EE.UU. lleva a la ONU las crisis en Nicaragua

La discusión será hoy en horas de la mañana

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HOY /EFE

HOY / Naciones Unidas

Estados Unidos ha decidido aprovechar su mes al frente del Consejo de Seguridad de la ONU para llevar ante ese órgano las crisis en Nicaragua y Venezuela, a pesar de la oposición de varios Estados miembros.

La delegación estadounidense anunció ayer sendas reuniones sobre la situación en esos dos países latinoamericanos como parte de su plan de trabajo para septiembre.

Lo hizo a pesar de las protestas de países como Rusia y China, dos miembros permanentes, que defienden que esas crisis no plantean un peligro para la paz y la seguridad internacional y, por tanto, no deben figurar en la agenda del máximo órgano de decisión de la ONU.

“Si no creen que Nicaragua es una cuestión de paz y seguridad, les pido que hablen con los nicaragüenses”, respondió tras escuchar esa postura Nikki Haley, la embajadora estadounidense ante la ONU.

“Cuánta gente tiene que morir para que se convierta en una cuestión de paz y seguridad?”, insistió la representante estadounidense, que ayer convocó de imprevisto una reunión pública ante las objeciones a sus planes para septiembre.

La división sobre el caso de Nicaragua, en concreto, impidió que el Consejo de Seguridad aprobase un programa de trabajo oficial para el mes de septiembre, algo que habitualmente se hace por consenso.

Además de Rusia y China, Bolivia y varios países africanos se mostraron en contra de incluir la crisis nicaragüense en la agenda, mientras que otros como Kazajistán o Kuwait expresaron reservas.

La propuesta estadounidense, mientras, fue respaldada principalmente por los países de la Unión Europea (UE) y Perú, que defendieron que abordar las protestas en Nicaragua y su represión es parte del mandato de “diplomacia preventiva” de la ONU.

Pese a la falta de consenso, Haley decidió convocar la reunión sobre Nicaragua para hoy miércoles y dijo que espera la presencia, entre otros, del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

En principio, los países que se oponen a celebrar la reunión tienen derecho a pedir antes de su inicio un voto para impedirla, aunque por ahora no han adelantado si lo harán o no.

Haley, mientras tanto, destacó la importancia de que el Consejo de Seguridad pueda discutir por primera vez la situación en Nicaragua, que vive una importante crisis a raíz de las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega.

Según algunas organizaciones de derechos humanos, desde que el pasado abril arrancaron las manifestaciones se han registrado 400 muertos, cifra que las autoridades sitúan en 195.

“Es clave que el Consejo de Seguridad sea informado de la situación sobre el terreno, de cómo va el diálogo político y de lo que la OEA está haciendo para ayudar”, explicó Haley en una conferencia de prensa.

 

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