los carretones donde guardan sus materiales de trabajo (escoba, pala, cubos) les pueden costar hasta siete mil córdobas.

Dejan el carretón en el cementerio, sin que nadie que se los cuide en las horas que no trabajan.

18

Son los cementerios existen aproximadamente en el municipio de Managua. De los cuales, hay 14 administrados por la Alcaldía, entre los no privados y los existentes en comarcas de la capital.

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