Marcha de los globos sin incidentes en Managua

A pesar del asedio y despliegue policial Marcha de los Globos concluyó con éxito

Mercedes Dávila, madre de Edwin Carcache llegó hasta el final de la marcha que concluýó en el paso a desnivel de Rubenia. HOY/ Manuel Esquivel

Mercedes Dávila lloró dos veces. La primera por agradecimiento hacia los miles de nicaragüenses que ayer participaron en la Marcha de los Globos para exigir la liberación de los presos políticos del Gobierno. La segunda cuando alguien le aseguró que a su hijo, Edwin Carcache, lo están golpeando en prisión.

A esa hora, pasado el mediodía, la marcha ya había logrado llegar al paso a desnivel de Rubenia, en Managua, luego de cambiar de ruta para burlar el asedio de  antimotines y  abanderados del orteguismo. Tronaban las canciones de siempre en los parlantes móviles y los autoconvocados gritaban “¡Sí, se pudo!”.

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“Es admirable ver clase cariño que me le tienen a mi hijo y se los agradezco de corazón. Estamos aquí por todos los presos políticos de nuestra linda Nicaragua”, declaró doña Mercedes, quien ayer  andaba el clásico gorrito azul y blanco que su hijo Edwin usó en todas las manifestaciones ciudadanas a las que asistió, antes de que se lo llevaran preso para acusarlo por terrorismo.

“¡Edwin, amigo, el pueblo está contigo!”, gritaba la multitud. “Mi hijo no es un terrorista. Mi hijo es una persona maravillosa y  el pueblo se los está demostrando. Qué tipo de persona es mi hijo, una persona admirable, luchadora, que quiere su Nicaragua libre”, expresó doña Mercedes, con los ojos húmedos por la emoción.

 Sin embargo, minutos después una señora se acercó para informarle que, de acuerdo con algunas fuentes, ayer mismo, por la mañana, Edwin había sido golpeado en prisión. Y entonces doña Mercedes lloró tanto que ya no pudo decir mucho más.

“Mi arma es una chimbomba”

A las 10:00 de la mañana de este domingo el sector este de la  rotonda  Cristo Rey ya estaba colmado de banderas de Nicaragua y de globos azules y blancos. Miles acudieron al llamado de Mercedes Dávila, quien convocó este sábado a la “Marcha de los Globos”, en demanda de la libertad de los ciudadanos que han sido detenidos por participar en las protestas contra el régimen de Daniel Ortega.

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Mientras tanto, al otro lado de la rotonda, detrás de una cerrada fila de antimotines, ondeaban banderas rojinegras y simpatizantes del Frente Sandinista gritaban: “¡Terroristas! ¡Asesinos! ¡Golpistas!”, adjetivos que se han empleado desde el discurso del Gobierno para descalificar a toda persona (culpable o no) que protesta contra los Ortega Murillo, exigiendo un Estado donde haya justicia y democracia.

HOY/Manuel Esquivel

Los autoconvocados llegaron con sus chimbombas y antes de que iniciara la marcha,  realizaron un  breve plantón en la rotonda, deteniendo el tráfico por espacio de segundos. Después una buena parte se movilizó hacia la zona de las banderas rojinegras para mostrarles a los antimotines que entre los manifestantes no había armas.

 “¡Esta es mi arma, una chimbomba!”, les avisaron con las manos alzadas. Y a eso de las 10:30 de la mañana arrancó la “Marcha de los Globos” en Managua.

Se gritaron consignas que se repiten desde abril: “El pueblo unido jamás será vencido”,  por ejemplo. Y también se corearon los nombres de los ciudadanos que han sido apresados en la segunda fase de la represión desatada por Daniel Ortega, la de la persecución: “¡Medardo Mairena! ¡Pedro Mena! ¡Olesia Muñoz! ¡Elsa Valle! ¡Edwin Carcache!”.

Asedio

Al menos en Managua, la Marcha de los Globos se desarrolló sin percances, pese a que cuatro camionetas cargadas de antimotines la siguieron casi desde el inicio.
 “¡Qué alegre! ¡Nos vienen cuidando!”, bromaban algunos manifestantes, mientras que otros caminaban más rápido para protegerse entre la muchedumbre.
El pueblo autoconvocado marchó hasta el final. HOY/Manuel Esquivel

Entre la marea de gente se encontraban ciudadanos que ya son personajes en las manifestaciones azul y blanco. Como el maratonista Alex Vanegas y doña Miriam del Socorro Matus, doña Coquito. Tampoco faltó la familia del líder campesino Medardo Mairena y ahí estuvo don Carlos Valle, papá de la joven universitaria Elsa Valle, de 18 años, detenida tras participar en protestas y acusada por “tenencia ilegal de armas”.

No tengo ningún miedo. De noche duermo tranquilo y solamente me despierto cuando siento que mi hija me hace falta, porque está en la cácel. Con hoy ya son 58 días presa”; comentó don Carlos, quien ayer cargaba  la foto de su hija, en una pancarta que lleva a todos lados.

“No tengo fe en el sistema judicial, no tengo fe en este gobierno, pero tengo fe en este pueblo y en el señor Jesucristo”, dijo el papá de Elsa. Ha logrado verla dos veces en el Sistema Penitenciario, señaló.    “Está en condiciones inhumanas, de aislamiento y de tortura psicológica. En una situación que no le deseo a ningún  ser humano”.

Don Carlos, igual que doña Mercedes llegó hasta el final de la marcha. Como una precaución, esta   culminó en el paso a desnivel de Rubenia  y no en la rotonda de la Virgen, como se había programado, pues esa zona se encontraba totalmente tomada por antimotines y simpatizantes del Gobierno.

Entre lágrimas, doña Mercedes Dávila aseguró que su lucha apenas comienza. “¡Voy a seguir luchando!”, exclamó. “¡Porque mientras mi hijo y todos los presos políticos  no salgan libres, no dejaré las calles tranquilamente! ¡Me tendrán que llevar a mí también!”.

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