Una de las más seguras

Vendedores de la parada de Las Piedrecitas dan seguridad a pasajeros en horas de la noche y la madrugada

 

Maynor Eliezer Salazar
HOY

“Mi marido por la noche y yo por el día, así nos dividimos para ser la única caseta que atiende las 24 horas del día y los siete días de la semana”, menciona Aurelia Dionisia León, una vendedora de pan, gaseosas y “chiverías” que tiene su negocio debajo del puente que está en la parada de Las Piedrecitas.

Esta señora de 47 años, quien lleva 26 vendiendo en este lugar, manifiesta que la idea de empezar a vender por la noche surgió desde hace diez años y ahora el negocio no solo es bueno, sino que ayuda a garantizar la seguridad de los pasajeros que llegan al sitio.

La parada de las Piedrecitas era conocida por su peligrosidad e inseguridad, sin embargo, los vendedores de las cinco casetas han contribuido a la seguridad, desde él que vende hasta las doce de la noche y otros como es el caso de doña Aurelia, que lo hace por la madrugada.

“Todo surgió de la necesidad, después los demás salieron e hicieron lo mismo y ahora aquí no dejamos que vengan ni ladrones, ni vagos y los corremos, porque no solo somos los vendedores que actuamos, sino los taxistas de la cooperativa de taxis que realizan viaje a Mateare y se van noche”, indicó doña Aurelia.

La costumbre

Alcides Pérez, otro de los comerciantes que vende en este parada, explica que dormir no es un problema para los vendedores, que la costumbre te hace olvidar el ruido de los carros, y que siempre están ahí para cuando un usuario de bus se quede hasta tarde.

“A veces vienen y como no encuentran bus pues amanecen pero aquí es tranquilo, nosotros los acompañamos, les decimos que todo aquí es sano y no permitimos que entren a molestar los ladrones”, aclara Alcides.

Los vendedores afirman que empezaron a sacar a los antisociales alertando a los usuarios de quiénes eran, y si molestaban mucho, llamaban a la Policía Nacional para evitar que siguieran quitando la paz de la parada.

“Aquí esto es una unidad, no podemos dejar que sea mal vista la parada porque perdemos nosotros, y tenemos la ayuda de los taxistas, y ellos apoyan porque tampoco quieren perder”, aseguro doña Aurelia.

El temor

En las cinco casetas que están en la parada de las Piedrecitas hay sillas, televisores, equipos de sonidos, camas y hasta cocinas, donde los propios vendedores se preparan su cena, almuerzo o desayuno.

Los vendedores mantienen limpio el lugar y pagan sus recibos de agua y luz, como la ley lo dicta, pero temen que ante una ampliación en la carretera o en el parque, sean desalojados.

Todos los vendedores expresaron que no están en contra de una ampliación de alguna de las dos cosas, pero si esperan que el gobierno no los deje en el aire, sino que los ubiquen en un punto donde no salgan perdiendo.

“No importa que sea más chiquito, lo que queremos es que nos respalden, hemos escuchado esas informaciones, pero si son o no ciertas, lo que nos importa es que no nos abandonen”, finalizó doña Aurelia.

  • Sindicato de trabajadores al volante las piedrecitas

    nosotro tenemos gran parte en la seguridad y higiene que se mira el cambio y mejora en este lugar los mismo pasejeros llegan a trasportarse con confianza a la caseta.

  • Me parece muy Quijosteca la acción, pero les admiro y les aplaudo tan valiente y encomiable desición.
    Marcos Garay.

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