Conozca un poco a Marlen Chow, la mujer del pico rojo

“Soy de la asociación de mujeres nicaragüenses pico rojo”, dijo Chow a la Policía cuando la interrogó en el Chipote

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Como muchos jóvenes de su época que lucharon contra Somoza, dejó sus estudios para incorporarse a la clandestinidad. HOY / Óscar Navarrete

HOY

La mujer del pico rojo, Marlen Auxiliadora Chow Cruz, es originaria de Alamikamba, un pueblo miskito del municipio de Prinzapolka, ubicado en la Costa Caribe Norte de Nicaragua. De madre nica y padre chino.
Chow tiene 68 años, es socióloga, tiene una maestría en Salud Pública, es miembro del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM) y del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

Chow se volvió un símbolo de resistencia creativa, pacífica y con una connotación feminista, por su ocurrencia de pintarse los labios en rojo, para levantar la moral de quienes fueron detenidos junto a ella el pasado 14 de octubre, en Camino de Oriente (Managua), por intentar manifestarse en contra del régimen de Daniel Ortega.

Cuando la Policía le preguntó de qué partido era y quién le pagaba, Chow contestó: “Soy de la asociación de mujeres nicaragüenses pico rojo”, frente al desconcierto de los oficiales.

En su juventud, Chow apoyó la lucha armada contra la dictadura somocista, pero para hablar de eso le gusta mencionar que su formación cristiana y la influencia de unas monjas de la Orden Maryknoll, fue lo que la hizo coincidir con los principios originales del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de los años setenta: la lucha por los pobres, el bien común y el desapego de lo material.

Cuarenta años después Chow es disidente del FSLN, porque considera que esta organización política no honró la causa por la que murieron miles de jóvenes que lucharon contra la dictadura somocista.

Su historia de universitaria es la misma historia que actualmente están viviendo miles de jóvenes que están luchando contra la dictadura orteguista, con la diferencia de que lo hacen sin armas.

“Dejar nuestras aspiraciones de llegar a ser profesionales y de repente vernos en casas clandestinas, vernos con todas las limitaciones y las penurias que se pasaban en esa vida guerrillera fue un verdadero sacrificio”, relató Chow.

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