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“Fue una burla”, asegura madre de policía asesinado

Daniel Oretga entrega medalla póstuma a falsa esposa de policía chontaleño. Su madre asegura que verdadera pareja está a punto de tener un bebé

Fátima Vivas, fuer del complejo del Instituto de Medicina Legal, el día que le entregaron el cuerpo desfigurado y sin vida de su hijo Fabel López Vivas. HOY/ ARCHIVO

HOY
Como una burla, así calificó doña Fátima Vivas la entrega póstuma de la medalla de honor a su hijo policía Faber Antonio López Vivas, por parte del presidente designado Daniel Ortega. La señora asegura que la mujer a la que se le entregó el honor es una oficial de El Rama, y que no es la esposa de su hijo.

Vivas dio declaraciones a 100% Noticias y explicó que presentó como esposa de su difunto hijo a una mujer policía llamada Edith Valle, cuando en realidad Faber nunca contrajo nupcias, pero tenía su pareja formal, ahora su viuda, quien está embarazada de él y no es esta mujer.

Faber López Vivas con su verdadera pareja, Fernada Cruz. HOY/ Tomada de facebook

“Cuánto le pagarían o cuántos grados de ascenso le dio el sicario asesino a esa mujer. Yo seguiré elevando mi voz para que este asesino no se siga burlando del dolor de nosotras las madres”, dijo Fátima.

Según la señora, la pareja de su hijo es Fernanda Cruz, quien se encuentra a punto de dar a luz. “Ella vivía en mi casa, en Santo Tomás con mi hijo y quedó de 7 meses de embarazo cuando él falleció. Ahora Fernanda tiene 9 meses de embarazo y se espera que dé a luz ahorita en septiembre”, dijo Fátima.

“El domingo (9 de septiembre) llegaron desesperados a buscarme a mi casa y también buscaron a Fernanda, la compañera de mi hijo, y le dijeron que el comandante le daría una ayuda y que se hiciera presente en Managua, para darle la medalla y grados de honor, pero ella le dijo que no iría porque nada le devolvería a su Faber y lo único que le interesaba era saber cómo murió su pareja”, contó la señora en la entrevista.

Detalles
La madre del policía Faber López Vivas aseguró que su hijo había sido torturado antes que lo mataran. Y sabía que quienes lo asesinaron fueron los mismos paramilitares.

Dice que ellos mismos le arrancaron las uñas de algunos dedos de las manos de su hijo y le realizaron heridas con arma blanca. La mujer en reiteradas ocasiones ha denunciado que fue la Policía quien mató a su hijo.

Faber López Vivas se desempeñó en la Policía como inspector y guía canino. Él falleció el pasado 8 de julio en Carazo. Unos días antes de su muerte, había solicitado la baja en la Policía, porque no estaba dispuesto a reprimir al pueblo.

Meses antes del estallido de las protestas y la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde abril, Faber se encontraba en El Rama y fue enviado a los escuadrones policiales de “operación limpieza”.

De exilio

Después de la muerte de Faber, Fátima Vivas tuvo que huir del país. Por seguridad no se revela dónde está, pero ella sabe que “aunque duela salir de su patria, es mejor no estar cerca de los asesinos de su hijo”.

Es así, en el exilio que ella supo de la entrega de la medalla. Dijo que recibió con coraje la noticia: “Una burla, a la que le suma las mentiras que difunde la misma policía orteguista”.

Fátima aseguró a medios que Edith Valle Hernández es inspectora de la Policía Nacional de El Rama, y que el día que le notificaron la muerte de su hijo esta mujer la llamó. Espera que la Policía aclare la ofensa.

¿Quién es quién?
HOY/ Tomada de Policía Nacional

Faber Antonio López Vivas (23 años), del municipio de Santo Tomás, Chontales. Inspector póstumo. Tenía 2 años y 7 meses en la Policía.

Fátima Vivas, madre de Faber López Vivas. Vivía en Chontales con su nuera Fernanda Cruz. Tuvo que huir del país por persecución por parte de la Policía Nacional.

Fernanda Cruz, pareja real del policía Faber López Vivas. Cuando él fue asesinado tenía 7 meses de embarazo. En los próximos días dará a luz a la hija de ambos.

Edith Valle Hernández, presentada por la Policía Nacional como la esposa del policía e inspector póstumo Faber López. Se dice que Valle es inspectora en El Rama.

La muerte del oficial Faber
El gobierno utliza la imagen de los oficiales fallecido en la crisis, para atacar a quienes exigen justicia verdadera y fin a la represión. HOY/ Archivo

Managua
Roberto Collado

La última vez que Faber López habló con su madre fue el sábado 7 de julio. Le dijo que ya estaba hecho: pidió la baja policial.

El muchacho, que quería en verdad hacer una carrera en la institución, estaba decepcionado de ver como eran enviados con paramilitares a los barrios del país a matar a civiles desarmados.

