Sufriendo con alegría y paz

Estaba visitando a mi amiga Mariyita en el hospital, y a pesar de su enfermedad crónica, de problemas familiares, económicos y demás, expresaba sentirse muy feliz y en paz

HOY/Istockphotos.com

Estaba visitando a mi amiga Mariyita en el hospital, y a pesar de su enfermedad crónica, de problemas familiares, económicos y demás, expresaba sentirse muy feliz y en paz, y me decía, con el suero en las venas, luego de tomar unas pastillas: “No hay medicina que cure, lo que no cura la felicidad”.

Y me expresaba que ella aprendió con el Salmo 13 a estar ¡siempre feliz, en paz y agradecida! ¿Cómo es eso?, le preguntaba, y ella con una mirada de tranquilidad, pausada y sonriente me decía:

”Mire, padrecito: unos hoy buscamos la felicidad en el trabajo, en el dinero, en el tener, en el poder y no somos felices. Otros buscan la paz en tomar pastillas para dormir o en libros de autoayuda, que son muy buenos, pero yo como creyente — que he aceptado al Señor en mi vida— he tenido muchos sufrimientos emocionales, económicos, familiares y físicos.

Cuando me he sentido mal, he buscado al Señor, me he quejado y le he dicho: ¿hasta cuándo Señor sufriré?, ¿hasta cuándo veré el sol claro?, ¿cuándo saldré de esta depresión y tristeza?… he pasado por muchos problemas…

He puesto mi vida en sus manos, le he orado de corazón y le he pedido que me mire, que me escuche y responda a mi clamor; que me ilumine y, a pesar de todo, nunca me quita la alegría y la esperanza de cada día. Sé que esta enfermedad tiene un propósito y una bendición para mi vida.

Por eso yo confío en Jesús, en su misericordia, me uno a su cruz, y por su dolorosa pasión, le digo: “Ten misericordia de mí y del mundo entero… y mire, ¡siento un gozo y una paz extraordinaria!”

“Y, ofreciendo mi dolor, me he liberado de muchos enojos y resentimientos, cada día es una victoria, el Señor no me desampara con gente buena que me apoya y ayuda… ¿cómo entonces no sentirme dichosa en medio de mis pruebas?”

”Por eso a cada momento agradecida, le alabo, le canto, oro por todos mis seres queridos y amigos, cuando alguien viene a verme, le invito, y a usted también, a orar el Salmo 13 y sé que pasará como yo, de la queja a la oración, de la oración a la alabanza y de la alabanza al agradecimiento”.

Impactado quedé, animado estoy, orando anochecí y amaneciendo te lo comparto, después orar con el Salmo 13. ¡Dios te bendiga!

Padre Óscar Chavarría. Correo: padreoskar@gmail.com

...

Notas Relacionadas