Zona saturada

Seguridad y ordenamiento, principales demandas en el sector del mercado y la Cotran

 

 

HOY / JINOTEGA

 Muchos comerciantes del mercado Rigoberto López Pérez, de la ciudad de Jinotega, han optado por dejar sus tramos y salir a vender sus productos a las aceras y alrededores del centro de compras, lo cual obstaculiza el paso de los peatones y los obligan a bajarse a la calle para transitar.

Varios comerciantes prefieren pagar 10 córdobas diarios y tener tramos de madera o reservar el lugar donde venden, que pagar mensual entre 1,200 y 1,500 córdobas que el precio del canon de arriendo de los tramos dentro del mercado.

Dentro de la zona del mercado también hay problemas a causa de los vendedores que se salen de sus tramos o llegan a horas de la mañana para vender sus verduras, por lo que los comerciantes que alquilan tramos dentro del mercado se ven afectados según señaló la vendedora Marling Valle. “El intendente los viene a sacar, pero ellos se van después de un rato”, declaró.

A simple vista se puede observar desde las afueras del mercado y de la parada de buses una multitud de comerciantes que entre compradores, viajeros y buseros llegan para ofertar sus productos.

 

PUNTOS

Uno de los puntos que más tienen este problema es la zona de La Cotran Norte, donde se reúnen los visitantes que vienen de los diferentes municipios y comarcas a Jinotega.

La san rafaelina Migdalia Araica es una de las tantas personas que llegan al mercado de Jinotega en bus para abastecer su negocio. Comentó que lo más estresante para ella es cuando los comerciantes se aglomeran cerca de los buses porque obstruyen la pasada.

“A parte de hacer más lento el paso, hasta da miedo porque no se sabe si entre tanto tumulto va a salir un ladrón o si le van a sacar el dinero de la bolsa”, comentó Araica, quien también dijo haber sido víctima de manoseos de personas desconocidas.

A pesar de los esfuerzos del intendente quien ha mediado con los comerciantes para que se retiren de la parada de los buses, varios siguen en sus puestos de madera y otros prefieren vender sus productos de manera ambulante.

“Aquí hace falta más seguridad, y orden porque a cada rato se ven carros que casi se pasan llevando a la gente, se oyen de robos y estafas y la Policía no viene por aquí (la Cotran)”, señaló José Molina, uno de los ayudantes de los buses que llegan a la Cotran Norte.

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