La importancia del manejo del balde en el ordeño para el control de mastitis

Una de las principales causas de mastitis en Nicaragua, sin lugar a dudas, son las mastitis ambientales, causadas por dos motivos o agentes principales

HOY/Cortesía

Una de las principales causas de mastitis en Nicaragua, sin lugar a dudas, son las mastitis ambientales, causadas por dos motivos o agentes principales: la falta de higiene y la bacteria oportunista Escherichia coli. La falta de higiene es el principal causante de estas mastitis, y esto proviene de varios factores, entre ellos, los corrales de ordeño, que no son aptos en su mayoría para un manejo de leche higiénica, con abundante lodo, piedras y sin instalaciones adecuadas para lavar e higienizar los pisos previos al ordeño, que se llenan de una mezcla perniciosa de materia fecal y lodo.

Por otra parte, la falta de costumbre de lavarse las manos por parte de los ordeñadores, una cosa tan simple, sumado al hecho de que en muchas fincas los mismos ordeñadores enrejan a los animales, contaminándose con la suciedad de los rejos, mecates o manilas usados para ese fin… hemos visto con nuestros propios ojos ordeñadores secándose las manos con la cola de la vaca, o peor, con la misma piel de la vaca, y seguir ordeñando lo más campantes.

El lavado de la ubre es inconstante, en pocas fincas lo hacen, y en varias, hemos visto como meten las manos en los baldes, apoyando la nueva vaca a ordeñar con leche de la anterior ordeñada, lo que contamina sin dudas la leche de ese balde… peor, hemos visto ordeñadores enjuagando el trapo con el que secan la ubre con la leche del balde, y retorcer el trapo secándolo sobre el mismo balde.

Esa falta de higiene, se traduce en mastitis ambiental, y es la que cuando llevamos la leche nos da positiva a la prueba de alcohol reductasa, signo evidente de falta de higiene en el ordeñe, muchos productores piensan que la acidez de la leche proviene de las vacas, y adulteran las pichingas con bicarbonato, sin pensar que ellos mismos son culpables de la acidez, por no observar las medidas mínimas de higiene.

Por suerte, cada vez son más los productores que hacen un esfuerzo por la higiene, obligan a lavarse las manos a los ordeñadores y ponen un personal dedicado a enrejar, con la máxima de que “el que ordeña no enreja, y el que enreja no ordeña…”.

Pero, siempre hay un pero, todo el mecanismo de higiene se rompe cuando el ordeñador va a volcar el balde a la pichinga, ¿por qué?, porque lleva el balde, y lo toma del fondo del mismo para volcarlo, sin apreciar que el fondo del balde está lleno de lodo y materia fecal por ser apoyado en el piso.

Así que, como recomendación de manejo, y esto no cuesta nada, sugerimos que el que enreje sea también quien lleve el balde a la pichinga, lo vuelque vaciándolo, y se lo entregue al ordeñador para que este siga ordeñando sin ensuciarse las manos.

Recuerden que la leche es un producto delicado, fácilmente contaminable, y es un alimento fundamental que lo debemos manejar con mucho cuidado, delicadeza y con las más estrictas medidas de higiene.

Decano Facultad de Ciencias Agrarias, UCC
Presidente Fundación A.Mar.Te.
Doctor en Medicina y Tecnología Veterinarias
Cel 88521488 (Claro)
Correo: enrique.rimbaud@ucc.edu.ni

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