Rommel Caballero encabeza a Nicaragua en el Continental Juvenil

Rommel Caballero, hijo del entrenador Marcos Caballero, quien nació en Estelí, razón por la que el muchacho se presentará como nica.

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Rommel Caballero y sus padres antes de salir a Costa Rica. Foto: Rosa Membreño.

HOY

Nicaragua será un grupo de siete muchachos y dos entrenadores en el Campeonato Continental Juvenil de Costa Rica, que inicia hoy y termina el 1 de octubre en la provincia de Puntarenas. Este es el evento más importante del año al que asiste nuestro país, luego de buscar sin suerte quien diera la cara en los Juegos Olímpicos de Río.

¿De dónde puede surgir la medalla nuestra ahora? De un Rommel Caballero, hijo del entrenador Marcos Caballero, quien nació en Estelí, razón por la que el muchacho se presentará como nica, aunque haya nacido en Estados Unidos y solo hable inglés. Su boxeo es técnica pura y pegada. Una delicia.

¿De dónde podría venir la sorpresa? De lo que se ignora, de lo que poquísimos conocen. De un Levin Reyes de cuerpo fornido y hablar campechano que vive en la comunidad San Ignacio, camino a la Mina El Limón, en León, que debió comer de más para subir de peso y competir en 75 kilogramos. No está de más decir que es la primera vez que saldrá del país.

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Los otros peleadores de Nicaragua que pelearán en el Campeonato Continental Juvenil. Foto: Rosa Membreño

O de un Hazael Reyes que trabaja en una pulpería en las mañanas y que por la tarde entrena y que por las noches se congrega en una iglesia evangélica para encomendar sus pasos a Dios. Vive en Masaya y es dueño una timidez que no le permite abundar en palabras. O de un Jairo Rojas, al que llegó a despedirlo su abuelita, un estudiante de cuarto año de secundaria, que todas las tardes asiste religiosamente a entrenar al gimnasio Róger Deshón, en San Judas, y al que, según dice, Alexis Argüello le dio la bendición.

O de un Darwin Martínez, al que apodan “Finito”, un muchacho enérgico que este año coronará su secundaria, o de un Onealt Mayorga o de un Jimmy Brenes, que alcanzaron a última hora dentro del equipo porque por falta de presupuesto no habían sido tomados en cuenta. Ellos son los nuestros. Los que pelearán por nuestros colores.

“El tiempo que estuvimos reconcentrados aprendimos que tenemos que salir a morir si es necesario, sin importar el país que tengamos enfrente”, dijo Darwin. El resto asintió con la cabeza.

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