Un fundador del mercado Roberto Huembes: “Todo lo hemos hecho por nuestros hijos”

El comerciante Jorge Ortiz, dice que al lado de su esposa Zorayda Ñurinda todos sus planes fueron posibles

HOY/ Yaosca Reyes

Mercado Roberto Huembes
Dicen que la vida transcurre tan rápido como un suspiro. Es por eso que para algunos el tiempo se debe aprovechar en cumplir las metas que uno se propone, metas concretas y con sentido. Tal y como lo hizo Jorge Ortiz, uno de los comerciantes fundadores del mercado Roberto Huembes.

“Llevamos casi 40 años en este mercado, pero vi el fruto de mi trabajo”, comenta con orgullo don Jorge.

Ortiz no recuerda la fecha exacta en que su esposa —Zorayda Ñurinda— y él iniciaron sus labores en el Huembes, pero nunca olvida que fue el lunes de Pascua de 1981.

“Trabajábamos en el Oriental (mercado). Vendíamos frente al portón de la Azucarera, todo lo que era verduras o lo que estuviera en la época, por ejemplo en Navidad vendíamos cañas, o en Semana Santa lo que se vende es el dulce, la grosella, el mango, el jocote, todo lo que se ocupa para el almíbar. Las frutas y verduras siempre ofrecíamos”, recuerda don Jorge.

En esa época, dice Ortiz, hubo un intento de realizar un ordenamiento en el mercado Oriental, por lo que los encargados de las zonas reubicaron a varios comerciantes en el mercado Roberto Huembes. Así que la pareja empezó de nuevo.

Aunque el tramo que tenían en el Oriental era bueno y estaba legalizado, don Jorge dice que animó a su pareja a trasladarse porque pensó que en el futuro el mercado Roberto Huembes tendría mejores condiciones de acceso que las que tenía en ese momento.

“Y así fue, este mercado se volvió céntrico, yo pensaba en los barrios que teníamos cerca y en el potencial que tenía. Yo no pensaba en lo inmediato, sino en el futuro”, estima el comerciante.

“Al comienzo aquí fue duro, pero después como ya estábamos establecidos vimos que con trabajo, orden y visión podríamos mejorar. Teníamos ya nuestros hijos y queríamos darles lo mejor”, agrega Ortiz.

Buscar opciones
Al poco tiempo de su traslado, la pareja vio que las ganancias no eran muchas porque el mercado estaba activo tres días: viernes, sábado y domingo. Por tal razón, decidieron meter mercadería que no tenían.

“Fuimos los primeros en vender las gaseosas en este mercado. Y se vendían bastante, porque éramos los únicos. Nosotros queríamos crecer y teníamos que buscar opciones”, comenta el comerciante.

Para suerte de ambos las opciones laborales mejoraron, ya que comenzaron a abastecer de frutas y verduras a siete Centros de Desarrollo Infantil (CDI). Años más tarde también hicieron lo mismo en varios hospitales capitalinos.

Su puesto de venta está ubicado en la nave central del mercado Roberto Huembes. HOY/ Yaosca Reyes

Por amor a los suyos
En los noventa el contrato de abastecimiento de verduras terminó, por lo que don Jorge tuvo que empezar a viajar hacia varios países de Centroamérica para traer mercadería y venderla.

“Comencé a traer todo tipo de mercadería, platos, cucharas, todo lo de cocina… Viajaba a Panamá, regresaba y ahí nomás iba a Guatemala a comprar zapatos, pantalones; me iba hasta por una semana… Eso con el tiempo trae sus consecuencias, porque me perdía fechas importantes como los cumpleaños de mis hijos, pero todo lo hacíamos por ellos”, dice el señor con cierto pesar.

Rompe a llorar de orgullo al hablar de sus hijos, ambos preparados en universidades de prestigio en el país.

“Es cierto, el trabajo duro es remunerable, pero te limita de tus cosas, de tu familia. Son los pagos de buscar la vida. Gracias a Dios mis hijos se harán cargo de esto, gracias a este trabajo pudimos criarlos y educarlos. Nos hemos esforzado en esta vida para hacer dinero y darles a mis hijos un título. Todo el sacrificio valió la pena por ellos. Tal vez yo no les vaya a dejar dinero, pero les dejo sus títulos y sus carreras”, dice entre lágrimas don Jorge.

“Tengo 18 años de trabajar con ellos (la pareja). Don Jorge es una buena persona, un buen jefe, de buen carácter, y siempre nos trata bien. Igual su esposa doña Zorayda”
María Pérez Dávila, trabajadora
María Pérez Dávila, trabajadora
En la lucha por su vida
Hace seis años Jorge Ortiz fue diagnosticado con insuficiencia renal crónica y desde esa fecha es sometido a hemodiálisis para controlar la enfermedad y mantenerlo sano.

“Voy tres veces por semana y todo el proceso tarda cuatro horas”, dice don Jorge, mientras señala uno de sus brazos donde le hacen el tratamiento.

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