Madre del comandante Jackson Jácamo no recibió dinero de la venta de su casa

Denunció a su nieto ante la Policía por robo

Doña Coralia Jácamo afuera del Distrito Cinco. HOY/Wilih Narváez

HOY/Wilih Narváez

Doña Coralia Jácamo afuera del Distrito Cinco. HOY/Wilih Narváez
Doña Coralia Jácamo afuera del Distrito Cinco. HOY/Wilih Narváez

En 50 mil dólares fue vendida la casa donde estuvieron sepultados durante 36 años los restos del comandante Jackson Jácamo, guerrillero caído durante la lucha sandinista para derrocar la dictadura de los Somoza.

La osamenta fue exhumada el pasado 5 de noviembre en medio de una “guerra”. Dos hermanas y un hermano del combatiente, presumían que la bóveda que estaba en el porche de la casa ubicada en la colonia 10 de Junio, había sido profanada por su progenitora Coralia Jácamo y su sobrino Urlish Jácamo, con tal de vender la casa.

Un día después la bóveda fue abierta. Dos fémur, retazos de tela verde olivo, dos suelas de zapatos, un rosario y un crucifijo fueron extraídos.

Los restos fueron colocados en un pequeño ataúd y posteriormente llevados al Cementerio Periférico.

“ME CORRIERON”
La casa del comandante Jackson Jácamo quedó en otras manos. Doña Coralia se fue con su nieto Urlish, a quien adoptó como su hijo desde que estaba recién nacido.

Dos meses después de esto, la anciana de 86 años relata que escapó de la casa de Urlish porque este, junto con su esposa, la maltrataban, a tal punto de supuestamente amenazarla de muerte.

“La mujer me escapó de matar, me ponía las manos así (en forma de apretar) y decía: ‘Mirá vieja hija de la gran p…’. Fue un calvario, desde el siete (de noviembre) que nosotros nos pasamos ahí (la nueva casa) eran pleitos y pleitos conmigo, hasta que me corrieron, porque querían que yo me fuera y ellos quedarse, yo sufrí”, relató doña Coralia.

Coralia luce diferente. Su piel blanca fue golpeada por el sol el día que escapó. Recuerda que salió a eso de las 5:00 de la mañana de una casa del residencial El Doral, la que fue obtenida por la venta de su antigua morada.

Pero decidió empezar de cero porque ya no aguantaba a la pareja a la que un día ayudó y luego le pagaron mal.

Los hijos de doña Coralia perdieron relación con ella porque se oponían a que se vendiera la casa y se exhumaran los restos del comandante Jácamo, pues querían conservarlos en esa vivienda.

La anciana, al quedar sola, buscó ayuda donde sus amistades, quienes le dieron posada.

Dos meses después llegó a los oídos de Carla Jácamo lo que le había pasado a su madre y supo también que andaba posando.

La buscaron pero al no saber de ella, denunciaron su desaparición en el Distrito Cinco de Policía.

Afortunadamente la encontraron y a pesar de esa mala experiencia, madre e hijos se perdonaron.

Doña Coralia ahora tiene una misión: recuperar el dinero que supuestamente le robó su nieto, por lo que lo denunció en el Distrito Cinco por robo agravado.

“Le pido a Urlish que me regrese un juego de muebles anaranjados, una refrigeradora, una cocina de cuatro quemadores, cuatro sillas mecedoras”, exigió la anciana.

Según la madre del guerrillero, Urlish tiene más de un año de no trabajar y la presionó para vender la casa, con ese dinero supuestamente su hijo adoptivo compró una casa y una camioneta.

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