UNA DELICIA

Este miércoles se celebra el inicio de la Cuaresma y junto a estas celebraciones en varios mercados de la capital, las cocineras feligreses se unen a la Cuaresma con la realización de platillos típicos que son parte de la fiesta culinaria de esta fecha.

UNA DELICIA

 

 

HOY

 

 

Este miércoles se celebra el inicio de la Cuaresma con la tradicional imposición de la cruz de cenizas, símbolo de suma importancia para todo el pueblo católico.

 

Junto a estas celebraciones en varios mercados de la capital, las cocineras feligreses se unen a la Cuaresma con la realización de platillos típicos que son parte de la fiesta culinaria de esta fecha.

 

Uno de los más reconocidos es la sopa de queso, que con su singular sabor y aroma hipnotiza a promesantes y población en general.

 

En los mercados principales como el Roberto Huembes, Iván Montenegro e Israel Lewites, las cocineras preparan la sopa desde temprana horas, pues saben que muchos de los feligreses son comerciantes y que a la hora del almuerzo buscan su respectiva taza de sopa de queso.

 

“La gente busca mucho la sopa, se llenan todos los comedores de gente que viene solo a beber sopa”, asegura Auxiliadora Rayo, cocinera de uno de los comedores más visitados del mercado Roberto Huembes.

 

Doña Auxiliadora Rayo es una de las cocineras con más experiencia y reconocida del Huembes, ella asegura que la sopa de queso es fácil de preparar, y que aún cuando los ingredientes estén un poco caros, vale la pena hacerlo solo por darse el gusto de saborear ese platillo que es casi una bendición.

 

Manos a la obra

 

 

Según Rayo el primer paso para preparar la sopa es tener voluntad y ganas de hacerlo. Ya teniendo eso, ¡vamos de viaje!

 

Se pone al fuego una porra con agua, la medida del agua depende de cuantos platillos quiera servir.

 

Agregue al agua una pisca de achiote, unas rodajas de cebolla y chiltoma, junto con recado de masa.

 

El recado de masa es una combinación de sal, agrio, mantequilla, agua, y masa, con chiltoma, cebolla y tomate licuado.

 

Se espera unos minutos y se le agrega crema lavada, mantequilla y leche, para que la sopa agarre más espesor. Recuerde agregar sal al gusto, pues la sopa no puede quedar simple.

 

Mueva constantemente la sopa, para que el recado de masa no se pegue en el fondo de la porra.

 

Mientras el caldo hierve se prepara la masa para las rosquillas o tortas a base de queso y masa.

 

Para comenzar se debe elegir un queso duro que se pueda rallar.

 

En una panita se disuelve leche, harina de maíz, huevo, queso rallado y achiote. Se hace una masa dura con las que se forman rosquillas de tamaño considerable o unas tortas.

 

Luego en una paila con aceite se ponen a freir las rosquillas, hasta que queden doradas y bien cocidas por dentro.

 

Cuando la sopa hierve, se deja caer al caldo las rosquillas o tortas fritas, ¡listo!, la sopa de queso puede ser servida.

 

 

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