Dalia Tórrez aprendió a nadar para apaciguar los temores de su mamá, hoy hace historia en los Juegos Olímpicos

Río de dicha

Dalia Torrez

Dalia Torrez HOY

A estas alturas de su vida deportiva, pareciera que es poco lo que queda por descubrir Dalia Tórrez, quien a pesar de todo revela como una novedad que su primer deporte fue el taekwondo y que aprendió a nadar para apaciguar un temor de su mamá, Hilda Zamora.

La dirección que tomó en su vida esta destaca nadadora, probó ser la correcta al situarla de frente a sus terceros Juegos Olímpicos algo que pocos atletas a nivel nacional se han dado el lujo de hacer.

Con una larga y fructífera carrera en la natación, Dalia ha conseguido todo lo disponible para ser una sirena en las aguas nacionales, con varias incursiones valiosas en eventos internacionales, su tenacidad, entrega y disciplina están a punto de colocarla junto con el fondista Francisco Menocal como los atletas nicas con tres apariciones en Juegos Olímpicos, pero de hecho será la única atleta femenina con esa distinción.
Menocal actuó en las ediciones Olímpicas de México 68, Múnich 72 y Montreal 76. Dalia cuenta con presentaciones en Beijing 2008 y Londres 2012, la espera este año Río 2016.

“Me siento totalmente agradecida con Dios que me da la oportunidad de asistir a unos terceros Juegos Olímpicos.

Llega en un momento muy especial de mi vida, porque precisamente comencé a trabajar después de la Olimpiada del 2012 y pensé que no iba a poder mantener el mismo rendimiento. Pese a todo me he mantenido todos estos años”, afirma Dalia.

“Veo estos terceros Juegos Olímpicos con ojos de madurez, estoy en una etapa en la que soy capaz de aprender de mis errores e independientemente de lo que pase en Río, siento que es un trabajo que ya hice y ese es mi premio, estar ahí, claro que mi meta también es superar mi marca personal, de dar lo mejor, esa es mi manera darle las gracias a todas las personas que han puesto su granito de arena para que yo esté ahí”, agregó.

DE GRAN VALOR

Aunque el sueño de una medalla es una posibilidad distante, para los atletas nacionales solo el hecho de estar en una Olimpiada es un premio que vale como el oro.

“Estar en unas Olimpiadas es como que te den un trofeo, porque es un trabajo que hiciste por cuatro y hasta ocho años para llegar ahí. En países como Nicaragua en el que el talento está, pero nos hace falta la parte metódica, infraestructura y dinero, ir a unas Olimpiadas es como el premio a todo es esfuerzo y sacrificio”, comenta Dalia, quien de sus dos apariciones pasadas, guarda gratos recuerdos y una que otra situación para reír un poco.

“En las Olimpiadas del 2008 yo nunca me había puesto un traje especializado de competencia, cuando me lo puse no podía respirar, le dije a mi entrenador que me lo iba a quitar, tenía una sensación como de ‘india’ porque en mi vida había usado un traje de esos. Ponerme ese traje fue una lucha, no sabía que tenía que ser así de apretado y que cuando uno ya está en el agua hace su trabajo”, afirma.

Nadie se imagina que la vida deportiva de Dalia, pudo haber sido una muy distinta.

“Mi familia tiene una finca en San Juan del Sur, nosotros íbamos mucho ahí, era lógico que nos metíamos al mar, mi mamá no quería vivir con el miedo que nos pasara algo y por eso me puso en natación”, comenta.

“Para ese tiempo yo ya hacia taekwondo. Cuando me descubrió mi entrenador Freddy Torres, a los 6 años, le dijo a mi mamá que me quería en el preequipo de natación pero requería de tiempo completo, entonces ella me hizo la pregunta del millón, ¿que quería?, yo le conteste sin pensarla, natación”.

 

PARTICIPACIÓN

En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Dalia Tórrez, nadó los 50 metros libres, en los que logró tiempo de 27.81 con los terminó en el puesto 55 de 90 competidoras en el ranking general.

En Londres 2012 estuvo en los 100 mariposa en los que logró 1:05.42. Terminó en el puesto 39 de 42 en el ranking general.

En Río 2016, nadará en los 100 metros mariposa.

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