Calín, la gloria del beisbol ahora es relojero en el Oriental

Después de su larga trayectoria como jugador profesional, ama estar en este centro de compras

Sobre su mesa guarda documentos y fotos importantes de cuando fue deportista. Confiesa que es una forma de inspirarse. HOY/FOTO: Manuel Esquivel

HOY

A los 20 años, Carlos Rosales, mejor conocido como “Calín”, empezó a jugar beisbol en una liga del populoso barrio Los Ángeles en Managua. Su habilidad en este deporte lo hizo trascender fronteras, formó parte de los mejores equipos de primera división de los años 60 y 70. Fue miembro de la Selección Nacional de Nicaragua y dejó de jugar en 1979 después de la guerra.

Calín, como le decían de cariño sus amigos con los que jugó por primera vez beisbol, actualmente se dedica a reparar relojes en el mercado Oriental. Pero también trabajó por varios años como ayudante en un taller de llantas.

“Un amigo me enseñó todo lo necesario para reparar relojes, yo me mantenía donde antes era el mercado negro, tuve muchos clientes, se ganaba bien porque la mayoría usaba prendas de marca, me fui quedando en este mercado por el ambiente, realmente era acogedor”, cuenta .

HOY/FOTO: Manuel Esquivel

Rosales confiesa que desde que dejó de jugar beisbol, no volvió a visitar un estadio. Prefiere mantenerse al margen.

Una vez intentó entrar a uno y no le gustó el ambiente, para él los buenos momentos ya pasaron.

“El beisbol ha evolucionado con el paso de los años. Por ejemplo antes eran largos —los partidos— ahora son bien cortos, hay cosas que ya no comparto, ya di lo mejor de mí en su momento, todo ha quedado en el recuerdo”, subraya.

HOY/FOTO: Manuel Esquivel

Rosales se retiró con un promedio de bateo de 295 puntos, estuvo en equipos como el Bóer, San Fernando, Chinandega, Búfalo y Cinco Estrellas. Jugaba la posición de jardinero derecho.

“Yo fui pícher, fielder y por último me dejaron como jardinero derecho, uno prueba de todo, pero siempre es mejor en algo” , refiere el señor.

Rosales asegura que en su vida como jugador, participó en cinco mundiales, el último fue cuando su selección venció a la de Cuba.

“Mi vida como deportista fue muy productiva gracias a Dios. Conocí varios países, compartí con buenos jugadores, algunos que ya descansan en paz y otros que ahí están haciendo cosas diferentes, quizás no estamos en los mejores puestos porque ricos no somos, pero somos felices”, puntualiza.

Calín como le dicen todos, no recuerda cuándo fue su último juego, pero sí recuerda que se entregó con todo el corazón.

“Jugué como nunca lo hice, quise cerrar esa etapa de la mejor manera, literalmente debía cerrar con broche de oro, no me arrepiento de haberlo hecho una nueva vida en el Oriental, aquí he conocido a tanta gente, he pasado momentos tan especiales, únicos, he escudriñado el corazón de muchos de los comerciantes de aquí y te das cuenta que son como tu otra familia, no me quisiera ir de aquí jamás, prefiero seguir recolectando buenas historias”, subraya.

Sus características especiales
Calín es una vieja gloria en el beisbol nicaragüense.

Se describe como una persona amable, respetuosa, dedicada al trabajo, responsable, pero bastante orgulloso.

Explica que si alguien lo rechaza, prefiere alejarse para no seguir causando molestia.

Su deseo es continuar trabajando en el Oriental, y seguir relacionándose con la gente. Si pudiera regresar al pasado no cambiaría su vida.

Viajes especiales
1963 Viajó a Costa Rica por primera vez.

Luego volvió al vecino del sur en 1965, 1972 y 1973. En esos mismos años visitó El Salvador.

1965 Participó en su primer Mundial el cual se realizó en Colombia.

1968 En ese año visitó Guatemala, en el 69 también tuvo la oportunidad de viajar a Honduras y Panamá. Después de ese tiempo recorrió varios países de Europa.

1972 En ese año se celebró el mundial en Nicaragua que llevaba por nombre “Nicaragua amiga”.

Rosales participó con la selección. En su mesa de trabajo todavía conserva la foto que se tomó durante ese mundial con su equipo. A todos les maneja el nombre.

 

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