Brinda apoyo incondicional

Don Edwin Padilla es voluntario de corazón

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HOY

La mayoría de los seres humanos se alegran más al recibir que al dar; sin embargo, la perspectiva de don Edwin Padilla —quien es voluntario de la Asociación de Madres y Padres de Niños con Leucemia y Cáncer (Mapanica)— es diferente, pues se regocija apoyando en todo lo que puede.

Padilla llegó a Mapanica en 1995, cuando su hijo de 4 años fue diagnosticado con leucemia.

Diez años después el menor no soportó más la enfermedad y se rindió ante la muerte; sin embargo esto no desmotivó a Padilla, sino que más bien lo impulsó a quedarse como voluntario de la asociación que tanto necesita de manos amigas.

“En el transcurso del tratamiento de mi hijo yo tuve la oportunidad de hacer amistad con muchos de los papás y de pronto nació la idea de crear un grupo para padres… pero yo me integré completamente a apoyar hace como unos 15 años”, expresó Padilla.

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Añadió que en su voluntariado dentro de la asociación no solo cumple una función, sino que está encargado de realizar varios roles.

“Yo ya tuve mi hijo, recibí de él, pero ahora hacía falta que yo empezara a dar y aquí hay muchas cosas por hacer, no solo se trata de pasar pensando en los tratamientos, sino que se hacen actividades recreativas para los pacientes y ahí me he involucrado yo”, dijo don Edwin.

Entre los trabajos de voluntariado con los que empezó Padilla estaba desde llevar una piñata para una festividad hasta pasar un café al momento de un tiempo de refrigerio.

“En ese lapso miré que tal vez no todo se trataba de apoyar a la asociación económicamente, sino con mi voluntad, es decir, si hay que hacer un viaje, entonces me encargo de andar haciendo las gestiones para conseguir un bus, cotizar, ir también a ese viaje con los niños y colaborar para que ellos se diviertan”, manifestó el voluntario de Mapanica.

Gratificante

Padilla comentó que muchas personas constantemente se quejan de las situaciones que atraviesan cuando no ven que la vida es linda, por ello cada vez que puede apoyar y llevar un momento de distracción a los niños con leucemia y cáncer es gratificante.

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“Se siente bien poder apoyar, así como mi hijo tuvo la oportunidad de pasar bonitos momentos en este lugar, no solo momentos duros, así también los demás niños tienen el derecho de tener un día diferente y ser parte de esto te hace sentirte contento. Por ejemplo, cuando ves que un niño va por primera vez al mar es muy bonito, te llena”, señaló Padilla.

Aunque don Edwin perdió a su hijo hace 11 años, asegura que tiene mucho cariño para dar y la disposición para continuar como voluntario dentro de la asociación.

“Vivir con estos niños, relacionarte seguido con ellos te hace sentir contento porque te nace un cariño diferente, especial, a pesar de que ya no está mi hijo aquí están estos niños, entonces uno como que comparte todo lo que puede, no solo hay que verle la parte negativa a la vida”, indicó el voluntario.

Agregó que al enfrentar una situación similar y convivir con niños con cáncer y leucemia te vuelve más humano porque algunos casos son muy fuertes.

“No es fácil esta situación, me acuerdo que recién muerto mi hijo cada vez que venía al hospital me acordaba mucho de él porque siempre venía conmigo, pero uno no se puede aislar, hay que aprender a ser fuerte y dar de lo que tenés”, manifestó Padilla.

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