“Sueño con ser campeón y comprar una casa para mi familia”, dice Blanco

El púgil pinolero, que creció siempre recibiendo el amor de sus padres, se ve en el boxeo hasta los 30 años de edad "Si Dios se lo permite".

Boxeador nicaragüense Ramiro Blanco durante un entrenamiento en el gimnasio Nicarao. Foto Roberto Fonseca.

HOY

Desde hace dos meses y medio la vida del pinolero Ramiro Blanco ha sido difícil, no solo por el cuido alimentario al que todo boxeador debe someterse previo a una pelea importante, sino porque no ha podido dormir en su hogar junto a sus dos pequeños Jelssin (6 años), Kennyel (1 año) y su esposa, Scarleth Martínez.

Y es que el próximo 23 de marzo Ramiro chocará con el experimentado mexicano Miguel “Mickey” Román en suelo azteca, por el título latino superpluma (130 libras) del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

“Estos últimos días son duros, hay mucho sacrificio, no solo por los entrenamientos y el peso sino porque no estoy con mi familia, pero es un sacrificio que hago por ellos”, dice Ramiro, mientras retuerce su camisa llena de sudor tras otro día de prácticas en el gimnasio Nicarao con su entrenador Norberto López.

Esta será la cuarta pelea internacional que dispute Blanco y que espera al fin ganarla.

“Voy dispuesto a darlo todo, quiero dejar las cosas claras, no quiero dejar dudas y sé que para eso tengo que pelear inteligente, cerrar bien los rounds. Mi familia es mi inspiración”, agrega Blanco.

Desde pequeño

Fue a los 11 años de edad cuando Blanco se sintió atraído por el boxeo luego de ir a ver un entrenamiento de un primo, pero al mismo tiempo jugaba beisbol, por lo que debía decidirse por un deporte.

“Mis padres María Mendoza y Ramiro Blanco siempre me han apoyado, pero me dijeron que debía decidirme por uno, fue así como me decidí por el box, porque sentía más adrenalina y hasta me escapaba de clases para entrenar”, confiesa Ramiro, quien llegó a segundo año de secundaria y logró estudiar computación, aunque tampoco la culminó.

Ramiro, quien estuvo en la preselección de boxeo, cuenta que quien le enseñó los primeros pasos en el boxeo fue Ray Márquez en el gimnasio Ajax Delgado.

El capitalino, quien solo tiene una hermana (Samantha), sueña con ser campeón mundial, comprar una casa e invertir en una venta para salir adelante con su familia.

Ramiro también desea ver a sus hijos convertirse en profesionales. No quisiera que siguieran sus pasos en el boxeo, aunque si así lo decidieran, él los apoyaría.

El púgil pinolero, que creció siempre recibiendo el amor de sus padres, se ve en el boxeo hasta los 30 años de edad “si Dios me lo permite”.

Además desea ver a sus hijos bachillerarse, y ser personas sin ningún tipo de vicio.

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