“El Chiquero” en el olvido

Comerciantes se sienten desplazados en los galerones

galerones
Solo comerciantes con sus productos se pueden apreciar en el sector de “El Chiquero”. Roberto Fonseca

Juana Huete Sequeira

HOY

Cada rincón del Mercado Oriental esconde muchas historias, el sector conocido como “El Chiquero” es uno de esos.

Años atrás era solo un lugar montoso donde llegaban los camiones a descargar los productos de los comerciantes. Había lodo y basura por todos lados y de ahí nace el apodo que marcaría esta zona: “El Chiquero”.

Los dueños de negocios ubicados en este sector del mercado, se tapaban con sacos y plástico para protegerse del sol fulminante en el verano y de las lluvias de mayo que inundaban y hacían más difícil el paso.

Con el cambio de mando en la Alcaldía de Managua en el año 2000, los comerciantes fueron beneficiados con un amplio techo y aquel “chiquero” se convirtió en un galerón, se fue el sol que quemaba sin piedad y la lluvia que muchas veces dañaba el producto, pero también se fue la gente que visitaba la zona.

No se fueron por haber puesto un techo bonito, sino porque el mercado más popular de Nicaragua se hacía más grande, arrasaba con los barrios aledaños y no solo eso, vinieron los vendedores con carretones ambulantes.

Competencia

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Así luce ahora el galerón en horas pico del mercado. Roberto Fonseca

Esos carretones cargados con cebollas, chiltomas y tomates que pasan por los lugares menos metidos y más complicados del mercado se han convertido en una fuerte competencia para quienes ya están ubicados.

La cebolla que vendía doña Patricia Velásquez o los plátanos que ofrecía don Julio César Castillo en otro punto de “El Chiquero” dejaron de venderse. Los negocios se han ido cayendo uno a uno.

Algunos se han adaptado a los cambios, don Julio es un ejemplo, ya que al ver que los plátanos no se vendían, compró dos carretillas, luego tres, y así empezó a alquilar a aquellos que movilizan cargas de un lado a otro por los recovecos del populoso Oriental.

El paso por ese galerón apodado “El Chiquero” ya es más fácil. A las 11:00 de la mañana, considerada una hora pico por los comerciantes, se puede apreciar el largo del pasillo, sin un “alma” más que las de los pocos vendedores que se han aferrado al negocio.

Este lugar es uno de muchos que han ido quedando alejados debido a la sobrepoblación que se encuentra en el mercado.

Los pocos vendedores que todavía se animan a llegar, no solo se quejan de los vendedores ambulantes, sino también de los cobros de impuestos.

Con pocas ventas y el cobro puntual de sus espacios, no les queda mucho para sobrevivir.

Afirman que es necesario y urgente un reordenamiento para que así comerciantes como ellos no queden desplegados.

Mientras esperan que eso suceda, siguen con sus canastos y productos esperando ser recordados.

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Comerciantes esperan que coloquen las parrillas en los canales donde corre el agua sucia. Roberto Fonseca

Adaptados

Julio Castillo, comerciante

”Tengo 40 y pico de años trabajando en el mercado y 12 de estar aquí en “El Chiquero”. Esto es otra cosa (en comparación) cuando yo vine: me ha tocado evolucionar con este sector”.

Rafaela Vargas, comerciante

”Dejé de ser doméstica para venir a vender plátanos aquí, pero ya no se gana lo mismo, todo se pone más caro y no se gana nada. Estamos en el olvido”.

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