Portada_Super_Banner_P_Section_1

Acusan de terrorista y otros delitos a basquebolista

Carlos Silva fue señalado por la Policía Nacional de ser supuesto terrorista. Mientras su familia sufre por falsas acusaciones

El rostro de la desesperación y el dolor. Doña María Auxiliadora Rodríguez muestra la ropa que preparó para su hijo y que no le dejaaron pasar a El Chipote

Managua
El basquetbolista capitalino Carlos Humberto Silva Rodríguez, de 43 años, fue presentado en conferencia de prensa por la Policía Nacional este martes, y lo señalan de ser el supuesto autor de los delitos de terrorismo, incendio y daño a la propiedad pública.

Silva es el primer preso señalado de terrorismo por supuestamente derribar los arbolatas, mejor conocidos como “chayo palos”, que al inicio de la crisis sociopolítica se convirtieron en el foco principal de las reacciones de la población tras los constantes asesinatos de manifestantes.

La Policía Nacional sustenta estos señalamientos con varias fotografías del basquetbolista, pero en ninguna de ellas se ve a Silva derribando los palos de lata.

El informe de la Policía, que de forma insistente calificó como “terrorista” al detenido, violando de esa manera el principio universal de la presunción de inocencia durante la presentación a los periodistas de medios oficialistas, revela que los daños provocados por Silva por destruir una arbolata, de las cerca de 40 que cayeron durante los dos primeros meses de protestas, fue contra la propiedad pública, en perjuicio del Estado de Nicaragua y la sociedad nicaragüense.

Por pensar distinto

En la casa de Carlos todos sufren por su detención. Es la crisis familiar más dura que han enfrentado, pero quienes están más afectadas son su mamá María Auxiliadora Rodríguez, sus dos hijas y Elisa Silva, su hermana.

Las lágrimas no dejan de salir de los ojos de estas mujeres. Están frustradas con tantas acusaciones y señalamientos, que a su parecer son inventos para manchar el nombre e integridad de Carlos.

“Para empezar que está golpeado, se le nota en su carita. Y esa ropa con la que lo presentaron no es de él. Lo deben tener desnudo porque hoy fui a dejar una ropa y no la dejaron pasar… Me duele lo que le hacen a mi hijo, porque él no es lo que ellos dicen. ¿Es tan malo pensar diferente?”, se pregunta doña María Auxiliadora con llanto ahogado, mientras su manitos delgadas y arrugadas tiemblan de impotencia al hablar.

Una de sus nietas, una jovencita menor de edad e hija de Carlos, llora en silencio cuando la escucha.

2
hijas tiene Carlos Humberto Silva Rodríguez. Ambas son jovencitas que dependen de él y piden su libertad.

“Están difamando a mi hermano”, interrumpe Elisa Silva, hermana mayor de Carlos. “Están manchando su nombre. Una persona tan íntegra como él no existe. Ya quisieran ellos ser la mitad de lo que es mi hermano. Un hombre preparado y extremadamente responsable con sus hijas, con su trabajo, con las cosas de la casa, con todo… ¡y que venga a decir que es un terrorista!”, continúa Silva.

Elisa asegura que el domingo 26 de agosto, cuando la Policía Nacional llegó a allanar la casa de Carlos, toda la familia estuvo presente y escucharon a un oficial de inteligencia que por teléfono le decía a otro que no habían encontrado nada. Por lo tanto, afirma que la Policía miente al decir que su hermano tenía armas de fuego tipo artesanal.

En cuanto a los señalamientos de haber botado y quemado un arbolata, la familia Silva Rodríguez cuenta que esa fotografía que presenta la Policía se la hizo Carlos varios días después de su derribo, en una oportunidad que tuvo. Pero que en ningún momento participó de la quema.

“Si él ni al cine va, porque no puede dejar a sus hijas solas en la casa. Así de responsable es mi hermano”, reitera Elisa.
Según la Policía, Carlos habría derribado el árbol en mayo del presente año.

“Nos queda esperar”

Vladimir Miranda, abogado de la familia Silva Rodríguez, cuenta que la denuncia del secuestro de Carlos se realizó el lunes 27 de agosto en Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), es decir dos días después que la Policía se lo llevara a El Chipote.

