Joven maravilla

En las entrañas de los Angelinos de Los Ángeles hay un joven que enciende la chispa y mueve los cimientos del equipo. cciones que suceden en el juego no es algo que complique o que exija mucho para Trout.

FOTO ARTE/MARIO FLORES

 

HOY/ESPN

 

 

En las entrañas de los Angelinos de Los Ángeles hay un joven que enciende la chispa y mueve los cimientos del equipo.

 

A él siempre se le ve alegre, bromeando, conversando con todo aquel que se le acerca. Es hiperactivo y esa situación hace que quienes están a su alrededor se contagien de su energía.

 

Sí, ese mismo pelotero es el que está haciendo estragos dentro del terreno de juego desde que le dieron la oportunidad de actuar en Grandes Ligas este año, luego de una breve pasantía en el pasado.

 

Es nada más y nada menos que el joven maravilla: Mike Trout.

 

De él ya se ha visto lo que puede hacer en el diamante, donde no existen límites para sus condiciones, esas que obviaron 24 scouts y organizaciones en el draft universitario del 2009 y de las que hoy dan gracias los Angelinos y todos sus integrantes, sin excluir a su universo de aficionados, que ya lo tiene como a su consentido.

 

“Nada de lo que él hace me impresiona ya. Es tremendo pelotero, es increíble y la experiencia que tiene a los 21 años, wow”, dijo Albert Pujols, quien agregó: “Sabe jugar a la pelota y es increíble, le doy gracias a Dios, porque es una bendición tenerlo en nuestro equipo. Nos ha ayudado demasiado este año, es una energía bien positiva la que nos da cada día. Lo peligroso de él es que cada día quiere aprender más y eso es muy importante”.

 

Y qué puede sorprender ya de Trout, quien para que tengan una idea ha sido comparado con los miembros del Salón de la Fama: Joe DiMaggio y Rickey Henderson, por lo dañino que puede ser con su ofensiva, con armas que van desde el toque de bola hasta el cuadrangular, y su defensa, aspecto en el que cada vez se asemeja más a los superhéroes de los comics, como Superman o Flash, por sus sensacionales atrapadas. A ambos facetas de su juego hay que agregarle la velocidad.

 

“Lo que hago simplemente es disfrutar del juego y dejar que toda mi emoción salga. El solo hecho de vestir un uniforme de beisbol me entusiasma mucho y eso es lo que trato de demostrar cada vez que salgo a jugar“, expresó Trout.

 

La capacidad de hacerlo todo en el juego con apenas 21 años de edad es lo que más ha llamado la atención de Trout, quien en su cumpleaños se unió a Ted Williams, Frank Robinson, Alex Rodríguez y Jason Heyward, como los únicos jugadores en la historia que han conectado un jonrón el día en el que se convierten en mayores de edad.

 

“Tenía tiempo que no veía a un pelotero así con todas las herramientas de él. Es un pelotero completo, pareciera como si tuviese cinco o seis años de experiencia en la liga. Además es tranquilo, positivo, sabe lo que está haciendo en el juego, en las distintas situaciones”, comentó Maicer Izturis.

 

SU TALENTO

 

 

El estar preparado a cada una de las a

 

cciones que suceden en el juego no es algo que complique o que exija mucho para Trout.

 

“Es algo natural, algo que también he aprendido con los muchachos que están aquí y con las personas con las que me he desarrollado”, dijo el jardinero y primer bate de los Angelinos.

 

Trout ha sido una ventaja para Los Ángeles y sus lanzadores, quienes teniéndolo en los jardines se sienten más confiados y seguros cuando los batazos salen hacia los jardines e incluso cuando él está en el cajón de los bateadores, porque saben que él puede hacer cualquier cosa para ayudarlos.

 

“Es uno de esos peloteros que no los hay en la liga. Es un pelotero rápido, que batea, es paciente en el home plate, en el outfield corre muchísimo, cualquier palo que dan por allá atrás él tiene 90 por ciento de chance de que lo coja. Es un jugador muy inteligente, para la edad que tiene es muy inteligente”, soltó Ervin Santana.

 

Todo lo que señalan sus compañeros se ha visto en su actuación esta campaña, en la que ha sido la pieza que ha puesto a andar a los Angelinos y que ha hecho que el ambiente dentro del equipo sea como el de una hermandad, en la que él, siendo el menor del grupo, es el que brinda la mayor alegría, con sus chistes y ocurrencias juveniles, que solo son calmadas cuando decide tomar un descanso para enfocarse y se coloca sus audífonos rojos para escuchar música.

 

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