Primer día: agitado

Algunos comerciantes madrugaron el primero de enero con la esperanza de buena fortuna todo el año

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La sopa fue la orden matutina de los comensales que llegaron trasnochados a los comedores . HOY / Dorling López

Autor: Dorling López

HOY

En el Roberto Huembes, el primer día del año estuvo movido. Y aunque la parte interna estaba cerrada y el sector del calzado parecía pueblo fantasma, al otro lado del mercado —en el sector de artesanía y ropa— los turistas extranjeros y compradores nacionales hacían algunas paradas estratégicas en los tramos. La ropa de verano para ser la sensación en las playas fueron las más demandadas.

“Las ventas del 31 de diciembre estuvieron bastante parecidas a las del 24 de diciembre. Quizás bajaron entre un diez y veinte por ciento con respecto al año pasado, pero en general vendimos, cosa que nos alegra mucho porque teníamos miedo de quedarnos con la mercadería”, comenta José Rolando Cruz, uno de los fundadores del mercado.

Madrugadoras

La oferta de los comedores populares era irresistible. “Desde las seis de la mañana nos pusimos a hacer las sopas de mariscos, mondongo, cola, gallina y res. Uno sabe que el año viejo a más de uno deja golpeado, por eso ofrecemos las sopas ‘levanta muertos’ para que la gente se reponga e inicie el año con todo el power (poder)”, comenta Auxiliadora Rayo.

Los comensales, que le huyen al recalentado o la cocina un primero de enero, prefirieron pagar noventa córdobas por una buena taza de sopa y de setenta a noventa córdobas por un plato de comida. Mientras unos se daban un festín en el mercado, otros compraban pescados frescos para ir hacer su sopa casera.

En los pasillos, los clientes se encontraban custodiados por la seguridad del grupo de Los Chocoyos. Y en el lado de la terminal del Roberto Huembes, la Policía Nacional de Tránsito estaba velando que todo marchara en orden.

Por un chapuzón

En la terminal, los buses de Tipitapa fueron los más demandados.

El Trapiche y Trapichito eran los destinos de muchos que pasaron comprando trajes de baño, camisolas y short por los tramos de ropa.

“En la terminal tenemos un equipo de seguridad para garantizar el bienestar de los viajantes playeros o los que simplemente prefieren iniciar su fin de semana largo en la tranquilidad de los pueblos blancos”, comenta Miriam Cruz, coordinadora de la seguridad de la terminal del Roberto Huembés.

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