Tras 11 días de arbitraria detención y de no permitir el cumplimiento de los derechos de Carlos, la familia y el abogado están claros de que solo les resta esperar que la acusación se haga en los juzgados capitalinos. “El problema es que una autoridad judicial parece que no vale aquí, la Policía les ha perdido el respeto y no cumplen las resoluciones judiciales”, expresa Miranda.

Quizás le interese: Basquetbolista Carlos Silva, de la cancha al Chipote

¿Quién es?

Carlos Humberto Silva Rodríguez, de 43 años de edad, es licenciado en Administración de Empresas, pero su pasión son los deportes, en especial el baloncesto. Laboró por mucho años en una empresa privada donde se destacó en el área de Recursos Humanos. Es padre soltero, tiene dos hijas; una menor de edad de 16 años y una universitaria de 19. Guarda buenas relaciones con todo mundo. Tiene novia. Lo describen como un hombre responsable, riguroso y comprometido con las causas sociales. Lo acusan de terrorismo.

También fueron presentados

Junto a Carlos Humberto Silva Rodríguez, la Policía Nacional también presentó a dos jóvenes.

Uno de ellos es José Luis Ortega Briceño. Lo acusan de terrorismo, secuestro, robo con intimidación y lesiones graves. Supuestamente todo esto lo hizo mientras estaba en un tranque, en Masaya.

Brayan Steven Alemán Olivas es de Masaya, es el otro detenido, a quien también señalan de terrorismo y otros delitos.

Sigue la 'cacería'

Redacción Hoy
Los paramilitares que patrocina el gobierno de Daniel Ortega siguen secuestrando en todo el país, pese al llamado insistente de los organismos internacionales de cesar ese abuso. Ayer, los familiares de tres ciudadanos de Masaya y Catarina y tres de Managua denunciaron que fanáticos orteguistas armados hasta los dientes llegaron violentamente a sacar a jóvenes y adultos de sus casas. Ninguno presentó orden judicial alguna, no eran policías ni explicaron el motivo de la agresión, por lo que los familiares denunciaron los secuestros en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

El organismo a través de su director, Marcos Carmona, dijo que las detenciones son secuestros en tanto no son realizadas por autoridades legales. María José Gutiérrez García, esposa del secuestrado Wilmer Gaitán Conte, de 28 años, denunció que a su esposo lo sacaron de su casa la madrugada de este lunes, acusándole de participar en el tranque “La Gallina”, en Catarina.

Gutiérrez relató que los paramilitares entraron a la fuerza, no solo a su casa, sino a su cuarto donde estaba Gaitán. “Somos trabajadores. No me explico de qué lo acusan”, expresó y pidió su liberación. Aseguró que la detención fue violenta.

Ortega miente Apenas ayer se hizo pública una entrevista donde Daniel Ortega, el presidente designado por el Consejo Supremo Electoral, dijo a una agencia de noticias que su gobierno respeta los derechos humanos.

Los secuestros selectivos y masivos contradicen lo dicho y lo dejan como un mentiroso, afirmaron los familiares. Otros afectados son los hermanos Jonathan Andrés Lacayo, de 23 años, y Carlos de Jesús Lacayo, de 30, que fueron secuestrados por hombres armados con vestimenta de la Policía.

Estos fueron capturados la tarde del domingo último en su casa, ubicada en la Colonia 10 de Junio. Don Sergio Morales, otro afectado, reportó el secuestro de tres jóvenes, entre ellos su hija, ese mismo día. Morales, padre de Valeria —la muchacha secuestrada—, relató que los jóvenes se encontraban tranquilos en su casa cuando llegaron tres patrullas llenas de policías y civiles.

Morales admite que los jóvenes habían participado en la Marcha de las Banderas. “No es ningún delito andar en marchas ¿o sí?”, se preguntó. El afectado denunció que los oficiales llegaron al lugar como si buscaran a delincuentes de alta peligrosidad, armados y hasta con perros de la técnica canina.

“No sé qué buscaban, pero exageran y causa mucho daño esa actitud”, se lamentó el denunciante, quien pidió liberen a los jóvenes.

¿Y sus amigos dónde están?

“Ninguno de los jugadores de basquetbol que vieron su detención se han pronunciado. Me extraña eso, pero aquí nadie ha venido a solidarizarse”. María Auxiliadora Rodríguez, mamá.

...

Notas Relacionadas