Mano dura con vendedores ambulantes de Jinotepe

No les permiten estar en las aceras ofreciendo sus productos

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Aproximadamente 15 tricicleros son los que venden perecederos en el centro histórico de la ciudad de Jinotepe. HOY / Mynor García

HOY / Carazo

Dos policías municipales y dos inspectores de la Alcaldía de Jinotepe, Carazo, impiden que los vendedores de perecederos se vuelvan a instalar en la acera de la iglesia católica Santiago, calles o andenes del centro de la ciudad, donde antes estuvo el mercado Jorge Matus Téllez.

Hace más de un mes los comerciantes fueron desalojados de esa zona y muchos de ellos tuvieron que comprar un triciclo o carretilla para vender sus productos de manera ambulante.

Adaptarse a esa nueva forma de trabajo para la mayoría de vendedores no ha sido tarea fácil, porque tienen que pedalear. Además, no se les permite estacionarse en la vía por mucho tiempo, ni instalar un puesto fijo de venta.

“Aquí no nos dejan trabajar tranquilos, tenemos hijos que mantener, es cierto andamos ambulantes, pero a veces nos paramos un ratito y damos vuelta, ahora hasta la Policía nos ha echado”, dijo José Santos Guerrero, vendedor que anda en un triciclo ofreciendo sus productos.

Alega que les dan 15 minutos para estar estacionados y vender en la calle este del templo Santiago. “Y casi no vendemos nada, uno anda buscando la vida, no andamos robando como otros”.

José es originario de San José en Masatepe, Masaya, y expresa que casi toda su vida la ha pasado vendiendo en las calles. El triciclo que compró le costó 1,700 córdobas.

Margarita Cerda es otra de las quejosas. Ella en su carretilla vende tamales y queso, “no podemos estar un ratito en un lugar, porque nos mueven y tenemos que hacer caso para no tener problemas”.

Refiere que nunca fue favorecida con un tramo en el nuevo mercado y que por esa razón vende en las calles. Cuando estuvieron los tranques en esta región asegura que le iba mejor, porque vendía bastante.

Douglas Antonio González, también vendedor de perecederos, no reprocha tanto, “gracias a Dios nos va más o menos, con estos triciclos nos ganamos la vida, lo que pasa es que los oficiales a veces nos quieren quitar las unidades y hasta la venta, porque nos dilatamos mucho en las esquinas, pero yo me muevo cuando me dicen”.

Él antes vendía ajo y tomates a pie en las calles del centro histórico de la ciudad, ahora con su triciclo recorre otros lugares.

Unos 15 vendedores tricicleros de perecederos son los que venden en el antiguo mercado de Jinotepe y para hoy miércoles tienen cita en la estación policial, sin que se les explicara los motivos del encuentro.

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