“Chocolatito” trabaja para cazar a Carlos Cuadras

Hasta el momento el tricampeón lleva 49 rounds de guanteo

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HOY

Solo una cosa ha pedido el entrenador Arnulfo Obando a los tres sparrings que trabajan con Román “Chocolatito” González en el campamento de preparación en Big Bear: que se muevan, que intenten imitar el estilo correlón muy propio del mexicano Carlos Cuadras, que provoquen un escenario casi idéntico al que podría ver el tricampeón mundial el 10 de septiembre en el Fórum de Inglewood.

Rommel y Randy Caballero, y el azteca Alberto Guevara, tratan de ser para González como esos niños que pegan y se van, una idea acertada de la posible estrategia de pelea que podría usar Cuadras, que opta por el intercambio únicamente cuando sabe que puede dominar, pero es consciente de que esta vez la lógica está del otro lado, justamente de aquel que busca hacer historia detrás de una cuarta corona mundial.

49 ROUNDS DE GUANTEO

Alberto Guevara junto al Tri campeón nicaragüense Román "Chocolatito" González y su equipo de trabajo ayer en Big Bear, California, Estados Unidos. Foto Cortesía Arnulfo Obando

“Cerraremos esta semana con 49 rounds de guanteo, solo este sábado completamos diez, el programa se va cumpliendo según lo diseñé, nos sentimos cómodos acá, la altura ahora es un buen aliado no un factor de preocupación, el trato con el equipo de Golovkin ha sido cordial, todo está en orden”, resumió Obando este sábado desde Los Ángeles.

Tres días a la semana Román guantea, los otros tres se pone los guantes para golpear el saco, la pera loca, salta la suiza, hace sombra, en boca de un entrenador como Obando, todas estas actividades reciben el nombre de “entrenamiento general”, lo uno más lo otro, va haciendo que Román se vaya pareciendo más a una máquina demoledora que a un ser humano.

A pocos más de un mes del combate, la voz de Obando suena suave, libre de presiones, muy seguro, como cuando dice que su pupilo terminará su preparación el uno de septiembre, que mañana acabará pesando 124 libras exactas y que no importa cuánto hable Cuadras, porque las palabras no sirven para nada en el cuadrilátero.

 

 

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