Basquetbolista Carlos Silva, de la cancha al Chipote

Carlos Silva tiene 43 años de edad. Precisamente el domingo 26 de agosto —al día siguiente de su detención— los cumplió en El Chipote.

María Auxiliadora Rodríguez, madre de Carlos Humberto Silva. Lo único que desea es la libertad de su hijo, quien fue detenido la tarde del sábado después de un juego de baloncesto. HOY/ Yaosca Reyes

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Carlos Humberto Silva Rodríguez es licenciado en Administración de Empresas, pero su pasión son los deportes, en especial el baloncesto. Es por eso que el sábado 25 de agosto asistió a un juego de la liga impulsada por la Alcaldía de Managua. Pero al finalizar la contienda, una patrulla policial detuvo a Silva a plena vista de sus compañeros.

Su madre, María Auxiliadora Rodríguez, cuenta que ningún miembro de la familia estaba con él al momento de la detención, pero que sus compañeros de equipo fueron los que avisaron y contaron todo lo sucedido.

“Nos cuentan que fue alrededor de las 5:30 de la tarde cuando lo detuvieron. Acababa de participar en el juego, y se quitó su camisa y empezó a soplarse como para agarrar aire. Cuando de repente unos policías que estaban con una patrulla lo llamaron, y dicen que él no puso resistencia, solo se dio la vuelta, le enchacharon sus manos y lo montaron a la patrulla”, cuenta la señora con ojos llorosos.

Su hermana, Isabel Silva, comentó que las mismas amistades de Carlos les contaron que en el juego hubo una especie de molestia con el equipo de baloncesto de la Alcaldía de Managua.    Al parecer Carlos dijo algo del gobierno o la Alcaldía y los jugadores del equipo de la comuna le dijeron a unos policías que andaban patrullando en el parque.

 El baloncesto es uno de los deportes favoritos de Carlos Silva. En la foto, con uno de los equipos que jugaba. Cortesía
El baloncesto es uno de los deportes favoritos de Carlos Silva. En la foto, con uno de los equipos que jugaba. HOY/Cortesía

“Por pensar diferente”

“Se llevaron a mi hermano por pensar diferente. Mi hermano es apolítico, él solo defiende lo justo para el pueblo, pero no es un delincuente, no es una mala persona, es un profesional una persona responsable”, dijo Isabel.

Minutos después que la patrulla se llevó a Carlos del parque, sus amigos llamaron a uno de sus hermanos, quien avisó a Isabel, y buscaron cómo decirle a doña Chilo, a como la conocen en el barrio.

Era de suma importancia que la mamá de Carlos lo supiera de buena manera, porque ella tiene muchos padecimientos y enfermedades crónicas.

Isabel, doña Chilo, y otros familiares supieron que Carlos podría haber sido trasladado al Distrito Uno de la Policía, por lo que lo buscaron ahí. Pero los agentes de la noche lo negaron.

Lo negaron

Entonces hicieron recorrido por todos las estaciones policiales de Managua. Fue negativa tras negativa. “Aquí no está nadie”, dijo un policía en El Chipote. Hasta ahí lo negaron.

“Volvimos al Distrito Uno y una policía me dijo que a lo mejor estaba en El Chipote, que llegara muy de madrugada ahí y esperara, que siempre pasaban una lista en la mañana. Ya eran más de las 12:00 de la noche cuando supimos eso. Regresé a la casa pero no pude dormir, solo lloraba y lloraba pensando en mi hijo que si me lo habían golpeado”, cuenta al borde del llanto doña Chilo.

Ese domingo fueron a primera hora, entonces escucharon el nombre de Carlos.

Como si fuera poco, a la 1:29 de la tarde de ese mismo domingo 26 de agosto, varias patrullas policiales llegaron la casa de Carlos Humberto ubicada en San Judas.

Carlos Silva trabajó hasta en febrero pasado en una empresa donde pulió sus conocimientos como administrador de empresas. Captura
Carlos Silva trabajó hasta en febrero pasado en una empresa donde pulió sus conocimientos como administrador de empresas. HOY/Yaosca Reyes

Sin orden de allanamiento

Carlos es padre soltero, tiene dos hijas, una menor de edad de 16 años y una universitaria de 19 años. Ambas señoritas estaban en la casa solas al momento que llegaron los agentes.

Todos estaban encapuchados. Exigieron a las jóvenes que abrieran la puerta. Y empezaron a tomar fotos y videos de todo lo que había en la casa, incluso de las dos muchachas.

“Mi hijo tiene una novia. Ella al saber que las niñas estaban solas con los policías se deja ir de un solo y entró a la casa aduciendo que era madre de mis nietas, pero era para protegerlas”, confió doña Chilo.

Los agentes dentro de la casa encontraron un vasito lleno de bicarbonato, que quisieron confundir con droga. Pero las hijas de Carlos les aclararon que lo ocupaban para hacerse tratamientos en la piel.

“Uno de ellos hasta tuvo el atrevimiento de decirle a una de mis sobrinas que estaba bonita. Así se lo dijo, sabiendo que es una niña”, aseguró Isabel Silva.

A la pareja presidencial

Isabel comenta que antes de abril apoyaba al gobierno de Daniel Ortega, pero con todo lo que pasa en el país, y peor con esta detención arbitraria de su hermano, se siente defraudada.
“Mi hermano y yo no concordábamos en lo político, pero él nunca tuvo ninguna pelea conmigo. Nunca me decía nada malo. Nos respetamos mutuamente… Esto que nos hicieron no tiene nombre, no quiero saber nada de ellos. Pero si Daniel Ortega quiere que me humille, lo hago, si quiere que le bese los pies lo hago, pero que suelten a mi hermano”, confió Isabel llorando.

Defender  su derecho

Pablo Cuevas comenta que Carlos Humberto Silva Rodríguez fue detenido ilegalmente.

“EL Estado está obligado a garantizar que los ciudadanos gocen de sus derechos constitucionales como la libre expresión y manifestación pacífica. Yo no puedo llamar a las personas a que se sustraigan de esos derechos. Hago un llamado a que luchen porque se respeten esos derechos”, afirmó Cuevas.

43 años de edad tiene Carlos. Precisamente el domingo 26 de agosto —al día siguiente de su detención— los cumplió en El Chipote.

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