Portada_Super_Banner_P_Section_1

Cárcel a quienes pensaron diferente y lo dijeron

Centenares fueron secuestrados por paramilitares y han resistido encierros y torturas. Hoy toda Nicaragua exige su libertad

En la casa de uno de los presos políticos más destacados, la del universitario Edwin Carcache, su familia levantó un altar para pedir por su liberación. HOY/Archivo

En la casa de uno de los presos políticos más destacados, la del universitario Edwin Carcache, su familia levantó un altar para pedir por su liberación. HOY/Archivo

Ellos dicen que perdieron el miedo y con las cartas que han enviado desde su cautiverio, mataron el silencio. Las cárceles del país comenzaron a llenarse de presos políticos en julio del año pasado, al mismo tiempo que aumentaban los muertos y estallaban los números de nicaragüenses que huían al exilio para escapar de esos dos destinos.

Unas siete cartas filtradas desde las prisiones orteguistas entre agosto y diciembre del año pasado denunciaron el trato que el régimen había ordenado contra sus opositores.  Se creyó que la denuncia reduciría el abuso. Fue lo contrario. A partir de enero de este año —los presos políticos trasladados a los penales comunes, aunque sin sentencia firme la mayoría—, comenzaron a contar que los custodios de los sistemas penales se transformaron en verdugos medievales que torturan sin piedad, ni ley.

Los castigos fueron primero la consecuencia de exigir tratos más humanos y después la rebelión en color azul y blanco, que consistió en despertar al penal cantando el himno nacional y subir al techo para ondear banderas y exigir libertad.  “Allá se sufre y mucho”, confirma al diario HOY Alex Hernández, excarcelado originario de Catarina. Agrega que ese sufrimiento también vuelve más fuerte a quien cree que “está ahí porque alguien oprime sus pensamientos, sus convicciones”.

Eso, según Hernández, es el principal argumento para mantenerse en rebelión allá adentro. “Saber que estás ahí injustamente es lo que te fortalece”, la añade Róger Martínez, el psicólogo de Granada, quien también pasó meses privado de su libertad bajo cargos inventados, tras apoyar las protestas que iniciaron en el abril pasado.

Contra derechos

Nicaragua está a tres días de una fecha que el año pasado lo cambió todo para siempre. Muchos han muerto y sus familiares esperan justicia. Otros están presos y exigen su libertad. El gobierno se niega a ceder.  Durante cuatro meses, 11 días y nueve horas, el gobierno de Daniel Ortega mantuvo que los detenidos estaban en prisión por graves delitos.

“Los que están detenidos son los que torturaron, asesinaron, vejaron y provocaron la muerte de centenares de nicaragüenses”, dijo en plaza pública el 9 de noviembre de 2018, en un largo y violento discurso de los que poco da hoy. Pero el 21 de marzo reciente, cambió sus calificativos contra ellos. De criminales pasaron a ser “los presos” por los hechos acontecidos a partir de abril. Ortega quiso darle vida al diálogo y se comprometió a liberarlos a todos. El comité de familiares de presos políticos dijo el mes pasado que tenían en sus registros 802 personas como prisioneras del régimen.

El gobierno aseveró que los presos no llegaban ni a 300, pero sus voceros en la mesa de negociación han dicho que han liberado 212 manifestantes y confirmado que el Comité Internacional de la Cruz Roja —que apoya las liberaciones— tiene una lista de 230 opositores listos para salir y que solo esperan a las autoridades oficiales. Solo ahí suman más de 400.

Secuestrados
Entre los presos políticos se cuenta a dos periodistas del canal 100% Noticias: Miguel Mora y Lucía Pineda. La mayoría de los detenidos son jóvenes universitarios que lideraron los nuevos movimientos opositores y que le plantaron cara al gobierno y a sus opresores: la Policía. Todos llegaron con el mismo patrón de ingreso: secuestrados por paramilitares, enviados a celdas de máxima seguridad, incomunicados y sin defensa legal.

Un año de indefensión total

Mucho antes que el exmagistrado sandinista Rafael Solís, otrora operador político de Daniel Ortega en temas de justicia, aconsejara la nulidad absoluta de los casos de presos políticos, el abogado defensor Julio Montenegro lo exigió en cada audiencia de sus casos.

Los detenidos que antes fueron vistos liderando manifestaciones opositoras los acusaron de delitos comunes. HOY/Cortesía
Los detenidos que antes fueron vistos liderando manifestaciones opositoras los acusaron de delitos comunes. HOY/Cortesía

“Es que no hay un solo principio, ni del Código Penal, ni de la Constitución que no se haya violentado”, dice en una entrevista para este diario.  Montenegro defiende a los reos políticos más notables, junto a otros abogados de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH, que le han hecho frente a decenas de juicios amañados que la Policía, Fiscalía y los tribunales del orteguismo han tejido para mantener en prisión a centenares de opositores.

