Alejandro Pérez le da vida a las antigüedades

Desde hace unos 30 años repara electrodomésticos en los mercados

Prefiere trabajar antigüedades que piezas actuales, pero con cualquiera le da respuesta a sus clientes. Manuel Esquivel

HOY

La paciencia y la amabilidad, son dos características de don Alejandro José Pérez, las cuales le han dado un lugar especial entre todas las personas que se dedican a reparar electrodomésticos en el mercado Roberto Huembes. Los clientes también lo buscan por tener la habilidad de darle vida a las antigüedades electrónicas.

Pérez es un señor de aproximadamente 60 años. Antes de tener su taller en el Huembes, trabajó por más de 16 años en el Oriental, como técnico en reparación tiene mas de 30 años.

“La gente me trae radios, televisores, consolas de nintendo y música, también roconolas, microondas, cafeteras, de todo. Tengo suficiente experiencia, lo más importante es que cuando hay algo que no sé lo investigo, el internet es mi mejor aliado”, comenta.

Ayer don Alejandro estaba reparando un radio-televisor de seis pulgadas, era un General Electric que salió en los años 40. El dueño de la reliquia se lo llevó inservible. Él pudo lograr que encendiera, incluso que agarrará señal muy clara.

“Los técnicos de hoy en día no tienen la paciencia para reparar piezas viejas, se especializan en lo digital, seguro por la fácil, pero a mi no me gusta lo fácil, yo disfruto más lo complicado, es un reto que me pongo, cuando logró mi objetivo me siento lleno, el ser humano nació para vencer los obstáculos”, comenta el señor.

Su taller de reparación lo tiene lleno de electrodomésticos, cuando no tiene trabajo pendiente se pone a sacar las piezas que cree le serán útiles en algún momento, “no me gusta perder tiempo”, menciona Pérez. HOY/FOTO: Manuel Esquivel

Pérez asegura que lo más difícil de reparar un artefacto viejo, es encontrar las piezas. Él siempre se las ingenia.

“Yo creo que es una habilidad que Dios me dio, pero sino encuentro la pieza, yo la diseño, agarro una similar y la condicionó, puede sonar raro, pero a como siempre he dicho con el internet se puede hacer maravillas”, subraya.

Don Alejandro se ha ganado la confianza de sus clientes. Todos los días llegan pobladores hasta de los departamentos para confiarles sus electrodomésticos.

“Me demoró según la cantidad de trabajo que tenga, y el problema que tenga la pieza, me gusta hacer todo bien, me llevo mi tiempo, pero entrego algo bueno, que valga la pena, por eso me busca la gente, por eso me recomiendan”, señala.

Pérez llega al Huembes todos los días desde las ocho de la mañana. Se va a las cinco aproximadamente, sus colegas también lo recomiendan. “Admiran y respetan mi trabajo, como yo el de ellos”, menciona.

Comprende a sus clientes
Don Alejandro asegura que otra particularidad es que sabe cómo desempeñar el papel de un verdadero amigo.

Escucha a sus clientes, los aconseja y los motiva.

Refiere que “cada ser humano tiene sus problemas, carácter y virtudes, el deber de un técnico es darle la mano, no solo cobrar por un trabajo, dejemos siempre una semilla de amor”, puntualiza.

 

 

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