Nelson Lorío llora todos los días a su bebé asesinado por paramilitares de un balazo en la cabeza

Asegura que nunca dejará de pedir justicia por su hijito asesinado, seguirá comunicando su tragedia al mundo aunque Daniel Ortega intente callarlo.

Nelson Lorío asegura que su herida nunca sanará y durante toda su vida pedirá justicia. HOY/Foto: Oscar Navarrete

HOY

Nelson Lorío miró cuando la bala penetró la cabeza de su bebé Teyler Lorío Navarrete, de 14 meses, la mañana del 23 de junio del 2018 en el barrio Américas 1.

“Les dije a mi esposa e hija de 7 años que se calmaran, debíamos encontrar un lugar seguro, que era solo una heridita pero, mentira… Teylercito tenía la mollera hundida. Esa imagen de mi niño desangrándose, muriéndose en mis manos, me atormenta”, confiesa Lorío, en el exilio (en Costa Rica) y a nueve meses de la peor tragedia de su vida.

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La devastadora imagen de un padre que ha enterrado a un hijo. HOY/Foto: archivo

Sabías que la condición de tu bebé era grave, ¿qué pensaste en ese momento?

Yo me puse a orar mientras caminaba. Un ruego profundo a Dios por la vida de mi hijo. Le pedí que no se me lo llevara. Pero la herida era mortal. Murió en mis brazos. Un niño inocente que a nadie le hacía daño. Me lo asesinaron los paramilitares de Ortega.

El último adiós que Nelson Lorío le da a su bebé. HOY/Foto: Archivo

¿Lograste llevar a tu familia a un lugar seguro?

En ese momento mientras caminábamos desesperados. Yo ya empecé a perder el control y grité ¡auxilio, ábranme! Una señora nos abrió las puertas de su casa y lo primero que hizo fue lavarle la cabecita al niño. Mientras le echaba el agua (llora), me decía que ya no había nada que hacer.

¿Cómo fue tu convivencia con Teyler, un día antes que te lo mataran?

 

Foto: Oscar Navarrete

El 22 de junio. Cuando llegamos del trabajo, recuerdo que había un ambiente triste, se presentía algo malo… los dos niños que acostumbraban desvelarse jugando, a las 5:00 de la tarde ya estaban en sus camitas, no se levantaron ni a cenar, pasaron hasta el día siguiente. Eso me pareció extraño.

¿Estar lejos de casa te ha ayudado a sobrellevar el dolor, la ausencia de tu hijo?

Para nada. Las heridas están abiertas. Mi cuerpo está aquí en Costa Rica pero mi corazón allá en Nicaragua. Ahí está enterrado Teylercito. Mi bebé no logró ni caminar, este 7 de abril cumpliría dos añitos y no estaré ahí para llevarle flores o ponerle algún adornito en su tumba.

Este es el juguete que según Nelson Lorío suena por las noches cuando ya todos están acostados. HOY/Foto: cortesía

¿Guardás algún juguetito, alguna prenda de tu bebé?

Claro que sí. Me traje conmigo su patito. Yo lo enciendo para que cante. Eso me hace sentir que Teylercito está conmigo. En realidad yo siento que el espíritu del niño sigue con nosotros y con todos los nicaragüenses porque todos lo sentimos. En las noches, cuando estamos acostados, el patito, sin que nadie lo toque suena varias veces, le digo a Karina: ‘Escuchá amor, ahí anda el niño jugando, está aquí con nosotros’ y ella sonríe. Yo en cambio siento ira, decepción, pero sé que Dios tiene el control y de Él es la justicia.

¿En Costa Rica están recibiendo ayuda psicológica?

Yo no pero mi esposa y mi niña sí. Ha sido duro. Todas las noches mi esposa despierta triste, diciéndome que soñó con el niño. Mi hija cuando salimos a caminar y mira a los policías de acá, dice: ‘Papá, por qué ellos no nos disparan como en Nicaragua, que le dispararon a mi hermanito’. O a veces expresa que no quiere volver a Nicaragua porque en ese país la policía mata a los niños. Mi familia necesita apoyo, hemos sufrido mucho.

¿Cómo han logrado sobrevivir en el exilio?

No puedo negar que nos han apoyado organismos como “Juntos somos un volcán”, hoy día nos ayudan a pagar el alquiler en el cantón Desamparados situado en San José, cuesta 150 dólares. Pero la comida va por nuestra cuenta. Tengo miedo cuando llegue el día en que no cuente con el apoyo. Sí estamos necesitados, pero en Nicaragua no sé si estaríamos vivos, por el asedio y la persecución.

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Jaime Lorío Beteta y Martha Sandoval, los padres de Jaime Eduardo Lorío Sandoval, secuestrado por policías en Las Américas I. HOY/Uriel Molina

Se supo que tu hermano, Jaime Eduardo Lorío, fue secuestrado y estuvo siendo investigado por vandalismo, ¿sigue la represión sobre tu familia?

Sí. El Gobierno es capaz de todo. Me enteré que lo liberaron el viernes 15 de marzo, está bien, pero eso fue una amenaza. Quieren callarnos para que no sigamos denunciando el asesinato de mi bebé. Pero no nos callaremos. No lo lograrán. Yo le digo a Ortega que el pueblo ya despertó, pronto será juzgado por la ley y por Dios y no habrá piedad para él. Mis ojos mirarán la justicia, pagarán los culpables… ¡Fuerza Nicaragua!

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