Hace un vaho riquísimo en el mercadito Virgen de Candelaria

Sus clientes la llegan a buscar desde varios puntos de la capital

Además de vaho vende vigorón, el platillo lo da a 50 córdobas. A doña María la llegan a buscar clientes de varios puntos de Managua hasta el mercadito, siempre sirve hermoso y trata de ser amable. Manuel Esquivel

HOY

A doña María Olivia Flores la respaldan 30 años de experiencia en la cocina. El vaho que prepara y ofrece en una esquina del mercadito Virgen de Candelaria les hace agua la boca a sus clientes. A diario vende más de 50 platos.

Doña María llegó al pequeño centro de compras como ayudante de cocina al comedor de su cuñada. Diez años después se convirtió en propietaria del sitio.

“Ella (la cuñada) ofrecía de todo tipo de comida, le iba muy bien, yo me dedicaba solo a cocinar, tenía a otras muchachas que se encargaban de despachar y lavar los trastes, para ese entonces las ventas eran buenas. Con el paso de los años decidió poner a la venta el espacio, una de mis hijas que era contadora me lo compró, fue la mejor decisión”, cuenta la marchante.

Flores se concentró en ofrecer solo vaho este tipo de comida, es una de las características de este mercadito.

“Todas las que vendemos aquí tenemos nuestros clientes, cada una le pone su toque y el cliente elige, jamás hemos tenido problemas, yo me vendía hasta tres peroles, fue hasta hace poco que empecé a reducir las cantidades por la situación del país”, señala.

De la mano

El servicio de vaho cuesta 80, 90 y 100 córdobas, la comerciante también se acomoda al bolsillo del cliente.
Manuel Esquivel

María, de 52 años, trabaja junto a su esposo Elvis Sotomayor, quien se encarga de vender los frescos y atiende las mesas.

“Trabajamos de la mano porque nuestros hijos ya se independizaron, gracias a Dios todos tienen su trabajo, eso sí, no dejan de apoyarnos son mi mayor bendición”, subraya.

La marchante tiene nueve hijos, alega que por ellos se ha sacrificado todo el tiempo, antes de llegar al centro de compras, vendió comida en varios puntos de Managua.

“Tengo mis clientes por todos lados gracias a Dios, hasta el momento nadie se ha quejado de mi cuchara, al contrario quedan con ganas de más”, puntualiza.

Su principal motor
La comerciante María Flores cuenta que lo primero que hace todas las mañanas es levantar sus manos al cielo para encomendar sus ventas.

Aunque ahora solo prepara solo un perol de vaho, no pierde las esperanzas que muy pronto su negocio volverá a florecer.

 

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