Sugeyling Pérez: la niña con problemas de audición que triunfó en Dubái y ahora es un orgullo de Nicaragua

En marzo de este año ganó dos preseas doradas en los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales celebrados en Dubái. La pequeña es considerada una de las promesas de la natación nacional.

Sugeyling Pérez: la niña de oro. HOY/Foto: Roberto Fonseco

HOY

Cuando Celia Mejía y Juan Pérez hablan de su hija Sugeyling Nohemí Pérez Mejía su pecho se les infla de orgullo y sus ojos se nublan de lágrimas porque a pesar que tiene problemas auditivos, eso no le ha impedido salir adelante y sueña con llegar muy alto, luego de ganar recientemente dos medallas de oro en la disciplina de natación en los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales.

“Dios fue quien le dio el don. Lloré cuando supimos que ganó dos medallas de oro pues recordé los momentos duros desde que ella estaba pequeñita. El esfuerzo ha valido la pena”, dice entre lágrimas Celia.

Fue a los seis meses que Celia y Juan se dieron cuenta que su niña, la segunda de tres hijas, no escuchaba, pero desde que lo supieron no dejaron de luchar para que Sugeyling también disfrutara de los sonidos, como todo niño de su edad, en su natal municipio de Santa María de Pantasma, departamento de Jinotega.

Pero en Jinotega, no pudieron hacer mucho y con la ayuda de una cuñada, se trasladaron a Managua cuando la niña tenía siete años de edad. A la menor ya empezaba a llamarle la atención los cuadernos, el lápiz, y la mochila, pese a su deficiencia.

“Estaba desesperada, quería que mi hija escuchara y que fuera a la escuela. Con ayuda de una vecina fuimos al hospital Los Pipitos en donde me atendieron y me dijeron que ya no se podía hacer nada porque llevé bien grandecita a la niña”, confesó Celia.

Fue en el mismo centro que le recomendaron que la pequeña podía estudiar, y fue así como ingresó en el colegio Melania Morales.

Actualmente Sugeyling estudia tercer año en el colegio Miguel de Cervantes, adonde se comunica por medio de señas.

Promesa deportiva

La familia de Sugeyling está dispuesta a sacrificarse por ella. HOY/Foto: Roberto Fonseca

Siendo estudiante del colegio Melania Morales, Sugeyling aprendió belleza, pero luego de un año a la niña le gustó más la natación.

“Sugeyling estaba en cuarto grado y desde el primer día le gustó la natación. Luego empezó a competir y a ganar medallas. Nosotros queríamos ver feliz a Sugeyling, que no se quedara sin estudiar, la natación no estaba en nuestros planes pero sí en los planes de Dios”, dijo con la voz entrecortada su papá.

Para Sugeyling, ver el agua significa un mundo de magia, metas e ilusiones.

“Cuando veo el agua solo quiero meterme y nadar. Siento mucha felicidad. En mi escuela no me discriminan. Cuando sea más grande quiero seguir estudiando. Mi sueño es seguir adelante y seguir representando al país”, cuenta con alegría por medio de señas Sugeyling a través de su papá.

NECESITADOS

La familia de Sugeyling es de escasos recursos. Celia hace tortillas y Juan es albañil. Ambos luchan cada día, pues su sueño es tener su vivienda propia.

“No tenemos casa, vivimos en la que cuidamos desde hace ocho años que es esta iglesia evangélica, pero nuestro anhelo es tener una”, dijeron los padres de la atleta.

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