Sueños de campeón

Pese a provenir de familia de escasos recursos económicos, eso no impide que Carlos Manuel Valle Pacheco, de 10 años de edad, sueñe en grande.

HOY

 

Pese a provenir de familia de escasos recursos económicos, eso no impide que Carlos Manuel Valle Pacheco, de 10 años de edad, sueñe en grande.

 

Valle a su corta edad atesora la ilusión de ser un profesional, dentro y fuera del campo de beisbol.

 

“Mi sueño es ser un electricista como mi papá (Róger Valle), jugar en Grandes Ligas y conocer a Everth Cabrera”, dice emocionado Valle, mientras su mamá Celya Pacheco y su hermano Róger Rodrigo lo observan orgullosos.

 

Valle habita en una humilde casa, en el barrio capitalino Benedicto Valverde.

 

El 1 de septiembre Valle guió al conjunto Coirsa a la corona en el Torneo Samsung de Beisbol Infantil, al vencer 1-0 a Yazaqui, de León, en el campo de Enel Central.

 

“Estaba sereno y tranquilo. Pero gracias a Dios ganamos, porque Yazaqui también merecía ganar”, dice Valle, quien estudia tercer grado en el Colegio Quintanina.

 

“Su papá lloró (Róger Valle) el día que ganó el juego contra Yazaki, pero yo fui un poco más fuerte”, dice su mamá Celya.

 

“Me siento orgullosa de mi hijo y sé que un día cumplirá sus sueños. Él se ha superado y crecido en el deporte, lo apoyaré para que cumpla sus sueños”, agrega su mamá.

 

DOBLE GOLPE

 

El día de la coronación Valle lanzó con el dolor de una pérdida reciente. Su tío David Valle, su abuela materna, Argentina Pacheco, fallecieron en abril y julio de este año.

 

“Para todos fue duro, pero Angélica Ramírez, mánager del equipo, ayudó mucho a que sobrellevara el dolor. Ellos apoyaron a Carlos desde que empezó a jugar beisbol a los 5 años”, explica su mamá.

 

Como muchos niños, a Carlos también se le dificulta conseguir los materiales para practicar su deporte favorito.

 

“Carlos tiene un tío que le ayuda cuando puede con guantes y bates, pero a veces no puede. Una vez no tenía zapatos para jugar, a veces no tenemos ni para el pasaje para llevarlo a las prácticas y los juegos”, confiesa apenada su mamá.

 

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