Por esos días le dijo a su madre que muchos de sus compañeros no podían dormir pensando en la crueldad de los encapuchados orteguistas que los acompañaban por “órdenes de arriba”, pero además había entre los uniformados gente atormentada por los asesinatos despiadados. Él ya no quería estar ahí.

La madre contó que el joven le había dicho que estaba amenazado, que sus superiores le dijeron que si se iba, ponía en riesgo las vidas de sus familiares. Faber pensaba en su madre —que siempre fue su punto de apoyo— y en Fernanda Cruz (su verdadera compañera), quien lleva en su vientre a una hija que al final no conoció.

Pero con doña Fátima estaba de acuerdo que era mejor volver a casa. Nunca pensó que la mala hora le llegaría, porque era policía, no soldado de un ejército que abandonaba una guerra.

El horror de diriamba
El 9 de julio, doña Fátima se despertó con las noticias de que policías y paramilitares orteguistas incursionaron violentamente en Diriamba. Las redes sociales se atiborraron de las imágenes del terror.

Hombres armados hasta los dientes y policías con uniforme de campaña cargando y disparando sus AK-47. Y los muertos en plena calles, aceras y cerca de las barricadas que alguna vez las vieron como sus autodefensas. De inmediato le marcó a Faber.

No le contestó. Era lógico —se dijo—, estaba en la refriega. Esperó horas que le parecieron días, y nada. Hizo contacto con un compañero de Faber que estaban en la misma unidad. Le dijo que no sabía, pero que le buscaría información. Insistió y fue cuando le expresó que tenía información de Faber, que estaba herido, pero fuera de peligro. Le fue herida la pierna. Contó ese día que tras insistir en querer saber más sobre su hijo, le apagaron el teléfono, ya no le contestaron más.

Aparece muerto

Doña Fátima relató que fue hasta la noche que alguien le llamó para decirle que Faber había muerto, junto a otro compañero, tras un ataque de manifestantes armados. Lo primero que entonces sorprendió a Fátima fue el cambio de versión y el silencio de la institución. Estaba herido, le dijeron primero y callaron todo el día para informarle la fatalidad.

La citaron al día siguiente al Instituto de Medicina Legal para que reconociera el cuerpo. Doña Fátima viajó a primera hora del día siguiente y pidió apoyo a defensores de derechos humanos, quienes la acompañaron al encuentro más difícil de su vida. Era su hijo.

Ataque paramilitar

La policía emitió un comunicado sobre la muerte de Faber y de otro oficial durante el ataque paramilitar a Diriamba. Doña Fátima lo supo por las redes sociales, la institución no la llamó como debió ser.

El joven presentaba un disparo en la frente y tras una revisión de un especialista independiente, comprobaron que el cuerpo tenía señas de tortura. La Policía nunca respondió a las acusaciones de la madre.

Caídos durante la crisis

19
de abril: se registró el primer agente policial fallecido en las protestas. Se trata del capitán póstumo Hilton Rafael Manzanares Alvarado, quien murió en el sector de la Upoli mientras había enfrentamientos con manifestantes.
22
de abril: la policía Juana Francisca Aguilar Cano fallece en el sector de la rotonda Cristo Rey, en la ciudad de Managua. Aguilar Cano ingresó a la Policía Nacional en julio de 2017 y cumplía ya nueve meses de servicio en la institución.
8
de julio: Hilario de Jesús Ortiz Zavala (30 años) murió en Diriamba, pero era de Granada. Fue declarado teniente póstumo. Era parte de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP). Tenía cinco años y siete meses en la Policía.
12
de julio: el comisionado mayor póstumo Luis Emilio Bustos López (55 años) murió en Río San Juan tras protestas fuertes en el sector. Junto a él, cayeron tres policías más: inspector Faustino Téllez, teniente Marlon Requene y teniente Lenin Olivas.
18
de julio: el inspector póstumo Luis David López Hurtado, de 24 años, murió de un balazo en la cabeza mientras participaba de la operación limpieza en Lóvago, Chontales. Tenía un año y 10 meses de ser policía. Es el último agente muerto.

'Mejor huir que reprimir'

Managua
Roberto Collado

El 12 de julio, dos agentes de la Policía Nacional llegaron a las oficinas de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, (CPDH) y entregaron sus armas y uniformes. Estaban en contra de reprimir a la población.

Ambos oficiales tomaron la decisión de desertar de la institución y huir de la cárcel segura o alguna otra represalia. Días antes los organismos habían denunciado que cerca de 60 oficiales estaban detenidos en las instalaciones del Complejo Policial Ajax Delgado, por negarse a reprimir a los manifestantes.

El 21 de julio cuando, los dos agentes que llegaron a la CPDH se encontraban en un refugio seguro, el organismo hizo pública la renuncia.

Los oficiales fueron identificados como Michael Alejandro Delgado Vargas, con chip número 24645, carnet de Policía 79585 y el oficial Juan José Blandón Gómez, chip número 3431, este último también entregó una pistola Bersa, calibre 9 milímetros con dos cargadores para ese tipo de armas y 28 proyectiles calibre 9 milímetros, más cuatro uniformes.

 

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