Se avecinan tiempos difíciles para la ganadería

Como todo en la vida, lo que debe llegar llega, y el verano está llegando a Nicaragua, sin importarle crisis social, ni política, ni económica, sin importarle migración o aduanas...

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Como todo en la vida, lo que debe llegar llega, y el verano está llegando a Nicaragua, sin importarle crisis social, ni política, ni económica, sin importarle migración o aduanas, sin temor y con toda la decisión ya está llegando para instalarse, por un corto período de seis largos meses, en los que el calor, la penuria hídrica y la muerte de la vegetación y el verde serán la tónica primordial de la estación.

Contra todo pronóstico funesto, tanto que se habló, el niño no llegó, o quizás esté llegando tarde, y contrariamente a lo que se anunciaba, de una sequía terrible que comenzaría en el mes de octubre, el efecto fue el contrario, y ese mes llovió lo que llueve en todo un año en el país, provocando inundaciones y graves daños tanto a la agricultura como la ganadería.

Pero ahora, nosotros que recorremos el país por el intrincado complejo de carreteras existentes, vemos con preocupación que ya los ríos y arroyos comienzan a retirarse, aflorando las piedras y los cantos rodados, y de alguna manera, ya comienzan a cambiar los paisajes, y donde el verde imperaba ya comienza a amarillear.

No sabemos si es por la crisis existente e imperante, por la caída paulatina y permanente de los precios de la carne y de la leche, o por algún otro motivo, pero no vemos preparaciones de los productores para el verano suficientes… no se están haciendo suficientes silos, no se han hecho reservas de agua, no vemos maquinaria haciendo pacas, y viendo las estadísticas vemos que no se ha vacunado este año al mismo nivel de años anteriores, ni se están tomando los recaudos necesarios en el combate contra garrapatas y parásitos gastrointestinales.

Dicotómicamente, ha habido un incremento en las preguntas y consultas por programas de inseminación, pero vemos que las vacas y vaquillas no están preparadas, no han llegado a los pesos y condición corporal necesarios, por lo que muchos intentos de implementar estos programas están destinados al fracaso parcial o total, perdiendo la inversión realizada.

Ya se perdió la oportunidad de las reservas de agua, pero aún se está a tiempo de hacer silos, de lo que sea, de maíz, de sorgo, de plantas forrajeras disponibles, fundamental para resistir la presión de la falta de comida en el verano.

Recuerden que las pacas ayudan a sobrevivir pero no alimentan, en cambio el silo mantiene proteínas esenciales disponibles, y mas si lo aderezamos con melaza, urea y sulfato de amonio. Comprar y conservar granos es también una buena idea.

Pero nos preocupa el incremento que estamos encontrando en las cargas parasitarias, en la cantidad de diagnósticos de parásitos de la sangre, en el control no racional de garrapatas, en animales con problemas de carencias minerales, y en la falta de aplicación de vacunas que previenen enfermedades.

Por todo y todo, aquí estaremos, siempre atentos y al servicio del productor ganadero para intentar solucionar sus problemas sanitarios.

Decano Facultad de Ciencias Agrarias (UCC),
presidente Fundación A.Mar.Te.
Doctor en Medicina y Tecnología Veterinarias
Cel. 8852-1488 (Claro)
Correo: enrique.rimbaud@ucc.edu.ni

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