El abogado relata que la defensa de los detenidos de conciencia ha sido compleja, por el comportamiento del aparato judicial, pero fácil de exhibir sus malas actuaciones. Menciona Montenegro que los casos comenzaron mal, desde las mismas detenciones realizadas con civiles armados que no eran de la Policía y que hicieron allanamientos y capturas que ante los jueces alegó como secuestros.

“Eso era suficiente para botar las acusaciones”, dijo el defensor.  Explicó que la Policía acabó con el término legal de las 48 horas de detención, incomunicó a los detenidos, no solo de sus familiares, sino del abogado, que es un derecho del ciudadano.  “No solo lo dice un Código Penal, está establecido en la Constitución de Nicaragua, en su artículo 33 y 34 son principios constitucionales”, reiteró.  Y por último, lamentó que la Policía, la Fiscalía y los jueces mantengan una coordinación perjudicial contra los manifestantes.

La dura batalla por la libertad

Brenda Gutiérrez sabe lo que es tener un pariente en prisión por protestar contra el gobierno de Daniel Ortega.
Su hijo Kevin Rodrigo Espinoza es un líder estudiantil que guarda prisión, porque junto a otros chavalos decidieron parársele al régimen y exigir cambios.

Cuando lo detuvieron, estaba bajo la protección legal de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, que temiendo algún daño en su contra le extendió una medida cautelar.  Al régimen no le importó y lo secuestró junto a dos estudiantes más, y según el mismo guion, fueron llevados a una delegación policial, encausados y condenados.

Las presas políticas han mostrado fuerza y han pedido a sus familiares que no paren de luchar.  HOY/Archivo
Las presas políticas han mostrado fuerza y han pedido a sus familiares que no paren de luchar. HOY/Archivo

“Ha sido una lucha difícil, dura”, dice Gutiérrez, quien agrega que su vida dejó de ser lo que era. “Muchas hemos dejado la casa, porque tiene que ser una lucha de tiempo completo”, asegura. Gutiérrez refiere que aunque haya gente que se desanima al ver que el tiempo pasa y pocas liberaciones se logran, ella ve que una persona que logre su libertad, es un avance.

“Claro que uno quiere ver más y vamos, ahí vamos, lento pero logrando el retorno a casa de nuestros hijos, de esposos, esposas, porque de todo hay”, asegura. Gutiérrez revela que ella misma ha tenido que vencer sus propios miedos, porque la han amenazado, le han dicho que pueden hacerle algo o perjudicar al resto de la familia.

“Lo primero es que hemos perdido el miedo, nos hemos propuesto batallar por la libertad y lo haremos, no nos rendiremos, vamos a parar hasta ver que en esas cárceles ya no haya una sola persona por pensar distinto. Esa es la lucha”, asevera.

Desde la cárcel
26 reos escribieron en agosto del pasado una carta donde anunciaron huelga de hambre y la decisión de que mantendrían varios tipos de protestas por su liberación.

04 de septiembre del año pasado: la presa política Irlanda Jerez escribió desde la cárcel “que han perdido el miedo” y que estaban firmes en la lucha. Pidió a los autoconvocados mantenerse en las calles.

24 de septiembre del año pasado: el líder campesino Medardo Mairena envía una carta a través de su hermano Alfredo Mairena donde cuenta que estaba recluido en máxima seguridad y en condiciones infrahumanas.

10 de octubre del año pasado: Amaya Coppens, la universitaria de León, escribió desde la cárcel La Esperanza y dice que las presas políticas estaban unidas y que se cuidarían las unas a las otras ante los abusos de sus carceleras.

16 de enero de este año: el universitario preso político Byron Estrada le escribió una carta al papa Francisco donde le cuenta cómo el régimen de Daniel Ortega rompió sus sueños de viajar a la Jornada Mundial de la Juventud, que este año se realizó en Panamá.

'Hasta la libertad del último'

“No hay un solo principio que no se haya violentado en estos procesos, los principios del Código Penal y los principios constitucionales, todos han sido irrespetados”.

Julio Montenegro, defensor de presos políticos.

 

“Hay un tranque, el más grande de Nicaragua, y somos nosotros los presos políticos. Los que están aún detenidos y nosotros que estamos fuera, seguimos firmes”.

Róger Martínez, excarcelado político.

“Han sido meses duros, difíciles, hemos tenido que dejarlo todo para luchar por nuestros hijos, no nos hemos rendido, ni lo haremos hasta verlos libres”.

Brenda Gutiérrez, Comité Pro Libertad de Presos.

 

 

 

 

...

Notas Relacionadas