El apóstol de la literatura

Homenaje a un año de la muerte del escritor Edgard Escobar Barba

EDCAR ESCOBAR BARBA

EDCAR ESCOBAR BARBA
EDCAR ESCOBAR BARBA

HOY/ Yaosca Reyes Centeno

Para los integrantes de Acción Creadora Intercultural (ACIC), el escritor Edgard Escobar Barba (q.e.p.d.) fue el alma y corazón de la organización, no solo por ser su fundador, también por ser entre los integrantes ese apóstol de literatura que contagiaba de letras y poesía a quien se le acercara.

ACIC es una asociación sin fines de lucro, de naturaleza pluricultural, fundada el 01 de mayo de 2015 por Escobar y por otros artistas, educadores y escritores. Esta integrado por 60 intelectuales de la cultura.

Es por eso que al cumplirse un año de fundación y el primer aniversario del fallecimiento del escritor, han preparado una serie de actividades que se clausuran mañana miércoles 04 de mayo.

El homenaje consistirá en la entrega de premios en memoria del escritor y la lectura en vivo de cuentos cortos, fábulas y fabulillas de la autoría de Escobar, obras que forman parte de su libro póstumo “Dos Motetes”.

El escritor

Edgar Escobar Barba nació el 29 de agosto de 1956 en la ciudad de Managua, Nicaragua. Y falleció en el Hospital Central de la ciudad de Masaya, en la madrugada del 04 de mayo del 2015, a causa de infarto.
Hijo primogénito del diplomático Edgar Manuel Escobar Fornos, oriundo de Masaya, y de Yolanda Barba Padilla, mexicana.

Debido a la carrera diplomática del padre y con apenas dos meses de vida, inició la peregrinación por países centroamericanos: El Salvador y Guatemala. Tiempo después, su familia se trasladó a México, donde vivió su infancia, adolescencia y juventud. Fue en este país que estudió desde la primaria hasta la universidad. Por esta razón, se identificaba como mesoamericano.

Después de varios años en México, decide ser director de un coro religioso y participar como locutor junto con su padre en una radio, retorna a su Nicaragua natal en 1997.

Ingresó a trabajar como periodista en diario La Noticia, entre 1999 y el 2001, donde publica artículos y reportajes acerca de La Chureca, en su momento el vertedero más grande de Centroamérica. Estos artículos, tiempo más tarde, serían la base para crear la novela inconclusa del mismo nombre.

Fue un gran promotor de los géneros narrativos breves, como la fábula, el aforismo, el periquete y el minicuento. Durante varios años de su vida en Nicaragua se dedicó a la investigación, compilación y recreación de mitos y leyendas mesoamericanas, muchas de las cuales fueron publicadas en una página sabatina en el Periódico HOY por cerca de dos años. En este género dejó un par de obras inéditas.

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