Primeros peregrinos son nicaragüenses

Venciendo toda clase de dificultades, Michael Evenor Sánchez y Justine Raquel Zamora fueron los dos primeros peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) procedentes de Nicaragua

Evenor y Justine llegaron la noche del martes a Paso Canoas. Evenor es docente y trabajador social. HOY/Cortesía Mi Diario

Venciendo toda clase de dificultades, Michael Evenor Sánchez y Justine Raquel Zamora fueron los dos primeros peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) procedentes de Nicaragua que ingresaron la noche del martes por el recinto de Paso Canoas, frontera tico panameña en Chiriquí.

Ambos jóvenes de 26 y 27 años compartieron su experiencia de angustia, temor y felicidad al salir de su natal país, donde la crisis sociopolítica se ha acentuado imposibilitando a muchos jóvenes a participar en el encuentro religioso más grande a nivel mundial, “ha sido un camino duro pero muy satisfactorio llegar aquí y ser recibido de una manera muy especial”, comentó Evenor.

El voluntario recalcó que fueron más de 12 horas de viaje, “hubo que adelantar para poder tener pasajes porque vivo en el norte y viajé desde Matagalpa hasta Managua, surgieron imprevistos pero llegué muy agradecido con Dios por lo que estoy viviendo, las primeras dificultades surgieron cuando fui a pedir el permiso pero en mi trabajo me dijeron que no seguiría en mi puesto”, acotó.

Con una sonrisa amable Evenor dijo que pese a su condición laboral que debe atender una vez regrese, ahora siente una felicidad inmensa y agradeció el ánimo de sus benefactores, hermanos de parroquia y las personas que le animaron, “al principio mi mamá no estaba tan de acuerdo pero terminó apoyándome, hubo momentos en que me iba a echar hacia atrás pero lo superé”.

Una de las pruebas más grandes que confrontaron algunos de los “nicas” que poco a poco llegarán a Panamá es la crisis que desde abril de 2018 se ha venido desatando. “Los problemas que existen en mi nación son muy delicados, incluso es un riesgo para muchos de nosotros salir a otros países, porque el propósito puede ser tergiversado por los gobernantes”, dijo.

En tanto, Justine detalló que la preparación para acudir a la JMJ se dio desde el anuncio de que Panamá sería la sede, pero tuvo que inscribirse sola.

Ambos nicaragüenses se conocieron en medio de los trámites migratorios en Panamá y ahora reconocen que desde ya la actividad les ha permitido hacer una valiosa amistad, incluso uno de ellos estará hospedado en la iglesia de Don Bosco, mientras otro se irá a un hogar de acogida en El Dorado, mas el final de los dos es el mismo: servir a Dios y a los jóvenes cristianos.

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