Hora de remodelar

Conversando con unos amigos que pasaron varios días fuera de su casa en un retiro espiritual, me compartían que han vuelto llenos de buenos propósitos y deseando cambiar de vida.

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Conversando con unos amigos que pasaron varios días fuera de su casa en un retiro espiritual, me compartían que han vuelto llenos de buenos propósitos y deseando cambiar de vida. Me encanta saber que los amigos dedican tiempo suficiente a ellos mismos, como para replantearse las cosas desde Dios.

Quizás, al parar su rutina diaria, viendo lo que han sido sus vidas, y plantearse el ¿quién soy?… ¿de dónde vengo?… y ¿hacia dónde voy?… Han detenido sus caminos interiorizando y replanteando sus vidas, porque a veces vivimos con un piloto automático.

Se han dado cuenta de que algo no andaba tan bien en sus vidas. Percibieron realidades que no les gustaban, o que no les servían, o simplemente que no estaban dispuestos a aceptar. Así que tomaron la decisión de volver a casa con ganas de armar un zafarrancho existencial y cambiar muchas cosas.

A todos a lo largo de nuestra vida, en alguna ocasión nos ha asaltado la duda sobre si estamos en el camino correcto, o si hemos tomado las decisiones ponderadas y perennes, o si hicimos el trabajo más apropiado.

Uno de mis amigos, creo que ha gritado: ¡Ya está bien!, y se ha levantado de la cama, con ganas de orar, de enfrentar con fuerzas suficientes como para pasarse todo el fin de semana remodelando su casa, de la manera que la gusta a él y no a los demás.

La vida a veces nos obliga a ceder tantísimas veces para evitar disputas y nos acomodamos y nos amoldamos a situaciones que no tienen nada que ver con nosotros.

Lo maravilloso de esto, es que han percibido en estos días de retiro, que el tener a Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas, les servirá para valorar el poder de su voluntad y decidirse a hacerlo. Yo creo que lo que ocasiona esto son las emociones.

La cosa aparentemente más tonta, es la que a veces toca nuestra fibra interior y nos hace rebelarnos, porque de pronto, empezamos a notar una incomodidad emocional que nos deja bien claro que lo que estamos viviendo no es lo que queremos.

Creo que tengo que felicitarlos, porque estos cambios son muy positivos y son una gran oportunidad para crecer y mejorar, ya que nos permiten, observarnos con una cierta distancia, y enderezar nuestras vidas.

¡Adelante hermanitos, confíen en ustedes mismos! ¡Dios los bendiga!

Padre Óscar Chavarría. Correo: padreoskar@gmail.com

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