Busero condenado a tres años de prisión por tres muertes

El conductor fue declarado no culpable de lesiones imprudentes porque llegó a acuerdos con el ayudante del bus

La moto en la que iba la pareja se incendió. Los bomberos tuvieron que apagar las llamas. HOY/Cortesía

Julio Zamora Suárez, de 47 años, fue sentenciado a tres años de prisión por homicidio imprudente en perjuicio de tres personas, quienes fallecieron como consecuencia de un accidente de tránsito en diciembre pasado, en la carretera entre Sébaco y Matagalpa.

La sentencia le fue notificada a Zamora por el juez Segundo Local Penal en Matagalpa, Raúl Antonio Acevedo Lara, quien estableció el 13 de diciembre de 2021 como fecha de expiración de la condena.

El accidente ocurrió a las 5:40 p.m. del 10 de diciembre en el kilómetro 119.5 de la carretera entre Sébaco y Matagalpa, donde murieron el peatón Gumercindo Blandón Vásquez, de 70 años; Alberto Molina Granados, de 30 y Rosa Esther García García, de 34, quienes se movilizaban en una moto, placa JI 8733.

Catapultados

Zamora manejaba un bus con placas MT 363 en el que llevaba a unos 40 pasajeros. Según la acusación de la Fiscalía, en el tramo donde sucedió el accidente, la velocidad máxima permitida es de 25 kilómetros por hora, sin embargo el busero manejaba a una velocidad que osciló entre 65 y 75 kilómetros por hora.

Blandón presuntamente cruzaba la carretera cuando fue impactado por el bus que lo catapultó 13.90 metros sobre el mismo carril. Al instante, Zamora realizó un giro a la izquierda, provocando que su ayudante, Víctor Manuel Téllez Chavarría, quien iba en la puerta de la unidad de transporte —la cual iba abierta— saliera catapultado a varios metros, sobre la línea amarilla que divide los carriles en la vía.

Por el giro que hizo, según la acusación, el bus invadió 2.80 metros del carril contrario, obstruyendo el paso de la moto que conducía Molina Granados, quien iba de este a oeste “en su carril de preferencia”, lo que produjo el choque provocando que la moto se incendiara.

Molina y la moto fueron catapultados 17.5 metros desde el punto de impacto. García, acompañante del motociclista, fue catapultada por un poco más de 32 metros, en tanto el bus continuó la marcha hasta detenerse a 28 metros más adelante.

Al comenzar el juicio, Zamora admitió los hechos. A través de una mediación el busero llegó a acuerdos con el ayudante del bus, por lo que en la sentencia el juez lo declaró no culpable de lesiones imprudentes.

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